Espacios culturales en crisis piden por una ordenanza que los ampare
:format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/320/0000320163.jpg)
Son exponentes del resurgimiento, en la última década, de este tipo de expresión artístico-cultural. Inmersos en una preocupante crisis económica −en varios casos, la reducción de la cantidad de alumnos con respecto al año pasado fue drástica−, demandan respuestas que se hacen esperar. No existe el marco legal que los regule. "Hoy, sobrevivimos", expresaron. Luciano Peralta "Es una cuestión cultural, lo primero que se recorta son este tipo de actividades". La afirmación es de Félix Bon, uno de los responsables del grupo Retumbo, un espacio "de experimentación artística", que si bien ofrece otras aristas, tiene como fuerte la danza.Aunque cada uno trabaja con diferentes disciplinas artísticas y presenta su propio estilo y forma de funcionar, desde todos los espacios culturales de la ciudad, o al menos desde la inmensa mayoría de ellos, coinciden en la preocupante situación -"económica, básicamente"- que les toca atravesar.En ciertos casos la realidad es alarmante: La Solapa terminó el año pasado con 82 alumnos y hoy tiene 34; Sinergia Teatral estuvo a punto de cerrar sus puertas meses atrás por la grave situación económica, con la que aún continúan lidiando. Mientras que, desde Retumbo, fueron contundentes en este sentido: "si nos aumentan el alquiler tenemos que cerrar".Más allá de las particularidades de cada espacio cultural, absolutamente todos comparten, al menos, tres realidades: no son dueños de los inmuebles donde funcionan, están en inmersos en una preocupante crisis económica y no son contemplados en la actual legislación, por lo que, lógicamente, se encuentran funcionando por fuera del marco legal vigente.La cultura no es un negocioPor estas razones, y ante la falta de respuestas del Estado -a fines de marzo, los referentes de estos espacios mantuvieron una reunión con funcionarios municipales y concejales del oficialismo, pero ésta "no quedó en nada"-, los artistas le solicitaron al director de Cultura, Martín Ayala, y a la Comisión de Cultura del Concejo Deliberante una "reunión urgente" para solucionar "en forma conjunta nuestros problemas", según expresa la nota a la que tuvo acceso ElDía.La misma tiene la firma de cinco espacios culturales (Retumbo, Espacio Delta, Qambá, La Solapa y Sinergia Teatral) y, entre sus líneas más importantes, expone las dificultades por las que pasan, ya que "hoy en día, sostener un espacio cultural sin la ayuda del Estado es casi imposible". Sobre todo, si se es consciente de que "la cultura no es un negocio", por lo que estos espacios no deben estar enmarcados legalmente junto a otros emprendimientos, como bares o pubs."Creemos que el único camino posible para que ustedes y nosotros hagamos nuestro trabajo es el diálogo. Que comenzó en la reunión a la que fuimos convocados hace algunos meses, dejando pendiente el proyecto de ordenanza que debatimos, tanto autoridades municipales, concejales y nosotros", recuerda la nota, al tiempo que solicita "la ayuda que nos de un impulso para poder continuar y así, de esta manera, seguir contribuyendo al engrandecimiento de nuestra cultura".¿Por qué remarcan que la cultura no es un negocio?, preguntó ElDía a Matías Ott, uno de los responsables de Espacio Delta (ex Eppur Si Muove)."Nosotros venimos de una remodelación importante. Gracias a diferentes subsidios que recibimos del Instituto Nacional de Teatro (INT), logramos hacer el techo nuevo, pusimos gradas, hicimos el baño para discapacitados y reacondicionamos los camarines.Queremos tener todo en regla para el momento en que tengamos que tramitar la habilitación, pero no podemos tener las mimas condiciones que un bar, por ejemplo. En esos casos, la finalidad es el lucro, y nosotros, más allá de que es necesario generar cierto nivel de ingresos para poder seguir funcionando, no vivimos de esto", explicó el referente del espacio que suma más de una década en Gualeguaychú.Además, dijo que es necesaria la ordenanza para el sector y es necesario el diálogo. Porque "en definitiva somos los espacios culturales los que mantenemos la oferta permanente, todos los fines de semana, y muchas veces estamos en soledad luchándola contra viento y marea", sintetizó Ott, a la vez que rescató la experiencia del curso de "Gestión cultural, sonido en vivo y producción técnica", dictado días atrás, que fue motorizado por el espacio que representa y auspiciado por la Dirección de Cultura, desde donde garantizaron los honorarios a quienes lo dictaron y se pudo ofrecer gratuitamente a quienes asistieron.Una realidad similar es la que vive el docente y bailarín Lino López en Qambá, el espacio cultural que abrió sus puertas en 2003. "Estamos terminando la carpeta técnica para presentarla en la Municipalidad, queremos estar en regla para no tener problemas. Presentamos los planos del lugar, una nota firmada por los vecinos, en la que expresan no tener problemas de que Qambá funcione y un montón de papeles. Lo hicimos a través de un gestor, porque estamos todo el día trabajando, o haces una cosa o la otra. En este sentido, en cuanto al asesoramiento, nos sentimos medio solos", expresó.En línea con lo que le pasa al resto, en los primeros meses del año Qambá redujo notablemente la cantidad de alumnos de los talleres que allí se dictan (canto, guitarra, tango, folclore, expresión corporal, entre otros). "Por un lado, tuvimos que aumentar las cuotas entre un 15 y un 20% porque si subíamos lo que subieron el resto de las cosas, la deserción iba a ser mayor; por otro lado, la cantidad de alumnos se redujo mucho, lo que nos mata económicamente hablando", lamentó López, al tiempo que contó la estrategia de supervivencia que llegó con la crisis: "algunos espacios más chicos se arrimaron a Qambá - que al igual que la mayoría no recibe ninguna ayuda económica por parte del gobierno - y están dando clases acá, con nosotros, como para afrontar la crisis". A punto de cerrarAl igual que la sala Utopía, Sinergia Teatral tiene una dinámica diferente al resto de los espacios culturales. Allí se dictan solo dos talleres semanales (ambos de teatro) e intentan costear los gastos corrientes (4 mil pesos mensuales aproximadamente) con las funciones brindadas los fines de semana. Pero "cada vez es más difícil", según indicó Valeria Bassini. "En 2011 nos cambiamos de local porque no podíamos pagar el alquiler. Hace unos años lo cubríamos con la plata de las funciones, pero ahora es casi imposible", agregó.El cálculo es sencillo. Con una capacidad máxima de 55 personas y una entrada que va desde los 80 a los 100 pesos ("aunque tenemos que hacer cada vez más 2x1 para que venga la gente"), de la que el 30% queda para la sala, en el mejor de los casos, se hace complicado cubrir los gastos siquiera."En diciembre estuvimos por cerrar, pero decidimos seguir. Pero la realidad es que aún teniendo actividad todos los fines de semana no llegamos a pagar el alquiler. O pasa que cuando actuamos nosotros (el grupo de Sinergia) debemos resignar todo los ingresos para costear los gastos de la sala, para que siga funcionando, y la realidad es que nosotros también estamos trabajando, pero no vemos un peso", relató Bassin a ElDía.Además, y más allá de la cuestión económica (hasta el 2016 recibían una ayuda de $400 de la Municipalidad, que hoy no perciben), apuntó a la necesidad de generar herramientas comunicacionales o publicitarias por parte del Municipio."Entiendo que quieran cuidar la fachada de la Casa de la Cultura (donde, hasta el año pasado, se publicitaban las diversas ofertas culturales), pero necesitamos otra herramienta alternativa. Porque si no nos quedamos sin nada", reclamó.Coincidente en este punto, desde Retumbo, Félix Bon lamentó que, ante una crisis, lo primero que se recorte sea la actividad cultural. Y manifestó que, a veces, "más que una ayuda económica, lo que necesitamos es un verdadero apoyo a la difusión de lo que hacemos"."En retumbo tenemos a bailarines reconocidos nacionalmente, con premios y a la altura de los mejores. ¿Quién lo sabe? Muy pocos. En este sentido, una ayuda en la difusión sería importante. Por ejemplo, se me ocurre, a través de un convenio con los medios de prensa locales se podrían promocionar los eventos. Si se hace eso, nos sería de gran alivio porque la gente asistiría a los espectáculos, sin la necesidad de que el Estado nos subsidie directamente, sería una ayuda indirecta para nosotros", argumentó. Números que se derrumbanTanto el taller de expresión cultural de Sinergia como el de Literatura de Retumbo o los de Percusión, Folclore y Teatro de La Solapa, debieron cerrar por falta de cupos. Si no se puede crecer, entonces hay que conservar lo construido. Esa es la lógica a la que se tiende. Pero inclusive conservar lo hecho resulta una tarea titánica en la mayoría de los casos. Retumbo pasó de un promedio de 15 a 10 alumnos por taller, mientras que el caso de La Solapa, que funciona en la ciudad desde 2012, es más alarmante aún. "Nosotros terminamos el año pasado con 82 alumnos, entre todos los talleres que se dictan, hoy tenemos 34, y lo peor es que para después de las vacaciones hay varios chicos que nos avisaron que no van a poder seguir, por una cuestión económica", contó Emilce Gómez, una de las responsables del lugar.Pero la crisis también golpea indirectamente. Por el aumento de la nafta el profesor de acordeón de La Solapa dejará de viajar desde Urdinarrain (lo hace regularmente en su auto particular) por lo que varios chicos se quedarán sin sus clases y, en consecuencia, el espacio cultural verá aún más recortados sus ingresos."El lunes vamos a tener una reunión con los papás para ver cómo seguimos. La cuota se tiene que amentar porque a nosotros los gastos ya nos aumentaron hace bastante, pero la idea es no perder a ningún alumno más", agregó Gómez.Esta situación se repite una y otra vez. Y, como es lógico, desde los espacios culturales reclaman medidas. Una alternativa válida es el taller de meditación que, a través de un convenio, la Municipalidad brinda en las instalaciones de Retumbo. Lo que redunda en un beneficio para quienes asisten al mismo, ya que es gratuito, como para el lugar, que recibe el "subsidio" estatal.Por el diálogo y la ordenanzaEstas son las demandas expresadas en la carta que los referentes de la cultura enviaron al Municipio. "Después de la reunión (de marzo) no nos volvieron a convocar y hoy la situación está peor que en ese momento", reclamaron.En el encuentro al que hacen referencia -se realizó en la Casa de la Cultura, justo ante de la reunión con los dueños de bares y las bandas de rock, otro sector en crisis- las partes acordaron avanzar en una ordenanza para el sector, que regule todos los espacios culturales. Los que tienen sala de teatro, los que presentan espectáculos, los que solo dan talleres y los que hacen todo. Pero, más allá de que el bloque del Frente para la Victoria trabaja puertas adentro en el tema, hasta ahora no han tenido ninguna muestra de diálogo o acercamiento para con los referentes del sector.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios





