En el aniversario de la Biblioteca, se recordó la figura de Alejandro Denegri
:format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/792/0000792811.jpg)
La comunidad de la biblioteca del barrio del oeste recordó a su fundador con la presentación de un libro que reúne relatos de quien además fuera un escritor del pago chico.
Marcelo Lorenzo
En el marco de la celebración por los 75 años de vida, la biblioteca 'Francisco H. López Jordán' homenajeó este jueves a su fundador en un sentido acto en el cual se destacó a Alejandro Álvaro Denegri (1906-1987) como narrador del pasado local.
En la ocasión se presentó el libro "Recuerdos de Jano del Oeste" -el pseudónimo que utilizó este escritor local de mediados del siglo XX- , redactado por su nieta María de los Milagros Casanova Denegri y la historiadora local Silvia Razzetto.
La obra reúne diez relatos de este gualeguaychuense que pese a su escasa formación escolar, supo describir con singular belleza y talento personajes, usos y paisajes locales.
Se trata de un proyecto editorial gestionado por la propia biblioteca cuyo presidente, Alfredo Iribarren, calificó como justo reconocimiento a un autodidacta ilustre, a "alguien que bregó por la cultura, que necesitó como el propio pan en su mesa, como nos ocurre a nosotros".
El directivo agradeció a Ediciones del Clé por la confección del libro y en especial a su editor responsable Ricardo Maldonado.
En la oportunidad la historiadora local Leticia Mascheroni recordó a Denegri como un vecino interesado en el pasado local, alguien que solía frecuentar el Instituto Magnasco en busca de información.
Contó la anécdota personal del día que elogió delante de él la pluma de Jano del Oeste sin saber que quien escribía en el diario El Argentino con ese pseudónimo era el propio Denegri. "Le dije: yo estoy coleccionando esos escritos de Jano. Y él me comentó: en serio le gusta, porque ese soy yo".
Mascheroni sostuvo que a Jano lo apremiaba contar historias. "Él decía: 'me acucia la necesidad de revivir cuentos, leyendas, personajes'. Es decir, había algo en él que lo impelía a relatar cosas, con el afán de dejarlo para la posteridad. Además, decía que mucha gente se lo pedía", destacó.
Por otro lado, comentó que el escritor se inscribe dentro de un movimiento cultural que en Gualeguaychú, allá por la mitad del siglo XX, estaba interesado en rescatar las raíces del terruño.
"Así los que tenemos unos años más tuvimos la suerte de escuchar a Elsa Bachini, Nati Sarrot, Miguel Ángel Piaggio, Marco Aurelio Rodríguez o Mecha Chaparro, todos cultores del pasado local", refirió.
"Jano no necesitó ser un profesional de las letras, porque no tuvo los estudios necesarios para ello. Sin embargo su manera de contar es amena y didáctica. Y sobre todo encaró sus escritos con una gran seriedad histórica", señaló Mascheroni.
Con respecto al libro, elogió el abordaje literario e histórico que hacen las autoras, señalando que en ese cruce se calibra con justeza la obra de Jano.
"El tratamiento histórico que realiza Silvia Razzetto prepara al lector, por ejemplo, para poder entender los relatos de Jano, para poder insertar en un marco comprensivo a los personajes de los relatos", precisó.
PISTAS SOBRE EL LIBRO
A su turno la nieta del escritor, María de los Milagros Casanova Denegri, contó cómo fue que descubrió la obra de su abuelo. Un hallazgo, dijo, que tuvo mucho de providencial.
Relató que necesitada de encontrar un tema novedoso que le sirviera para elaborar una tesis de grado en literatura, algo interior la llevó a averiguar qué había en el archivo documental de Jano, que está en custodia en el Instituto Magnasco.
Pues bien, allí se encontró con una carta que la conmovió, perteneciente a Manuel Acuña, otro poeta telúrico, amigo de su abuelo, donde elogiaba su inspiración poética.
"Pasará el tiempo --decía-- y usted y yo habremos desaparecido, y cuando alguien revolviendo sus viejos papeles, encuentre un montón de versos y esta carta, sabrá que hubo un poeta de fácil inspiración y fino humorismo, y alguien que supo valorarlo".
Milagros Casanova interpretó que ella era la destinataria de esta misiva y a partir de entonces se enfrascó en el estudio de la producción literaria de Jano, compuesta de versos y narraciones.
El libro de marras contiene una selección de ese trabajo, según la autora. Y así lo sugiere su subtítulo que reza: "La casa ciega y otras vivencias sub-urbanas de Gualeguaychú a fines del XIX".
Según Casanova, la narración de Jano no es la del historiador profesional, que suele hacer gala de un estilo objetivo y casi aséptico, sino que recuerda el criollismo de Fray Mocho, una síntesis entre la literatura costumbrista y la narrativa rural.
En tanto Silvia Razzetto, que tuvo a su cargo el aspecto histórico del libro, recordó que Alejandro Denegri proviene de una familia genovesa que se radicó en la ciudad, en la segunda mitad del siglo XIX.
Sus abuelos, Juan Denegri y Rosa Montaldo, son los primeros comerciantes de la zona del oeste de Gualeguychú. Fueron ellos quienes montaron un negocio que con el tiempo se conoció como el almacén de ramos generales Denegri Hermanos y Cía., situado en la zona del Cementerio de la Loma.
En ese ámbito suburbano Jano desde muy pequeño absorbió los testimonios de paisanos que se acercaban al lugar y con el correr del tiempo él decidió registrarlos para luego trasmitirlos a la posteridad.
"La gente llega a ese lugar -donde hay despacho de bebida- y cuenta sus historias mientras toma un vino o fuma. Son historias que involucran un territorio, que va desde el Arroyo El Cura, por el sur, la Cañada de Sánchez, por el este, y Gualeyán-Costa Brava, por el norte. Es decir, no mira para el este de la ciudad, no nos relata nada que tenga que ver con el mundo del puerto o de los saladeros. A Jano le interesa, en realidad, el relato de los peones y paisanos, la historia de los matreros y sobre todo de los comisarios, es decir el sargento de policía", refiere Razzetto.
El mundo de Jano es el del Oeste, una zona que se denominó alguna vez la "nueva ciudad", un espacio que se expandió entre 1860 y 1890. "Y el gran tema que traslucen los primeros relatos de Jano es la sensación angustiante que vivieron sus habitantes con la Revolución Jordanista", comentó Razzetto.
Al respecto, la historiadora recordó que fue en el oeste de la ciudad donde acamparon las fuerzas jordanistas durante la guerra que se desató en Entre Ríos tras el asesinato de Urquiza, en 1870.
"El presidente Sarmiento envió una intervención a Entre Ríos. Y eligió a Gualeguaychú como cabecera de puente para la invasión. Es decir las fuerzas nacionales llegaron al puerto de la ciudad. Se produjo entonces la rebelión jordanista. Pues bien, cuatro de los relatos de Jano dan cuenta de este momento histórico", indicó.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ÉSTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

