Esa pasión por evocar el pasado
Gualeguaychú conoce una suerte de resurrección simbólica de su pasado a través de la literatura y el arte. ¿A qué atribuir esta movida espiritual? ¿Cuál es la búsqueda de quienes la protagonizan?Ha causado impacto, por ejemplo, el musical "Estaremos aquí (La Fundación)". La obra de Daría Carraza, que fue estrenada el 12 de junio en el Teatro local, no sólo es una presentación artística de fuste, según los críticos.Más allá de las intenciones explícitas del autor, la idea de capturar el espíritu de la fundación de la villa en 1783, revelaría una tentativa por extraer del pasado algo que inspire el presente.Conocer el origen de algo equivale casi a entrar en posesión de su esencia. Es una de las funciones que cumplía el mito en las culturas arcaicas: hacer presente el tiempo primordial, aquel acontecimiento ejemplar que marcó a fuego la vida de una colectividad.Si es cierto que existe la llamada "gualeguaychuidad" -algo así como una síntesis del ser de este ciudad- parece claro que nutre sus raíces en la primera vez, por tanto en el pasado."Entrerrianías", el libro de nuestro colega Mario Alarcón Muñiz, cuya segunda edición fue presentada en Gualeguaychú días atrás, bajo los auspicios de este diario, se inscribe también detrás de este retorno a los acontecimientos primigenios.El relato épico de la historia, que figuran en ese texto, cumple el objetivo nada erudito de recordarnos que hay sucesos paradigmáticos cuyo mensaje atraviesa el paso del tiempo.El jueves último, en tanto, se presentó "Gualeguaychú, fragmentos de se historia", una iniciativa de Marcos Henchóz que recoge la mirada de varios autores locales sobre el pasado de la sociedad nativa.La presentación del libro estuvo rodeada de una atmósfera de reivindicación de la historia como elemento ineludible para afianzar el sentido de pertenencia de la colectividad.La imagen del pasado, otra vez, es traída al presente para recordarnos que existe una continuidad esencial, de índole espiritual, entre las generaciones nacidas en el mismo lugar.Contar la historia, por otro lado, supone combatir la fugacidad y la caducidad de lo humano. Un momento oportunoGualeguaychú es pasado y también es presente. Un presente atravesado por los cambios de una sociedad creativa y dinámica. Gualeguaychú es símbolo de lucha y de pujanza. Por eso crece y se desarrolla sin pausa, y hoy se encuentra en franco crecimiento y expansión con enormes posibilidades económicamente hablando.Lo oportuno es que la ciudadanía, ahora que se acercan tiempos electorales, ponga el oído y escuche las propuestas de quienes pugnan por darle continuidad al sistema democrático en nuestro municipio.Sería bueno entonces que quienes estén disputando esta instancia para alcanzar el espacio de la administración pública bajen las ideas, proyectos y acciones que encararían desde el poder.Y estaría bueno que los electores estemos preparados y pensando en cómo vamos a resolver el destino de ciudad el próximo 23 de octubre. Es un tema sustancial, importante y que debiera ser entendido como tal por quienes tenemos la responsabilidad de votar.¿Con qué objetivos y ejes de acción se despacharán los candidatos que encarnan las distintas alternativas? ¿Qué piensan hacer en materia del ordenamiento del tránsito y mejoramiento de los espacios públicos a favor de los vecinos?¿Cuáles son los objetivos a alcanzar en cuanto al turismo, que en los últimos años se convirtió en uno de los sectores de mayor impacto económico en la región?¿Qué compromiso asumirán para darle una reversión al estado de las calles y trama vial en general dentro del ejido? ¿La obra pública, marcará el signo de la gestión venidera? ¿Cómo resolver la cuestión social de los asentamientos y demandas de viviendas? ¿Habrá una manera de poder resolver los problemas de planeamiento, urbanidad y recuperar la iniciativa oficial en torno a los terrenos dentro de la ciudad y alrededores?Es hora de prestar atención, escuchar y pensar qué nos ofrecen y luego tomar una decisión. Es una oportunidad que tenemos y no debiéramos desaprovechar por el bien del conjunto. A esta altura del proceso democrático iniciado en 1983 y tras las crisis que se atravesaron en términos políticos, económicos, sociales e institucionales, ¿estaremos maduros para saber elegir qué es lo que más nos conviene?Ojalá que encontremos el mejor proyecto y en consecuencia logremos que nuestra ciudad siga consolidando su crecimiento. Nuestros hijos se merecen nuestros mejores esfuerzos y nuestras mejores decisiones.
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