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Estupendo triunfo de Peque Schwartzman sobre Nadal en el Foro Itálico

El argentino logró su primera victoria ante el español, al derrotarlo por un claro 6-2 y 7-5 en los cuartos de final del ATP 1000 de Roma. Ahora en semifinales se las verá ante el canadiense Shapovalov.

Diego Schwartzman lo soñó muchas veces pero siempre se despertaba en medio de una pesadilla. Apenas dos sets había logrado ganarle a Rafael Nadal en nueve partidos y el décimo cruce llegaba en el Masters 1.000 de Roma, donde el español levantó el trofeo nueve veces, entre ellas los últimos dos años, y acumulaba tres años sin perder.

Sin embargo, esta vez no tuvo que soñarlo. Bien despierto y jugando su mejor tenis, el Peque obtuvo la mejor victoria de su carrera, eliminó a Rafa al ganarle en sets corridos (6-2 y 7-5 en dos horas y 3 minutos de juego) y se metió en semifinales del torneo italiano, donde enfrentará al canadiense Denis Shapovalov (14°).

La noche ya había caído sobre el Foro Itálico. Minutos antes de las 21.30, ambos saltaron a la cancha central, allí donde Nadal ganó el primero de sus trofeos en 2005, cuando solo tenía 19 años.

Lejos de sentir nervios por tener enfrente al mejor jugador de la historia sobre polvo de ladrillo, el argentino se mostró seguro en sus movimientos y aprovechó un arranque no tan preciso y algo errático de Nadal.

Tras levantar un break point en contra en el tercer game, Peque generó una triple posibilidad de quiebre en el siguiente, que aprovechó en su primer intento con una pelota paralela cuando el español esperaba un tiro cruzado a su revés. Y se puso 3-2 dispuesto a sacar.

Pese a que el Manacor no le daba espacios y se ponía 30-30, Schwartzman con paciencia sumó un punto más con su servicio y, desde la red, consiguió el que confirmó su quiebre.

Pero lejos de quedarse cómodo en esa situación, el porteño siguió forzando el error del rival para enhebrar un nuevo quiebre, lo que finalmente consiguió en el séptimo game. Pese a que Nadal intentó distraerlo del objetivo y frenó uno de sus break points para ponerse resina en sus transpiradas manos, no pudo evitar el segundo quiebre del partido, que dejó al argentino a un game del set.

El calor intenso y la humedad elevada que obligaron a Nadal a volver al banco en aquel juego en el que volvió a perder el servicio no afectaron de la misma forma al Peque. Con un tenis de alto vuelo y tranquilidad en los momentos clave, el argentino fue paciente y en su tercer set point cerró el juego por 6-2 en 50 minutos de juego.

Los puños apretados de Schwartzman aparecieron después. Con la tranquilidad de haberse quedado con el primer set -el tercero en diez partidos frente a Nadal-, el Peque se aflojó y por momentos pareció moverse sobre patines en el polvo de ladrillo romano.

Aunque ambos tuvieron posibilidades, ninguno quebró en el arranque de la segunda manga, donde el tenis de gran nivel fue el protagonista. De un lado y del otro entregaron un repertorio de golpes y movimientos que habrían hecho vibrar a los espectadores de haberse permitido público en el Foro Itálico -algo que sí se vivirá a partir de semifinales-.

Fue paciente Peque y con el correr de los games la desesperación de Nadal pesó más. En el séptimo game, el español arrancó 0-30 con su servicio, lo remontó y se puso en pelea pero entregó entonces un break point, que el argentino no dejó pasar esta vez para ponerse 4-3 e ir a sacar.

Pero, entonces, el gigante Nadal renació para aclarar que no estaba vencido. Se puso 40-15 al saque del argentino y luchó hasta que quebró por primera vez en el partido para igualar 4-4 un set clave.

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El desenlace del set fue a puro lujo. Schwartzman quebró en cero a Nadal en el siguiente game y el español respondió con la misma moneda en el juego que podría haberle dado la victoria al argentino. Pero no fue así porque la presión no le pesó al hombre que mejor juega sobre polvo de ladrillo.

Con el partido 5-5, muchos habrían apostado por una recuperación memorable de Nadal, envalentonado después de su primer quiebre en el partido. Pero el Peque no lo dejó: rompió por quinta vez consecutiva el saque del español y fue a sacar, convencido de que no podía desaprovechar ese momento. Y no lo hizo. En su primer match point, con la derecha suelta y caliente, voleó en la red, levantó los brazos y gritó bien fuerte. Luego, le dedicó el triunfo a toda la Argentina.

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