En Gualeguaychú los museos no duermen
Desde anoche y hasta las primeras horas de hoy se realizó en Casa de Aedo la primera jornada de la segunda edición del proyecto cultural El Museo No Duerme. El próximo 25 de febrero, en Azotea de Lapalma, se concretará la segunda jornada del verano.o
Por Osvaldo J. Sosa
Muy cerca de las 22 anoche comenzó a escucharse el saxo de Osvaldo Russel y la guitarra de Marcelo Brighenti, los artistas invitados para dejar los sonidos musicales. Fue entonces que inició la jornada del Programa Cultural El Museo No Duerme, en Casa de Aedo, edificio público que data del año 1801, ubicado en la esquina de Calles San José y Rivadavia. Allí estaba todo preparado y ambientado agradablemente, fue como un paseo por un aspecto de la historia de la ciudad. Algo distinto y original por cierto.
Fueron intensas las tareas ayer para dejar todo listo. Consultamos a la museóloga Natalia Derudi, quien nos recordó el programa de actividades que se desarrollaron hasta las primeras horas de esta mañana. Mari Batalla colaboró con los trajes de las estatuas vivientes. También personal de Cultura brindó su apoyo para lograr esta nueva noche y darle vida al museo.
Cerca de las 23 Gustavo Rivas y Mario Fischer contaron historias y anécdotas sobre “Aquel carnaval de antaño”. Rivas, recordemos, es el autor del libro “Calidades dormidas” que relata sobre los corsos y el nuevo carnaval.
Tras la reseña histórica que realizaron estos estudiosos del pasado, se inauguró la exposición sobre el carnaval de antaño con la exposición de documentos del archivo histórico de la Azotea de Lapalma.
Silvio Egui explicó a Radio Cero y Diario El Día que en principio se pensaba habilitar una sala pero se decidió abrir todas las puertas y ventanas del viejo edificio. La gente tuvo la oportunidad de recorrer todo el museo, observar documentación (Caras y Caretas), fotografías y mobiliario antiguo muy bien conservado. Entre estos documentos se encuentra el más antiguo que data del año 1876, además de letras de murgas censuradas.
Fue una noche pintoresca y colorida, propio de la alegría que emana del carnaval.
Las puertas y ventanas abiertas de Casa de Aedo fueron testigo de la numerosa presencia de vecinos y visitantes
El grupo del taller de estatuas vivientes que dirige Marcela Moreno, también estuvo presente. Sus alumnos Tania Serrés, Juan Domé y Mariangeles Mussi representaron al carnaval de antaño vestidos como una marquesa, un arlequín, una colombina y un traje fantasía.
Una pantalla gigante donde se difundieron fotografías que se sumó al resto de la documentación exhibida.
Noche de misterio en la Azotea
La segunda parte de esta muestra se realizará en la Azotea de Lapalma el próximo 25, donde se desarrollará un espectáculo artístico – místico, y en oportunidad de cumplirse 156 años de la muerte de Isabel Frutos, “la que murió de amor”.
La puesta en escena estará a cargo de la tallerista de la Dirección de Cultura, la artista Renata Dallaglio. Se anuncia un espectáculo de actuación, luz y sonido. Se toma la Azotea como escenario más que adecuado para la apuesta artística.
Natalia Derudi expresó que “la Azotea de Lapalma está cargada de estas historias de misterios y de personajes enigmáticos, algo que se ha transmitido de generación a generación y no tienen nada que ver con una verdad histórica, sino con ese misticismo que rodea la antigua casona”.
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