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Estudiantes de la ciudad crearon un proyecto que regula el trabajo sexual

Son alumnos de la Técnica Nº3 que participaron del Senado Juvenil y, por la complejidad de la temática elegida, se enfrentaron a sus propias verdades, conocieron realidades muy diferentes y lograron empatizar con ellas. Un ejemplo de sensibilidad y compromiso.

Los adultos suelen hablar mucho de los adolescentes. De sus capacidades, sus problemas y horizontes. Y muchas veces los prejuicios obstruyen realidades creativas y experiencias dignas de ser contadas.

Hace apenas unos pocos días, escuelas de Gualeguaychú expusieron sus proyectos en el Senado Juvenil, un programa del gobierno provincial que inventiva la participación y el compromiso de los jóvenes de la escuela secundaria.

Uno de los colegios que participó de esta instancia fue la Técnica Nº3 “15 de Noviembre”. Sus alumnos presentaron un proyecto de ley –de eso trata el programa, de defender una iniciativa parlamentaria como si fuera real– para regular el trabajo sexual.

OTRA
Marcos, Tadeo, Inés y Lautaro, en el frente de la Técnica Nº3 "15 de Noviembre"
Marcos, Tadeo, Inés y Lautaro, en el frente de la Técnica Nº3 "15 de Noviembre"

Inés Ávila es profesora de Ciencia Política y docente de Formación Ética y Ciudadana. Ella trasladó la oportunidad de participar en el Senado Juvenil a sus alumnos y enseguida se pusieron a trabajar al respecto. Tadeo Pérez, de 5º Electrónica, Marcos Cámera, de 5º Automotor y Lautaro Rivolta, de 7º Electrónica, conformaron el grupo que presento y defendió la iniciativa en la Cámara Alta entrerriana.

Más allá de las observaciones técnicas que, lógicamente, tuvo el proyecto presentado –fue realizado por estudiantes secundarios– es muy rescatable el compromiso asumido por los jóvenes, que no sólo dedicaron buena parte de su tiempo a investigar sobre una temática que, hasta ahora, les era totalmente desconocida, sino que lo hicieron con mucho compromisos y seriedad, sin que el trabajo lleve nota.

“La prostitución suele ser vista como un problema social que perjudica no solo a las personas prostituidas sino también al conjunto de la sociedad. Sin embargo, una vez más, las aristas complejas que vuelven imposible equiparar las condiciones de quienes bregan por hacer de la prostitución una actividad laboral, social y jurídicamente reconocida se condensan en el siguiente interrogante: ¿La prostitución es un trabajo más?”, expresa el borrador.

Senado Juvenil

“Creemos que dentro del ordenamiento jurídico vigente en nuestro país es posible dar respuesta a estas personas y convertirlas en sujeto de derecho. Queremos que el Estado garantice los derechos humanos y laborales de las Trabajadoras Sexuales en la Provincia de Entre Ríos y, de esta manera, defender los derechos humanos y laborales de las Trabajadoras Sexuales de la Argentina”, agrega en sus considerandos.

En diálogo con ElDía, los jóvenes y la docente a cargo contaron cómo vivieron la experiencia. De la que, coincidieron todos, aprendieron mucho: su mirada respecto a la prostitución o el trabajo sexual viró considerablemente. Todos crecieron.

“En la etapa de la investigación traje un material de una trabajadora sexual que estuvo en una de las charlas Tedx, lo vimos, y ahí empezamos a entender que hay otros puntos de vista, que había personas que lo elegían como su trabajo. Y no es solamente la parte que nosotros conocíamos, que tiene que ver con la trata o el proxenetismo”, contó Tadeo. Y ahondó: “descubrimos una realidad que no sabíamos que existía y creamos un proyecto que apunta, fundamentalmente, a sacar ese trabajo de la clandestinidad”.

“Entró mucho la parte ética y moral en el aula”, reconocieron los estudiantes. Al tiempo que contaron que, al igual que la docente, “teníamos una posición más prohibicionista sobre el tema, pero después fuimos entendiendo un universo que para nosotros era totalmente desconocido”.

Al respecto, Inés habló de “los países que ya habían adherido a la línea laborista y otros que son prohibicionistas” y marcó que “entre los primeros está Argentina, porque si bien el Código Penal no lo prohíbe, no es un delito, el Estado te permite que trabajes en el ámbito privado, pero no te brinda los derechos constitucionales como a cualquier otro trabajador”.

Justamente de eso trata el proyecto de ley: regular una actividad que si bien no está prohibida convive con un alto grado de condena moral y ética.

“Se considera trabajo sexual a la actividad voluntaria y autónoma de ofrecer y/o prestar servicios de índole sexual, a cambio de un pago, para beneficio propio”, describe uno de los artículos. Mientras que en otro agrega: “se encuentra legalmente habilitada para el ejercicio del trabajo sexual toda persona mayor de edad, que realice tareas, previo cumplimiento de la totalidad de los siguientes requisitos: Poseer habilitación para ejercer el trabajo sexual: ser mayor de edad; no tener impedimento legal para trabajar en el país; tener habilitación para el ejercicio del trabajo sexual autónomo”.

“Entendemos que hay personas que eligen dedicarse al trabajo sexual, como hay otras que caen en esto por diferentes motivos. El proyecto apunta a que todas tengan el mismo trato y las mismas posibilidades”, sintetizó Lautaro, quien ha tenido experiencias años anteriores en el Senado Juvenil, y que en este caso acompañó a los chicos de 5º año.

El tema es complejo, no hay dudas. Y no es objetivo de esta nota abarcarlo por completo, ni mucho menos. Sí, es importante conocer el lugar que se le da al debate democrático y abierto en instituciones públicas, como la Técnica Nº 3 y, sobre todo, conocer un poco más sobre las motivaciones de los adolescentes. Generalmente, mucho más sensibles, responsables y comprometidos de lo que el prejuicio nos hace creer.

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