Entre Ríos se ubica por encima de la media nacional en cantidad de ablaciones
[gallery link="file"]Es la provincia con mayor número de donación de órganos y transplantes. Cómo es un operativo de ablación. Dos historias que demuestran que una decisión a tiempo salva vidas o al menos mejora la calidad del paciente receptor.Mónica Farabello/Carlos Riera/Guillermo NavarroGustavo Fraccarolli es el responsable de la Terapia Intensiva del Hospital Centenario y a su vez es el coordinador del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI) en Gualeguaychú.El médico contó cuáles son los protocoles que se realizan ante cada muerte de una persona donante de órganos. "Hay dos situaciones, una es por la muerte cerebral en donde se mantiene el cadáver oxigenado hasta tanto se realice una entrevista familiar, y la otra situación es el donante en parada cardíaca, que habitualmente dona las córneas, la cuales pueden soportar más tiempo sin estar prefundidas ni oxigenadas".Respecto a este último punto, Fraccarolli explicó que el procedimiento con un donante de córneas es mucho más complejo que en el paciente con muerte cerebral, porque se debe realizar en un menor tiempo.Para un caso de muerte encefálica se cumple con un protocolo que lleva determinados períodos de tiempo. "Está aproximadamente entre 12 y 24 horas en las cuales tenés que hacer la certificación de la muerte encefálica por pruebas neurológicas, pruebas clínicas y pruebas mas complejas como el electroencefalograma que es el que determina la no actividad encefálica y algunos test neurológicos de los simples a los más complejos", señaló Fraccarolli.El Jefe de Terapia del Hospital comentó que mientras se realizan todos los estudios para confirmar la muerte cerebral del paciente, se notifica al INCUCAI y luego de ello se sigue "con un registro obligatorio de comas. Todo coma por debajo de una escala menor de siete se inscribe por computadora en un programa que se llama CINTRA que es un programa que tiene el INCUCAI", el cual se encuentra conectado con todos los hospitales del país."Una vez que inscribiste el paciente pueden pasar tres cosas, una que mejore, que se recupere y ascienda en la escala de comas y lo tengas que sacar el programa. La segunda es que entre en muerte encefálica y la tercera es que quede estable o que muera en otra situación", indicó el médico."El tiempo es vital en estos casos, mientras se hace toda la batería de estudios, se inicia con el mantenimiento del cadáver prefundido y con buena oxigenación de los tejidos. Se evalúan los órganos previamente para ver si son aptos para la ablación y compatibles entre el donante y el receptor. Las últimas políticas de ablación hacen que por ejemplo, en el caso renal, que son dos órganos, uno queda en la zona o en la provincia, pero en el caso de los órganos únicos van por lista de espera", informó.- ¿Hablar con los familiares es otra tarea difícil?-Es difícil porque es una situación en la cual debés informar a la familia la gravedad del cuadro. Cuando hacés el diagnóstico preciso y tenés la certeza de la muerte, les transmitís la mala noticia, se los contiene y a posteriori debés hacer una entrevista donde le preguntas si sabían si su familiar tenía vocación donante. Tenés que transfigurar una situación de intenso dolor, como lo es una pérdida, con una situación totalmente distinta que es la situación de solidaridad. Eso es una de las situaciones más difíciles. Igualmente nosotros hacemos un entrenamiento para eso. El INCUCAI nos ha brindado un curso español que se hace en la Argentina, de dos días donde aprendés a transmitir situaciones puntuales y evaluar la respuesta a la persona a la que le estás transmitiendo. Cómo hacer para que te comprendan realmente, tener un lenguaje llano, claro, preciso y la seriedad necesaria.- ¿Hay personas que desconocen la posibilidad de donar órganos?- Sí. Cada vez son menos porque cada vez tienen mayor trascendencias estos hechos de las ablaciones entonces la gente se entera por los medios, lee. Pero siempre hubo y hay mitos de que se vendan al exterior.- O simplemente que lo hayan dejado morir.- Para evitar todas esas sutilezas, que no solamente nacen de la gente llana sino de las personas teóricamente calificadas, se trata de usar el mayor rigor científico posible.- ¿Entre Ríos es una provincia donante?- Nuestra provincia hace punta en la Argentina con respecto a lo que es la concientización de ser donante de órganos, se hacen muchas ablaciones, estadísticamente es la provincia de mayor cantidad de ablaciones. En mayor o en menor grado pero siempre estamos por encima de la media nacional.- ¿De cuánto es la media nacional?- Por ejemplo, esta semana estaba en diez. Diez por millón de habitantes. Diez transplantes por millón de habitantes. Siempre va a ser poco porque la demanda es enorme. Pero Entre Ríos lleva 12. Habitualmente siempre hay un escalón de diferencia a favor de la provincia.- ¿Cuántos son los profesionales que intervienen en cada procedimiento?-Hay mucha gente. No se si profesionales en general pero alrededor de 150 personas intervienen en el procedimiento que empieza con la procuración, prosigue con la ablación. Está entre medio de los dos el mantenimiento del cadáver. Después prosigue con todo lo que es compatibilidad laboratorio, transporte, de las muestras biológicas. La parte de distribución. Hasta que llegás al transplante.- ¿Cualquier persona que fallece puede donar?- Puede donar. El tema puntual es primero qué puede donar y segundo en qué condiciones están los órganos que pueden ser ablacionados para el transplante porque sino trasladás el riesgo al paciente en lista de espera. Si es un paciente muy añoso o si tiene enfermedades que puntualmente contraindican el transplante. O si la muerte fue causada por alguna patología que contraindica el transplante.- ¿Y eso es en la mayoría o en la minoría?- En la minoría. Pero siempre hay que buscarlas. Se hace el diagnóstico de eso y se suspende el procedimiento.- ¿Qué órganos son los que más se ablacionan?- Habitualmente riñones y córneas. Por ejemplo, riñones hasta 65 años. Después de 65 años se consideran marginales. Puede ser que esté en excelentes condiciones el hombre pero ese riñón tiene 65 años, le estás transportando el problema al paciente.- ¿Y no hay una edad tope para recibir?- No hay discriminación. Si hay algo realmente que puede ser justo es este programa de defunción que tenemos nosotros. Justo en el sentido siguiente, se trata de guardar la confidencialidad del que dona. Y no se sabe la identidad del receptor. Lo cual hace que se muevan como dos compartimientos separados y permite que no haya intereses cruzados. Además es por lista de espera y es una computadora la que decide por las prioridades. No importa que haya una persona en Gualeguaychú que necesite ese órgano, si la prioridad en la computadora es otra ese órgano puede terminar en Comodoro Rivadavia. En el caso renal o de córneas, siempre uno de los órganos queda en la provincia. Esto permite la claridad en el procedimiento y que haya justicia en la distribución.- ¿El que recibe paga el transplante?- No lo paga personalmente, está la obra social.- ¿Y la obra social lo reconoce?- En algunos casos. Habitualmente trata de no pagar esas cosas pero siempre hay alguien que se hace cargo, habitualmente es el Estado.**** "La vida de Julieta fue normal desde el transplante"Hace 11 años, Julieta recibió un transplante de riñón que le permitió hacer una vida normal. Hoy tiene 22 años y, pese a algunas complicaciones lógicas de una persona que recibe medicación inmunosupresora, está a punto de recibirse de instrumentadora quirúrgica.Su mamá, Cecilia Trigos, contó a diario elDía que Julieta empezó con problemas de salud a los 9 meses de vida y que desde entonces siempre tuvo alguna complicación. "Empezó con retención de orina y con infecciones urinarias; a los dos años se la intervino quirúrgicamente y a los cuatro años y medio le extirparon un riñón. Desde ahí quedó con control y una dieta estricta hasta que a los 9 años, cuando su cuerpo empezó a desarrollarse, hubo que comenzar con diálisis", explicó.La terapia renal duró poco más de un año, durante el cual la joven sufrió un fuerte deterioro físico y psíquico. Además, "era una complicación porque tenía que faltar todas las semanas al colegio (iba a la Villa Malvina), y no podía hacer una vida normal".Hasta que llegó el transplante. "En noviembre del año 2000 empezaron los llamados desde el Incucai, donde ya tenía el certificado de paciente en espera porque ni yo ni el papá podíamos donarle el riñón. Fueron cuatro llamados de operativo hasta que en el quinto, en mayo de 2001, se confirmó el transplante que se hizo realidad el 10 junio de ese año", detalló Trigos."Desde ese entonces hasta ahora ha andado bastante bien, con algunas complicaciones lógicas de una persona transplantada que recibe medicación inmunosupresora y cada tanto se les complica con alguna infección", remarcó y agregó que "la vida de Julieta fue normal desde el transplante".El donanteSi bien la ley exige la reserva de la identidad del paciente donante, en el caso de Julieta esa regla no se cumplió, pero por decisión de la familia del fallecido.La joven recibió el riñón de un muchacho de 32 años, oriundo de Crespo, cuyo estado de salud era muy bueno pero no pudo recuperarse de un sorpresivo accidente cerebro vascular (ACV)."Julieta tuvo su transplante al año y 10 días de haber ingresado en lista de espera, y fue una gran liberación cuando recibió el riñón porque la diálisis es una esclavitud total, un deterioro para la persona"Trigos recordó que "se llamaba Fabián, era casado, tenía hijos y sus padres eran personas de edad y no estaban de acuerdo con la donación porque no conocían mucho del tema". "En este caso la que tomó la decisión fue la esposa porque en vida ya lo habían hablado entre ellos y acordado que a cualquiera que le pasara algo, los órganos debían donarse", precisó."Supimos quien era el donante por casualidad, porque Entre Ríos es una provincia chica y su familia fue la que se contactó con nosotros", dijo la mamá de Julieta y aclaró que "personalmente nunca nos conocimos con la familia, pero mantenemos el contacto por teléfono, mail, chat o redes sociales".Trigos destacó que el gesto de la familia del joven fallecido permitió que siete personas sigan viviendo gracias a los órganos donados."Julieta tuvo su transplante al año y 10 días de haber ingresado en lista de espera, y fue una gran liberación cuando recibió el riñón porque la diálisis es una esclavitud total, un deterioro para la persona", expresó.- ¿Antes de lo que le pasó a Julieta, sabían lo que significaba la donación de órganos?- Sí, porque me había empezado a involucrar en el tema sin saber que después me iba a tocar vivirlo. En 2002 comenzaron las campañas Gualeguaychú por la vida.- ¿Ahora hay mayor conciencia que antes?- Sigue habiendo mitos, pero se ha ido trabajando bastante aunque todavía falta mucha concientización. Lo que ha cambiado mucho es la concientización a nivel médico, ya que la creación de las unidades coordinadoras de transplante se hizo recién el año pasado en todos los hospitales cabeceras de la provincia."No hay historias raras"Cecilia Trigos dejó un mensaje para que se tome conciencia de la importancia de donar órganos: "no hay historias raras en torno al tema y menos en Argentina que tiene una legislación muy clara"."Hay que hablar en familia, informarse, no hay que tener miedo porque los mitos son sólo eso; deben tener en cuenta que algo que se va a perder en la descomposición junto con el cadáver, tiene la posibilidad de salvarle la vida a alguien y eso termina siendo un gran consuelo para que las muertes no sean en vano", puntualizó.*****"Yo siento mucho orgullo que otras personas puedan seguir viviendo gracias a mi hermana"Valeria tiene 45 años y hace tres que perdió a su hermana mayor a causa de un accidente cerebro vascular (ACV). La decisión de donar los órganos, muchas veces es tomada en vida y muchas otras, es la familia quien debe decidir rápidamente."A ella le dio un ACV, empezó con mucho dolor de cabeza, la internaron un viernes, el sábado entró en coma y ya no se despertó nunca más. Pasó el fin de semana y el lunes le declararon muerte cerebral", relató Valeria.Días previos, una conversación entre hermanos había resuelto la decisión que debían tomar ante lo irremediable. "Fue tan rara esa conversación en esa cena, porque no era un tema común; nunca se trataba ese tema y en medio de una comida dijo que iba a donar sus órganos. No sé si presentía algo o qué fue lo que pasó, pero fue algo muy raro y ella lo decidió unos días antes de morir".Así se dieron las cosas en los días previos a la muerte: "No sé porqué salió el tema de la donación de órganos, y nos dijo que si ella se moría, quería donar los órganos. No es un tema que nosotros sigamos tocando en la familia, es un tema que se habló en su momento y nunca más".Todos de acuerdoAl cuarto día de internación, la hermana de Valeria y madre de dos varones, murió."Le diagnosticaron muerte cerebral y fue ahí cuando le preguntaron a mi cuñado si quería donar los órganos y él lo consultó con mi mamá. Le preguntaron cuál era nuestra decisión y tuvo que firmar una autorización"."Todos estuvimos de acuerdo en su momento, inclusive le consultaron a sus hijos que ya eran grandes y todos dijeron que sí porque además era la voluntad de ella", contó Valeria.Hay muchos mitos que rodean a la donación de órganos, que con la información correcta, son derribados: "Después de su muerte me preguntaba, si no le habrían acelerado la muerte y todas esas preguntas o mitos que hay en estos casos, pero mi hijo me decía: 'pero no mamá, la muerte cerebral es algo irreversible' y es cierto"."Cuando me dijeron que había donado las córneas pensé en los ojos de mi hermana, en su mirada". Valeria.Ella pudo donar los riñones y las córneas y al momento de buscar unos papeles, Valeria preguntó si se podía saber para quiénes habían sido otorgados los órganos de su hermana. "Igual no sé si lo quería saber, o si, no sé, pero es todo muy reservado en cuanto a la identidad de las personas, lo que sí pude saber es que tres personas fueron las que recibieron los órganos de mi hermana, y eso me da satisfacción, siento mucho orgullo"."Con los ojos de ella""Cuando me dijeron que había donado las córneas pensé en los ojos de mi hermana, en su mirada, y después decía ¡que tontería! porque mi hijo me decía 'mamá no vas a ver los ojos, lo que se donan son las córneas, pero son momentos de mucho dolor".Actualmente, Valeria asegura que cada vez que lee noticias sobre donaciones de órganos, algo en ella se moviliza. Sus hijos se inscribieron para ser donantes y ella misma manifiesta su voluntad de hacerlo: "total cuando te morís sos sólo un cuerpo, y si podés ayudar a alguien, es un orgullo. Sabemos que no es un tema tabú pero no lo hablamos más porque para nosotros fue un momento muy doloroso y después de todo, es sólo el cuerpo, por eso me pone muy contenta saber que mi hermana pudo ayudar a la gente".*****Números actuales en Entre RíosDatos proporcionados por el Cucaier (Centro Único Coordinador de Ablación e Implante de la Provincia de Entre Ríos)Pacientes en lista de espera de órganos206 (1)Trasplantes de órganos 201227 (2)Donantes reales 201217 (3)Donantes PMH 201213.0 (4)(1) Corresponden a los residentes en la provincia(2) Con donante cadavérico, efectuados a los residentes en la provincia(3) Originados en establecimientos de la provincia(4) Donantes reales por millón de habitantes de la provincia (prevalencia)***Más de 1300 personas fueron trasplantadas en el país en 2011El año pasado, Argentina alcanzó un nuevo récord histórico de donación de órganos, logrando una tasa de 15,1 donantes por millón de habitantes y colocándose a la vanguardia en esa materia en la región.Las estadísticas fueron proporcionadas por el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai, quienes precisaron que en 2011 hubo 604 donantes reales que permitieron que 1.376 personas reciban un trasplante de órganos, lo que representa un récord histórico a nivel local.Además, el organismo dependiente del Ministerio de Salud de la Nación insistió en que, con esos indicadores, Argentina alcanzó una tasa de 15,1 donantes por millón de habitantes, posicionándose a la vanguardia en la región en materia de donación.Del total de trasplantes realizados durante el año pasado, 901 fueron renales -65 de ellos renopancreáticos-, 321 hepáticos, 101 cardíacos, 25 pulmonares, 9 pancreáticos, 4 intestinales y 15 trasplantes combinados.También se concretaron 931 trasplantes de córneas y se realizaron 68 trasplantes de Células Progenitoras Hematopoyéticas (CPH) con donante no emparentado, obtenidas a través del Registro Nacional de CPH del Incucai.En 2011 además se concretaron 218 trasplantes renales y 31 trasplantes hepáticos con órganos provenientes de donantes vivos.Números actuales en ArgentinaSegún informó el Incucai, en Argentina hay:7123 pacientes en espera970 Trasplantes en 2012425 Donantes reales en 2012 En tanto, en los últimos diez años, Entre Ríos se ubica en sexto lugar respecto al número de donantes.En primer lugar se encuentra la provincia de Buenos Aires, luego Capital Federal. En tercer lugar Córdoba, cuarto Santa Fe y quinto Mendoza.
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