
Caída inédita del área triguera en el país. E imposibilidad de vender el grano. Repunte abrupto del precio de la carne, por la escasez de hacienda. Javier Melchiori, presidente de la Sociedad Rural Gualeguaychú, le dijo a EL DIA que estos eventos, que denuncian desmoronamiento de la producción, se explican por la aplicación de una política oficial cortoplacista.Por Gustavo Carbone y Marcelo Lorenzo ¿Cómo explicar la paradoja de que en la Argentina, país de las vacas y el trigo, el asado vaya camino a convertirse de pronto en un producto inaccesible para los consumidores, y la cosecha del dorado grano haya sido la peor de los últimos cien años?.Al margen de los eventos climáticos -por ejemplo la sequía de 2008- para el presidente de la Sociedad Rural Gualeguaychú lo que está ocurriendo es consecuencia del fracaso de la política agropecuaria del gobierno K.
"Este gobierno sólo mira el corto plazo", aseguró, al explicar que la estrategia oficial de defender la
"mesa de los argentinos", mediante la manipulación en los últimos cinco años del mercado de carnes y de trigo, ha generado el efecto contrario.En el caso de la carne, cebar artificialmente la demanda, haciendo caer el precio de la hacienda, produjo una caída del rodeo. Y ahora la escasez de hacienda, de golpe, elevó el precio del ganado en pie un 40%, encareciendo el producto en las carnicerías.La presidenta Cristina Kirchner dio a entender que la suba era transitoria, al afirmar que por la lluvia los productores retienen la hacienda en sus campos, para hacerla engordar.
"Acá en Gualeguaychú está ocurriendo exactamente lo contrario. Dada la inundación, y porque no hay lugar donde poner la hacienda, se está verificando el doble de remates que el promedio normal. Es decir, se está vendiendo mucha más hacienda", replicó Melchiori.
"Lo que debió pasar en 6 años, pasó en 4 meses", señaló el directivo, al explicar la brusca suba del precio de la hacienda. Según dijo, el valor de la carne quedó rezagado tras la mega-devaluación de 2002, y después el gobierno K -cerrando las exportaciones y regulando la comercialización interna- lo mantuvo
"planchado" hasta acá.
"Era todo artificial. Sobre todo si comparábamos con los valores internacionales, por ejemplo en Uruguay. Pero la intervención del mercado destruyó las máquinas de hacer carne, las vacas. La producción de terneros cayó en un 40%. Entonces, más tarde o más temprano, esto iba a reventar", razonó el directivo.Para dar una idea del rezago del precio de la hacienda, Melchiori comentó:
"Un peón rural, con todas las leyes sociales, equivalía (antes de la suba reciente de la hacienda) a 60 terneros al año. Pero el costo histórico del peón rural era de entre 22 y 25 terneros al año".La subida del precio de la hacienda le complicó el negocio al carnicero.
"La media res la compraba a 7 pesos el kilo. De margen tenía un 20%. Pero cuando fue a comprar esa misma media res el otro día, le salió 8,40. Es decir, en este último tiempo no ganó plata", explicó el entrevistado.¿Puede el gobierno, como ha prometido, hacer bajar el precio de la carne en el mostrador? Melchiori no ve otra solución que hacer aumentar la producción ganadera.Pero para esto, el negocio no puede eludir las leyes de la biología.
"Recomponer la situación llevará tiempo. No se trata de ir a comprar un torno a la vuelta de la esquina, para ponerlo a fabricar cosas. Esta fábrica es distinta. Una madre (vaca) no se inventa de un día para el otro. Se necesitan por lo menos dos o tres años", explicó.
"Por otra parte juega la decisión del productor. Él tiene que evaluar si le conviene no vender esa ternera, y dejarla para madre. Después preñarla el año entrante y obtener un ternero en tercera edad", dijo.Melchiori afirmó que
"pasar de 14 millones de terneros a 10 millones en un año", revela el fracaso de una política ganadera que sacrificó la producción para mantener artificialmente el precio de la carne en el mercado interno. ¿Qué hay detrás de los subsidios al sector? Afirmó que esta estrategia tiene un alto costo para el país. No sólo porque al cerrarse el mercado internacional, se deja de exportar y de traer divisas. Encima, el gobierno paga ingentes recursos públicos, en conceptos de subsidios, en beneficio de algunos productores amigos (que hacen feed-lot).
"Resulta un desatino que se subsidie una actividad como la ganadería, de la cual la Argentina es eficiente productor mundial", sostuvo el titular de la Sociedad Rural Gualeguaychú.El directivo sospecha que detrás de esta estrategia se oculta la intención de disciplinamiento de un sector tan autónomo como el campo.
"Primero te quitan rentabilidad, mediante la política de regulación de precios y a través de asfixiantes impuestos. Entonces, no podés trabajar sin subsidios. Pero este subsidio te transforma en rehén del gobierno, quien decide arbitrariamente a quién dárselo y a quién no", criticó.
"La presión tributaria es agobiante. Leyes sociales, impuesto al cheque, ganancias, retenciones y demás. Los costos aumentan y la rentabilidad es nula -salvo en la soja-. Después que te sacan todo, te ofrecen subsidios, quedando a merced de la burocracia gubernamental", razonó. En el trigo, igual
Esta política clientelar respecto de la producción también se ve en el caso del trigo. Aquí también, bajo el argumento de tener un pan barato -pese a que el trigo representa sólo un 15% en el valor de ese artículo- se desalentó la producción, cerrando mercados externos, señaló Melchiori.Los trigueros -sobre todo entrerrianos- hoy se encuentran con que no hay precios de referencia y tampoco compradores. Sólo a instancias del gobierno -que ha garantizado el monopolio del negocio a los molineros- se canaliza la comercialización.Es decir, no sólo la producción ha caído en picada -a nivel nacional, mientras en 2007 se cosecharon 16 millones de toneladas de trigo, la última cosecha fue de 7 millones- sino que también no hay libertad para comercializar el grano.
"De los 6 millones de toneladas, 2 millones fueron a la exportación. Y los 4 millones restante van al mercado interno. ¿Pero qué pasa? Estos últimos quedaron a disposición de los molineros, que no sólo tienen garantizado su abastecimiento, sino que compran cuando quieren", razonó Melchiori.Esta realidad está produciendo una situación de quebranto entre los productores trigueros.
"Antes el productor vendía su cosecha en diciembre, y con eso pagaba todas sus cuentas, y le quedaba margen para encarar la siembra de soja. Ahora se encontró con que no puede vender y hereda un problema financiero tremendo", indicó el entrevistado.Según dijo, este cuadro de insolvencia de los productores ya está repercutiendo en toda la economía que se mueve en su entorno (proveedores de insumos, bancos, transporte, mano de obra y demás), generando una quiebra en la cadena de pagos en el interior del país.
"Encima el gobierno, que fue quien generó el problema, le aporta como solución a los productores que contraigan préstamos para retener el trigo. Esto es un salvavidas de plomo", gatilló. Buen eco para la nueva oferta educativa Ya son 50 los inscriptos para la Tecnicatura en Producción Agraria, la nueva carrera que funcionará este año en las instalaciones de la Sociedad Rural local, en Urquiza al oeste, en virtud de un convenio con la Universidad de Belgrano.
"Estamos gratamente sorprendidos por la repercusión que tiene la tecnicatura", comentó Javier Melchiori, al explicar el buen eco que tiene esta novedosa incursión educativa de la Sociedad Rural en la familia agropecuaria de la zona.
"Estamos a full ultimando los detalles", dijo en relación a la iniciativa.
"Vienen jóvenes de la región, del Potrero, Perdices, de las aldeas, de Gualeguay, de Concepción del Uruguay", comentó.Preguntado sobre el perfil del egresado de la nueva tecnicatura, Melchiori dijo que los estudiantes saldrán con conocimientos en administración rural, comercialización, agricultura y ganadería.Las clases serán intensivas y se impartirán los viernes y sábados, todo el día.
"En Buenos Aires esta carrera tiene un arancel de 700 pesos. Nosotros la logramos bajar a 400 pesos. Y gracias al aporte de nuestros socios ya tenemos 8 becas", comentó el directivo.Según dijo, la experiencia educativa es inédita no sólo para la Universidad de Belgrano, que no tiene convenios de este tipo en otras partes, sino también para una entidad como la Sociedad Rural, en relación con el resto del país.