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Encuentran en Entre Ríos una abeja foránea cuya miel tiene muchas virtudes medicinales

La especie yateí es conocida en el noreste argentino pero no en Entre Ríos. Un vecino de Crespo descubrió esta melipona en su ciudad

Desde los tiempos prehispánicos, numerosas comunidades originarias de Latinoamérica destacaron los beneficios de la miel de la abeja yateí, una especie sin aguijón que habita sobre todo la parte noreste de la Argentina, en provincias como Chaco, Formosa, Misiones y parte de Corrientes; además de encontrársela en Brasil y otros países, hasta México. Se le atribuyen propiedades medicinales para tratar principalmente afecciones respiratorias, oftalmológicas y de la piel, y a pesar de que se utiliza hace siglos y hoy se comercializa como un producto artesanal, recién en mayo fue incluida en el Código Alimentario Argentino, generando una gran posibilidad para las economías regionales.

Si bien no hay registros formales de su presencia en Entre Ríos, Adrián Wittman, un vecino de Crespo, descubrió una colmena de yateí en esta localidad. Le llamó la atención el tamaño de los insectos que salían de una piquera y comenzó una apasionante tarea de investigación en la que descubrió las virtudes de las abejas meliponas, y sobre todo de esta especie, de la que en la zona aún se sabe muy poco. “Las descubrí por casualidad. Al principio pensé que eran moscas o mosquitos, pero me sorprendió que llevaran polen y eso me dio la pauta de que eran abejas. Desconocía totalmente que existía esta especie y fui averiguando en Internet, primero en páginas de Brasil, donde tienen mucho conocimiento sobre el tema, porque allá hay más de 300 especias de abejas sin aguijón. Luego encontré un grupo de WhatsApp de gente de distintas provincias que colabora para que se las conozca”, contó a UNO.

Wittman también se puso en contacto con referentes en Entre Ríos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y le sugirieron que consulte con las dependencias de las provincias del noreste: “En el norte se las conoce porque ya la utilizaban los habitantes originarios, pero en Entre Ríos no encontré gente que tenga criaderos de yateí y esté produciendo su miel”, señaló.

Entusiasmado con su descubrimiento, contó que logró capturar una comunidad y obtener miel: “Después de averiguar y asesorarme, logré cazar un enjambre en diciembre del año pasado. Se fabrican unas trampas específicas, muy fáciles de hacer y económicas. Pude usar el sobrante de la miel que produjeron, la consumí y es muy rica. Tiene un sabor afrutado, no tan dulce, y es mucho más húmeda y líquida que la miel de la abeja Apis, que es la que comúnmente conocemos”, afirmó.

Si bien es un misterio cómo llegaron a Crespo, Wittman aseguró que pudo observarlas en ciertas plantas, diseminadas en toda la ciudad, aunque con menor presencia que otras especies: “Hasta el momento he averiguado con apicultores de la zona y no la conocen, o al menos no he llegado a la persona que sepa sobre el tema”, aclaró.

“No son abejas nativas de Entre Ríos, sino de la zona noreste de Argentina. Son características de las zonas tropicales y subtropicales como Chaco, Formosa, Misiones y parte Corrientes, y no de regiones templadas. Es una incógnita cómo llegó a Crespo, pero ha pasado que como es inofensiva y llama la atención, hay gente que se las quiere llevar y tal vez alguien la transportó a esa zona”. No obstante, aclaró: “Es importante resaltar que como se trata de fauna nativa, no está permitido trasladar colmenas de una provincia a otra”, explicaron Fernando Müller, técnico apícola, y Celso Limberger, rector del Profesorado de Ciencias Agrarias y Protección Ambiental (Procaypa) de la localidad de Capioví, en Misiones.

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