En Gualeguaychú se atendieron más de dos mil casos de violencia en 19 años
Hoy se conmemora el Día Internacional contra la Violencia hacia la Mujer. La coordinadora del CEIM, Meyi Carrazza, evaluó la situación en Gualeguaychú y pidió que el Estado apoye a organizaciones que trabajan contra el flagelo.
Rubén SkubijEl 25 de noviembre fue declarado día Internacional contra la Violencia hacia la mujer en el Primer Encuentro Feminista de Latinoamérica y del Caribe celebrado en Bogotá (Colombia), en julio de 1981. Allí se denunció la violencia de género a nivel doméstico, la violación y el acoso sexual a nivel de estados incluyendo la tortura y los abusos sufridos por prisioneras políticas.Se eligió ese día para conmemorar el violento asesinato de las hermanas Mirabal (Patria, Minerva y María Teresa), tres activistas políticas asesinadas el 25 de noviembre de 1960 en manos por la policía secreta del dictador Rafael Trujillo en la República Dominicana.Sus cadáveres destrozados aparecieron en el fondo de un precipicio.Para el movimiento popular y feminista de aquel país estas mujeres han simbolizado la lucha y la resistencia. En 1999, la ONU dio caracter oficial a esta fecha.Meyi Carrazza, coordinadora del CEIM (Centro de Estudios e Investigación de la Mujer) manifestó a elDía que hacen lo que pueden, "creemos que se ha hecho mucho por difundir la no violencia".Recordó que al comenzar la tarea, en 1993, intuían que la ciudad "iba a ser grande no solo en su espíritu de lucha sino también en su extensión. La comunidad se fue extendiendo a los cuatro puntos cardinales y nos iban quedando pendiente las grandes cuestiones sociales que a esa altura no eran patrimonio de la pobreza".-¿La empezaron a encontrar en toda la ciudad?Exacto, el centro se iba transformando en un gran barrio, tan conflictivo como cualquier otro distantes de él. Nos enfrentamos a hacinamientos, malos tratos, derrumbes económicos, conflictos financieros, herencias, en fin todos los factores que hacen a las divisiones y tragedias familiares vigentes.No existían las leyes, debimos meternos en las redes nacionales y contar qué pasaba en algunos hogares entrerrianos con el golpe, la deuda alimentaria, los violentos amparados en el estado. Además, llevamos a las cámaras el dolor de la gente en relatos con contornos aberrantes y señaladores de un destino: la muerte de la mujer.-¿Cómo se organizaron para enfrentar dicha realidad?Muy pronto supimos que atender víctimas no bastaba, nos propusimos una pequeña escuela de capacitación donde formamos más de 400 operadores-as en prevención de violencia y trata, con docentes de primera línea, locales y nacionales. Queríamos que el operador sensibilizado con las problemática no se transformara en una víctima más del sistema por su ignorancia.Propusimos un grupo de autoayuda que duró siete años, psicólogos y abogados dieron su apoyo permanente. Optimizamos cada proyecto y lo asumimos hasta las últimas consecuencias, como lo fue el postítulo de alto riesgo social, dependiente de la Abadía del Niño Dios.También el plan de terminalidad educativa estudiar es trabajar, o el programa de procreación responsable en la crisis del 2001 que permitió a 191 mujeres en situación de pobreza no tomar el compromiso del embarazo para después tener que abortar o regalar su hijo.
Enfrentar el flagelo
Meyi Carrazza contó que en 19 años se atendieron a más de dos mil cuatrocientas víctimas de violencia de manera totalmente gratuita con derivaciones a consultorios, estudios jurídicos y otros. "El Sida y la prostitución, como el abuso sexual, fueron temáticas ampliamente difundida por CEIM y atendidas sus víctimas en distintos puntos de la ciudad".Comentó que ocho años antes de que se comenzara a difundir la problemática de la trata un grupo de cuarenta personas participaba en viajes de estudios a Capital Federal mediante invitaciones de la fundación Mujeres en Igualdad".¿Ha bajado el nivel de violencia?Lamentablemente, en estos últimos diez años, una mujer por año muere víctima de la violencia familiar y muy pocas veces se cuentan los calvarios que deben afrontar otras tantas mujeres para disparar de este flagelo.Si tuviera que elegir un motivo que me satisfaga de esta tarea, seguramente es el cambio de mentalidad tanto en la justicia como en la policía; no solo por la aparición de leyes - algunas ni siquiera están reglamentadas-, sino también por la generación de espacios que contienen y auspician las prácticas del arte, el deporte, la sabiduría.Muchas veces estos esfuerzos que la sociedad en su conjunto realiza no están acompañados por los recursos humanos necesarios. Nos encontramos con organismos que dicen proteger a las personas y a la hora de hacerlo se olvidan que hemos decidido dejar atrás al autoritarismo.Por otra parte, la coordinadora del CEIM dijo que "es necesario una vez más recordarle al Estado el deber de apoyar a organizaciones libres de la captación partidaria de turno. Ong que garantizan transparencia y no garantías de inmunidad. La violencia de género no debe ser un temita de campaña, debe estar en las agendas de los políticos los 365 días del año".
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