“Entiendo que no acepten la homosexualidad, pero no que falten el respeto”
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Víctor Hugo Lapido, reconocido en la comunidad por su trabajo con los grupos de la Tercera Edad, vivió una situación que le generó "lágrimas de impotencia", cuando un sacerdote, durante un curso de Diseño Gráfico realizado en una institución religiosa, manifestó su postura adversa hacia los homosexuales.Estela GigenaEn su muro de Facebook, Víctor Hugo Lapido, Operador Psicosocial, contó: "Sufrí un acto de tanta descalificación y desconsideración por parte de un cura" y se excusó de nombrar la comunidad educativa donde sucedió, como al sacerdote. "Era una jornada de integración y convivencia y con mucho agrado me preparé y concurrí; sé que estoy en una institución religiosa, pero esto no significa que segreguen a los homosexuales".Resulta que (el sacerdote en cuestión) comienza contando una anécdota sobre 'un chico trans y una chica trans que se quieren casar y él no accedió a casarlos porque se estaban mintiendo a ellos mismos, porque no eran ni hombre ni mujer, además de darnos a entender que los homosexuales estamos equivocados', relató Lapido. Y continuó contando: "mi indignación fue tal, que me paré y me retiré.Mi pareja y amigos me critican porque no me defendí o dije algo, pero pensé que no debía arruinar la fiesta. Hacía mucho tiempo que no pasaba por una situación tal, pero me pregunto: nuestro Papa argentino dijo que él no era quién para juzgar a los homosexuales; entonces, ¿cuál fue el sentido de dar esta supuesta anécdota en una jornada de convivencia?, se preguntó, para finalizar afirmando: Tal vez me contradigo con mi historia de vida de mucha pelea y reivindicación, pero esta batalla no la pienso dar. Perdón si decepciono a alguna gente, pero soy un ser humano y estoy orgulloso de ser homosexual".Consultado por ElDía, Lapido corroboró la historia narrada en la red social y reflexionó: "pensar que la sexualidad es solamente la genitalidad es algo increíble.Uno tiene que sentir las cosas para salir a defenderlas. Yo no lo he negado. Nunca he hablado de mi sexualidad públicamente. Ni siquiera en Facebook".Víctor confió a ElDía que no es su intención exponer su vida sexual públicamente, pero que "si eso sirve para que se abra el debate en la sociedad, bienvenido sea", afirmó. En ese sentido, sugirió "lo importante que sería crear, en el ámbito municipal, un área de Diversidad Sexual e Integración".Rescató el trato de los docentes del curso donde concurrió y vivió esa experiencia. "Los docentes son muy contenedores", aclaró.Respecto a la situación, contó: "me fui con dolor de cabeza, con angustia; me fui llorando. Hacía tiempo que no me pasaba esto", dijo y opinó que la aceptación de los heterosexuales hacia los homosexuales "es una pelea día a día"."Sinceramente, creo que hay que lucharla. Con los homofóbicos pasé un momento en que les tenía miedo; en otro momento empecé a combatirlos. Porque cuesta aceptarlo y hay que entender que hay gente que a determinados temas no los puede comprender. No los voy a juzgar porque no soy quién para juzgar. Los perdono. Es más, estamos en democracia y está bien que digan que no le guste la vida de un homosexual, que les parezca aberrante; está bien, es la opinión de cada uno. Pero hay que respetar, la falta de respeto no se puede tolerar. Y más aún, hacer de la sexualidad una reducción a la genitalidad es poco creíble. Si una persona tiene un documento con una identidad de género es porque pasó por una extensa etapa; no es tan sencillo como algunos piensan. No porque me pongo tetas voy ser mujer; es mucho más profundo que eso", finalizó.
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