Ciudad | Lucas Bentancourt

"Éramos felices": Lo que no se vio de la entrevista a la familia Bentancourt

Todo crimen en injusto, doloroso e inexplicable, pero algunos despiertan alertas que hasta el momento estuvieron dormidas. El caso Bentancourt marcó un antes y un después en la responsabilidad del Estado y el Poder Judicial. Jóvenes con problemáticas de consumo y delincuencia, sumado a falta de políticas de contención claras, formaron el combo que terminó con la vida de un joven de 33 años que trabajaba y tenía una mirada esperanzadora de la vida social.

Luis, Olga, Manuela, Francisco y Cecilia abrieron las puertas de su hogar para que ElDía transmita un mensaje, no sólo a la sociedad, sino a los referentes del Estado y a los hombres y mujeres de la Justicia local.

Genaro Gutiérrez es el joven de 19 años detenido y señalado como único responsable de la muerte de Lucas Bentancour, aquel 8 de junio en una de las escaleras del barrio Francisco Ramírez (338).

Pero, ¿realmente Gutiérrez es el único responsable? Con un historial delincuencial de una década, Gutiérrez se mantenía en libertad condicional, pero evidentemente, no era controlado como debían.

Incluso, sus antecedentes eran alarmantes para todos, menos para los que debieron tomar medidas al respecto.

Desde muy chico comenzó a consumir sustancias ilegales y comenzó a delinquir en el barrio Eva Perón (348) y zonas aledañas.

A los 15 años ya contaba con al menos dos robos, uno de ellos con arma. Estos casos fueron judicializados y la Fiscalía pidió su internación en un establecimiento para un tratamiento, pero luego el juez de Menores, Héctor Vasallo, dictó el sobreseimiento por inimputabilidad. Explicaron que, por tratarse de un menor de edad al momento de los hechos cometidos, no le figura como antecedente. Es así que llegó a sus 18 años sin condenas anteriores, aunque con una gran cantidad de hechos delictivos recientes que no habían sido judicializados.

En el medio, más y más robos, problemas vecinales, consumo y más robos. También se vio envuelto en un conflicto con un vecino, donde el hombre terminó con un fierrazo en la cabeza, y Genaro Gutiérrez accedió a un juicio abreviado. Allí recibió su primera condena, pero de cumplimiento condicional ya que no contaba con antecedentes… pero, ¿cómo? porque todos los hechos anteriores fueron cometidos cuando era menor de edad.

El juez de Garantías Guillermo Biré, quien por aquel entonces subrogaba el cargo, convalidó el acuerdo de 3 años de prisión en suspenso por “las circunstancias que rodean el hecho atribuido, como ser la naturaleza de la acción, y de los medios empleados para su ejecución, y asimismo la extensión del daño y del peligro causado; como también la edad, la educación, la costumbre y su conducta precedente, el motivo que lo determinaron a realizar la conducta desaprobada, y su participación que tomo en el hecho. Teniendo en cuenta que no tiene antecedentes computables, la pena consensuada es acorde al ilícito del que se trata”.

El incomparable dolor de la familia

Es extremadamente difícil transmitir “el detrás de escena” de una entrevista de estas características. El dolor que se percibe, el dolor que se contagia, muchas veces no puede ser escrito en una crónica.

Cuando llegamos a la casa de la familia Bentancourt, nos atendieron con muchísima amabilidad y calidez.

Los perros de la familia también hicieron su bienvenida. Ahí estaba “Cabeza”, una perrita vieja que era una de las fieles compañeras de Lucas y sus padres.

Mate de por medio, todos se acomodaron alrededor de la mesa dispuestos a hablar sin tapujos. Observamos una familia muy sólida, unida y con valores irrenunciables.

La solidaridad, la conciencia social y las ideas claras en medio del dolor, predominaron en el discurso de los padres y hermanos del joven asesinado en la puerta de su casa.

“Lucas tenía proyectos, era muy alegre, tenía un corazón muy grande, siempre estaba preocupado por todos. Amaba su trabajo y lo disfrutaba”: así lo recuerda su mamá, Olga, una mujer fuertemente golpeada y atravesada por el dolor más grande que puede vivir una madre.

Sus hermanos cuentan que le encantaba relacionarse con la gente y que le gustaba trabajar de mozo para tener contacto con las personas. Lucas era hincha fanático de River y le encantaba pintar, dibujar y hacer cuadros.

Una obra de él decora el comedor de la casa de los Bentancourt, ubicada en el corazón del barrio Francisco Ramírez (338).

Tenía adoración por sus sobrinas y la conexión con estas niñas de 6 y 9 años era única; a tal punto que su hermano Francisco, reconoce que después de una visita al barrio, “como por dos horas me decían tío y no papi”.

La familia de Lucas Bentancourt se muestra fuerte y unida ante una de las tragedias más grandes y pide a toda la ciudadanía que no abandone el acompañamiento en las marchas ni el pedido constante de justicia. Aclaran que no es por ellos, sino por todos. No es sólo por la familia de Lucas, es por la ciudad, para que nadie tenga que atravesar nunca más esta injusticia y este dolor.

“Cuando le contamos a Carmela (9) lo que había pasado con el tío, empezó a gritar: “Esto es una pesadilla. El tío es muy joven para morir, la gente es mala, la gente es mala”, recordó Francisco. “Mi hija más chica (6) ni bien entré a casa me dijo: ¿Y el tío Lucas? ¿Cómo le explico que le mataron al tío de una puñalada en el pecho?”

“Éramos millonarios sin darnos cuenta”

Olga se muestra atravesada por la angustia, pero firme junto a sus hijos y su marido, Luis. Todos tenían “una vida normal. Éramos millonarios sin darnos cuenta”, resume Luis y Olga interrumpe: “Éramos felices”.

Olga es de esas madres de cuentos; fuertes, luchadoras y que no guardan sentimientos negativos en su corazón.

“A nosotros nos puede el dolor de haber perdido a Lucas. Yo no tengo enojo con Genaro (Gutiérrez), yo lo que tengo es un dolor enorme por no tener más a mi hijo y de haber vivido lo que viví. Me enojan los jueces y que nadie lo cuidó. Porque un chico que tenía libertad condicional no puede salir sin tener un seguimiento. Mi enojo está ahí, pero el dolor de no tener a mi hijo me mata todo lo otro”, dijo Olga en medio de lágrimas.

“Que me lo hayan matado así, haberlo escuchado gritar… yo corrí y corrí, y él alcanzó a abrir la puerta. Yo no sé si estaba vivo o no cuando yo salí, pero yo le hacía RCP (Reanimación Cardio Pulmonar) porque creí que le pasaba algo en el corazón, y no… después me di cuenta que tenía las manos llenas de sangre”, relató la madre de la víctima.

Todos coinciden en la responsabilidad judicial y estatal en este caso. Los controles, las medidas preventivas, el seguimiento a los jóvenes que delinquen, los espacios de contención, todo es cuestionado y debatido en el seno de la familia.

Manuela, señaló la falta de políticas públicas y la ausencia del Estado. Con insistencia pidió que la gente marche, que se movilice y que pida justicia, pero no sólo por la memoria de su hermano, sino para que esta tragedia no vuelva a pasar nunca más.

“Mi hermano no va a volver más, y este chico va a poder estudiar, va a comer con los impuestos que pagan mis viejos y va a cobrar un sueldo cuando trabaje en la carpintería o la panadería del penal”, dijo el hermano de Lucas.

La necesidad de un cambio judicial

Francisco confiesa que se puso a leer el Código Penal para interiorizarse acerca de las posibles acciones que se podrían haber llevado a cabo en la vida delictiva de Genaro Gutiérrez (19) el detenido e imputado por el asesinato de su hermano.

“Yo estoy enojado con este chico, pero más enojado estoy con la Justicia. Este chico venía delinquiendo desde hace nueve años, y ¿justo tuvo que pasarle esto a mi hermano para que quede preso? Están todas las leyes para que puedan internarlo, pero te dicen que en Entre Ríos no hay lugar para la internación. Tampoco le hicieron controles con tiras reactivas para saber si tomaba alcohol o se drogaba. Todo eso está en el Código Penal, porque yo mismo me puse a leerlo. ¿Pero para qué estudiaron los jueces?”, se preguntó.

“Yo no quiero ser un Blumberg, pero las leyes son antiguas y la población ha cambiado muchísimo”, sostuvo Francisco en relación al crimen del joven Axel Blumberg, tras un secuestro extorsivo.

Cecilia contó que hasta el momento han decidido no hablar con abogados. “Siempre que tenemos alguna duda hablamos con la Fiscal (Martina Cedrés) que está siempre dispuesta a explicarnos todo” y su mamá coincidió: “Yo tengo plena confianza en la Fiscal. Seguramente vamos a necesitar un abogado, pero a mí me parece que trabaja bien”.

Las marchas, a puro dolor

Luis y Olga son los padres de Lucas. Juntos y en la cabecera de la mesa resaltaron que en las marchas se sintieron muy acompañados, “con un dolor enorme, pero sintiendo el cariño de la gente”.

Para la segunda marcha estuvieron más organizados y con carteles que demostraron su sentir y su pensar en esta lucha que recién comienza.

Días atrás se cumplieron los 60 días de prisión preventiva, y ahora se extendió por 45 días más, esperando que en los próximos días se concrete la elevación a juicio.

“No hubo amnesia temporal”

Este mensaje se elevó fuertemente en una de las marchas en pedido de Justicia. Es que la defensa de Genaro Gutiérrez apeló a que el acusado no declare en la investigación inicial porque supuestamente “no recordaba nada de la noche del crimen”.

Con este posicionamiento, encararán un juicio que podría llevar a Gutiérrez por muchos años a la cárcel. Mientras tanto, desde la familia Bentancourt piden que no “haya más Genaros, ni más Lucas”. El accionar preventivo con políticas públicas que impacten en los sectores más desprotegidos, es la clave.

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