En 2015 hubo tres elecciones por mes
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Si se suman los comicios provinciales y nacionales, los argentinos tuvimos en el año que está terminando 39 elecciones; Julia Pomares, directora del Programa de Instituciones Políticas de Cippec, analiza el sistema argentino, describe cuál es la lógica de los presidentes para armar sus gabinetes y analiza el impacto del debate. Florencia Carbone El santafecino que construyó la bicicleta más grande del mundo (9 metros de largo y 4,5 m de alto); el jugador que más penales erró en un partido (¡perdón Titán!, Martín Palermo, falló tres veces frente a Colombia, por la Copa América, en 1999); el campeón de Fórmula 1 más viejo (el maestro Juan Manuel Fangio, que ganó su último campeonato mundial en Mónaco, en 1957, cuando tenía 46 años y 41 días). Argentina, el país que tuvo más elecciones en un año...Los primeros ya tienen su lugar en el famoso Libro Guinness de los Récords. El último quizá aparezca próximamente: cuando termine 2015, los argentinos podremos decir que en un año tuvimos ¡39 elecciones! O lo que es "casi" lo mismo que decir -el cálculo puede resultar un tanto tramposo, como suele ocurrir cuando se hacen promedios- que cada cuatro domingos de 2015, en tres se celebraron comicios en algún sitio de la Argentina.Julia Pomares, directora del Programa de Instituciones Políticas del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), explica que el de hoy, no sólo es el primer ballotage en la historia de nuestro país, sino que la campaña presidencial y el año electoral también son record por su duración."Siempre hay elecciones que se hacen desdobladas -en 2015 fueron la mitad de los comicios para designar gobernador-, pero además en muchos distritos hubo elecciones primarias, que antes no teníamos. En total, entre elecciones provinciales y nacionales, contabilizamos 39 en un año", dijo durante una entrevista con Trade Radio.Politóloga egresada de la UBA, Pomares hizo dos posgrados en la Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres, en el medio hizo experiencia en gestión pública -durante el gobierno de la Alianza- y finalmente, en 2010, ingresó a Cippec."Me encanta el trabajo en la gestión pública, aunque es muy estresante. Imagino a las personas que seguramente ocupen cargos -sea quién sea el próximo Presidente- por lo que eso implica en términos familiares y de vida. Es un trabajo muy intenso.-¿Cuál es la relación entre el sistema electoral que tiene un país y su grado de desarrollo institucional?-No lo pensaría como algo evolutivo. Hay países que técnicamente son desarrollados o tienen economías muy sólidas y niveles de pobreza bajos con instituciones políticas menos desarrolladas. Es cierto que hay una cuestión de inercia institucional que se construye en el tiempo. Pero por ejemplo, en Estados Unidos está bastante deteriorado el sistema político, se discute mucho por caso, el tema del financiamiento de las campañas, la influencia del dinero sobre los potenciales candidatos.Uno de los dilemas quizá más importantes hoy de cualquier democracia es cómo conciliar la influencia del dinero con la política. En EE.UU. hay una discusión muy grande al respecto: ¿la sociedad está eligiendo entre candidatos que no podrían llegar si no fuera por la gran cantidad de plata que logran reunir? ¿Cómo es la relación entre quien financia una campaña y la influencia que tiene?Por lo tanto, es cierto que hay ciertas cuestiones de la institucionalidad y de la estabilidad del sistema que se adquieren con los años, pero no diría que hay una correlación directa.-¿Por qué cada vez que se habla de fraude electoral se mira a los países latinoamericanos o africanos?-Hubo muchos casos de elecciones fraudulentas en América latina y África que no se han dado en los últimos años en los países desarrollados donde no sólo hay instituciones que lo hacen más difícil y lo previenen, sino mucha más confianza en el sistema.Hay una parte de lo que tiene ver con el fraude, con la posibilidad que haya una irregularidad en la elección, que es la cuestión objetiva de que efectivamente pasen las cosas. Pero hay otra que tiene que ver con una dimensión subjetiva que es si la gente cree que esas cosas pasan. En América latina hoy cada vez hay menos situaciones de irregularidad pero hay igualmente una confianza muy baja en muchos países en la calidad e integridad de los comicios. En esto hay mucho por hacer porque en eso también tiene que ver la desconfianza en el sistema político en general.-En EE.UU. el voto no sólo es voluntario sino que los comicios se hacen un día laboral (los martes). ¿El voto debe ser obligatorio o voluntario?-Soy partidaria de la elección obligatoria, especialmente en los países donde se está construyendo ciudadanía electoral, que han pasado por dictadura o momentos en los que no había elecciones libres y limpias. Además es algo que va construyendo ciudadanía y el hecho de que sea obligatorio ayuda a universalizar los derechos políticos, a hacer de esa costumbre algo que se vuelva hábito de la sociedad.En el caso de EE.UU., por ej., hay una discusión enorme, como también la hay en Inglaterra o Suiza, países que tienen muy baja participación electoral sobre a quién representa el elegido.En Inglaterra hay elecciones en algunos municipios donde vota el 25 % del electorado. Está súper comprobado que en general hay una correlación entre el nivel socio económico y la edad - son las personas que tienen más tiempo- y el voto. Me parece que eso puede sesgar mucho a la representación. Además, muchas veces cuando se habla de que las elecciones acá podrían no ser obligatorias se argumenta con que la gente está cansada de votar. Me parece increíble que este año tuvimos tantas elecciones -los que vivimos en la Ciudad de Buenos Aires fuimos votaremos seis veces- y el nivel de participación fue altísimo.Hay que tener en cuenta que si bien el voto es obligatorio, lo es en el papel, en la práctica las sanciones no influyen para que alguien decida ir a votar por lo que le pasará si no lo hace. La participación llega casi al 80%, por lo que no creo que haya una cuestión de cansancio.En Chile se da una discusión muy interesante. El año pasado el voto se hizo no obligatorio y la participación bajó drásticamente por lo que ahora se analiza si no deberían volver atrás con ese cambio.-¿Cumplió con los objetivos planteados el sistema de las PASO?-Soy de las que piensan que sí. De todas formas, los sistemas e instituciones electorales llevan su tiempo de adaptación y hay que esperar para evaluar si algo funciona.Claramente se cumplieron algunos de los objetivos, como reducir la cantidad de opciones: el que no pasa el 1,5% no está en la general. Eso permite bajar la cantidad de candidatos. Este año tuvimos 6 candidatos presidenciales, la cantidad más baja desde 1983. Y más importante quizá que la cantidad de candidatos presidenciales es la cantidad de listas a diputados nacionales. Llegamos a tener casi 400 en todo el país y este año hubo un tercio de eso.El segundo objetivo que quizás cumplió, aunque es un poquito más difícil de lograr, es el tema de generar ciertos recambios y dar espacio a las contiendas al interior de los partidos. Hay casos que los que muestra que funcionó, donde hubo dirigentes que buscaban un espacio, una candidatura y la PASO dio ese lugar para que se dé esa competencia.Si los partidos son más democráticos porque tienen esta instancia, es más complejo de analizar, y hasta hay quienes dicen que las PASO no buscan efectivamente eso la.Las PASO hablan de la competencia al interior de un partido político, pero lo que hoy tenemos es que los que compiten en las elecciones en Argentina no son partidos sino alianzas. Es algo bastante particular que casi no tuvimos en los últimos años: los 6 candidatos a presidentes fueron presentados por alianzas de partidos. No hubo uno que fuera el candidato por un solo partido político.-¿Tal vez eso influye para que se habla de una democracia de personas más que de partidos?-Hay algo que efectivamente tiene todavía mucho del lado del debe nuestro sistema de partidos que es cómo lograr que los partidos no sean solamente etiquetas que no le den ninguna información adicional al votante. Cómo hacer para que le digan: si estás en este partido es porque pensás esto.-Se festejó mucho el hecho de que tuviéramos el primero debate presidencial de la historia. ¿No se sobrevalora esa herramienta? ¿Cuál es el papel de un debate entre candidatos en un país normal?-(Ríe). Bueno, la Argentina también es un país normal. Cada país tiene sus fortalezas y debilidades en términos de su sistema electoral. Creo que el debate fue un acontecimiento importante y que probablemente después se vuelva normalidad en el sentido de que no genere tantas cuestiones alrededor y quizá tenga menos rating.-Lo vio la misma cantidad de gente que siguió la final de Argentina con Alemania en el último mundial de fútbol.-Sí, en Capital y provincia de Buenos Aires fueron alrededor de 5 millones de personas. Parecía una final, y creo que eso también habla del nivel interés que hay en la política en la Argentina, que es bastante particular. El debate tiene un lado muy positivo que es generar ese espacio simbólico de encuentro entre los candidatos, el tema de la discusión de propuestas, se habló mucho eso.-¿Si no termina siendo un show televisivo más que un lugar para conocer las propuestas y pensamientos del candidato?-Efectivamente creo que es un show televisivo con todo lo que eso implica. Para que algo se vea y tenga tal nivel de audiencia también tiene ciertas características que lo emparentan con un espectáculo televisivo. Y también creo que da algunas posibilidades de plantear posiciones a los candidatos, pero nadie espera en un debate, en ningún lugar del mundo, que sea una discusión detallada de propuestas. Lo que hay en el debate es ese ritual simbólico del encuentro, que puedas ver y escuchar en el mismo lugar y posición a todos.-¿Está estudiado sociológicamente si un debate impacta en decisión de un elector?-(Vuelve a reír) ¡Si! En EE.UU. está recontra medido -ellos tienen en general muchos estudios para todo-. La conclusión más generalizada es que no tienen un impacto significativo para cambiar la decisión y que mayoritariamente, el que mira un debate, tiende a reforzar lo que ya pensaba desde antes. Es muy difícil cambiar opiniones, más allá de que las mismas se moldean y alteran con muchas influencias -de quienes comparten trabajo, los amigos en el bar, etc-. El rol de los medios de comunicación muchas veces es sobredimensionado en términos de pensar que cambian las opiniones. Sí lo que hacen es generar la agenda y después uno toma las decisiones electorales.Hay un punto importante de diferencia con EE.UU. que es allá es bien claro que son dos partidos los que monopolizan la competencia política y uno sabe que el demócrata en general piensa así, y el republicano, de esta manera.En la Argentina con la cantidad de partidos y la poca estabilidad en el sistema de quién está en qué partido, un debate puede dar más información al elector sobre dónde está cada candidato, más allá de que en un debate también hay muchas cosas emocionales.De todos modos, para nosotros fue el primer debate, tenemos que recorrer ese camino, y no diría que porque en EE.UU. pasa de tal manera aquí será igual. Cada país tiene efectos distintos. Cómo se arman los gabinetesEn uno de sus trabajos de investigación, Julia Pomares investigó cuál fue la lógica de designación de los gabinetes presidenciales desde 1983 hasta hoy.-¿Tiene que ver con la personalidad del Presidente o con su realidad política, por ejemplo, en un gobierno de alianzas hay que repartir cargos a los diferentes espacios?-Un Presidente tiene entre sus potestades más importantes la de designar quién será su equipo. Hay países donde los presidentes tienen ciertas limitaciones como, por ejemplo, contar con la aprobación del Senado. Aquí no ocurre.Con su elección está dando una señal. Más allá de la cuestión interna hay una puesta en escena de decir: hacia acá va a ir mi política. Con colegas de Cippec como Marcelo Leiras y María Page, es analizar quiénes habían sido ministros desde el 83 hasta ahora y ver si había algunas cuestiones que se mantuvieran estables en el tiempo. Más allá de la personalidad de De la Rúa, Alfonsín o Menem, encontramos que había una dinámica en común. Planteamos que el Presidente se enfrenta a un dilema de apertura o control: generar un gabinete con personas muy cercanas a su círculo íntimo o uno más abierto, que distribuya más poder y que le permita a ese gabinete ampliar sus bases de legitimidad y poder político dando espacios a otros partidos o a otras facciones de la propia fuerza.Encontramos que en general, los presidentes de la Argentina tienden a recostarse más sobre su círculo íntimo, a tener personas más cercanas, de su círculo, de la provincia de la que vienen o de su espacio interno en el partido.-Nadie pone en el gabinete al enemigo...-Pero dentro de esa confianza puede elegir a alguien que está bien cerca o a alguien que está un poco más lejos y por lo tanto uno debe dejar de controlar cierta decisión para decir a esa persona que le confía un lugar. Pero hay una particularidad. La elección legislativa de mitad del mandato que en general a los presidentes les va peor que cuando fueron elegidos, en vez de abrir el gabinete como una forma de ampliar su base, tienden a cerrarlo más.Eso es algo especial de la política argentina. La cosa funcionaría mejor si los gabinetes tuvieran una lógica contraria, de mayor apertura y distribución, de usar el gabinete como un espacio para generar mayores acuerdos, negociaciones sea con gobernadores o partidos que pueden ayudar a aprobar leyes en el Congreso. Trabajar en un "tanque de pensamiento"Julia Pomares cuenta cómo es trabajar en "lo que los gringos llaman think tank y que a veces se traduce de una manera que suena horrible como tanque de pensamiento", dice entre risas."Lo que tiene de súper interesante Cippec es que se fue construyendo en el tiempo. Tiene 15 años, por lo que es joven, como buena parte de las instituciones argentinas. Lo que busca Cippec es construir un puente entre el conocimiento técnico, especializado, y el mundo de la política pública. Tratamos de unir esos dos mundos y para encontrar cuáles son las mejores ideas o cosas que se pueden poner en práctica. Sabemos que hay muchas cosas que se toman en cuenta para diseñar políticas, no sólo lo que diga el conocimiento científico, pero creemos que es importante mostrar qué cosas funcionan, cuáles no, cuándo y cómo. Somos 70 personas -creo que es una de las organizaciones más grandes de su tipo hoy en la Argentina- que cubrimos temas muy variados: yo estoy en el área institucional, pero también hay un área económica y otra social."
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