CRISIS DEL EMPLEO FORMAL
En un año cerraron más de 13.000 empresas y se perdieron casi 100.000 puestos
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Los datos oficiales de la SRT y del SIPA describen una misma tendencia: se dieron de baja más de 24.000 unidades productivas y se perdieron más de 218.000 puestos de trabajo formales entre el sector privado y casas particulares.
Si bien el empleo asalariado privado mostró una imperceptible mejora en febrero y logró cortar una racha de seis meses consecutivos de caídas, el mercado laboral sigue exhibiendo señales de fragilidad. A la par, el salario volvió a perder poder adquisitivo por tercer mes al hilo y, de fondo, se observa un panorama aún más complejo: la destrucción de 13.163 empresas empleadoras durante el último año (-2,63%), según datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT).
En febrero cerraron 257 empresas, una reducción de 0,05% con respecto a enero, mientras que desde la llegada de Javier Milei a Casa Rosada se perdieron 24.437 empresas empleadoras (-4,8% del total). Además, se trató de la caída más pronunciada para los primeros 27 meses de una administración desde al menos 2003, según precisa Fundar.
En paralelo, en el sector privado se crearon 965 fuentes laborales adicionales durante febrero, equivalente a un incremento mensual de apenas 0,02%, prácticamente estático. En las casas particulares, los puestos de trabajo crecieron en 1.651 (+0,37%). Aunque, en la era Milei, acumulan una merma de 205.680 empleos en empresas privadas y 12.924 en casas particulares, según los últimos datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). A su vez, en el último año la caída acumulada del empleo formal en el sector privado rozó los 100.000 puestos de trabajo.
La contracción de empresas se extiende de manera transversal, pero golpea con más fuerza en transporte y almacenamiento, servicios inmobiliarios y construcción, sectores que concentran el mayor número de bajas de unidades productivas. En total, perdieron 11.837 compañías desde la llegada del Gobierno liberal-libertario, de las cuales 6.193 corresponden al primer rubro (-15,7%), 3.555 al segundo (-11,98%) y 2.089 al tercero (-9,6%).
Entre las provincias más complicadas por la pérdida de empresas en la era Milei, se destacaron: La Rioja, con -17,4%; Catamarca, con -12,8%; y Chaco, con -11,3%.
La contracara fue Neuquén, donde las unidades productivas crecieron, fruto de Vaca Muerta, en un 2,1%. En esa línea, la provincia patagónica generó 8.343 puestos de trabajo (+5,8%) y su vecina Río Negro creó otros 3.235 (+2,9%) durante el gobierno de Javier Milei, según datos sin estacionalidad del SIPA.
Entre las provincias que más puestos de trabajo perdieron se destacan, Santa Cruz con -9.787 empleos (-16,09%); Tierra del Fuego, con -5.061 empleos (-13,34%); y Formosa, con -2.851 empleos (-11,52%).
La radiografía que muestra Fundar es la de un país donde las empresas pequeñas y medianas, que son las que sostienen el empleo formal y la producción local, se desangran lentamente. No hay estallido, sino un goteo constante que erosiona la base del trabajo privado y lo convierte en cuentapropismo, ya que el empleo bajo el monotributo creció en 172.624 puestos de trabajo.
Entre Ríos también aparece entre las provincias afectadas por la retracción del entramado productivo y la pérdida de empleo formal. De acuerdo con los datos difundidos por Fundar en base a estadísticas de la SRT, la provincia registró una caída cercana al 6% en la cantidad de empresas empleadoras entre noviembre de 2023 y enero de 2026.
El retroceso ubica a Entre Ríos dentro del grupo de jurisdicciones con saldo negativo en materia de actividad privada, en un contexto marcado por el cierre de pequeñas y medianas empresas y la desaceleración de sectores vinculados al consumo, el transporte y la construcción.
Si bien la caída no alcanza los niveles críticos observados en provincias como La Rioja, Catamarca o Chaco, los indicadores reflejan un deterioro sostenido del tejido empresarial entrerriano, especialmente en actividades que dependen del mercado interno.
