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Facundo Castro murió por "ahogamiento" y no presentó lesiones "traumáticas"

La autopsia realizada sobre los restos del joven afirma que "no se observaron signos de participación de terceras personas". Fue una muerte violencta pero no se pudo determinar si fue "suicida, homicida o accidental".

Facundo Astudillo Castro, el joven de 22 años cuyos restos fueron hallados el 15 de agosto pasado en la localidad bonaerense de General Daniel Cerri, murió ahogado en el mismo lugar en el que fue encontrado y su cadáver carece de lesiones traumáticas, aunque no se pudo determinar la participación de terceros ni concluir si fue un hecho "suicida, homicida u accidental".

Según lo determinó la autopsia, cuyo informe se conoció hoy, la muerte de Facundo "se produjo por asfixia por sumersión (ahogamiento)" y "se trató de una muerte violenta, por no ser natural. El avanzado estado de esqueletización del cadáver limitó las posibilidades de conocer el modo de la muerte, no pudiendo la ciencia forense determinar con rigor científico si se trató de uno u otro modo de muerte violenta: suicida, homicida o accidental".

Además, estableció que la muerte se produjo en un plazo "no menor a los 30 días" anteriores al hallazgo de los restos y que no surgieron elementos que permitan suponer que el cuerpo haya estado en otro lugar distintos al del hallazgo.

Si bien está prevista una conferencia de prensa de la madre de Facundo, la perito Virginia Créimer, quien participó de la autopsia por parte de la querella, adelantó que, a su criterio, el joven de 22 años fue victima de "una muerte violenta por asfixia" y que ahora seguirán adelante "buscando la mano homicida".

Respecto a la causa de la muerte, el informe reveló que Facundo murió por ahogamiento y aclara que "la sumersión (mecanismo asfíctico) es la causa de muerte por obstrucción de la vía aérea por el ingreso de líquidos durante el proceso de respiración bajo el agua, generando el ahogamiento (asfixia mecánica)".

Además, estableció que, de acuerdo a las diatomeas halladas en la médula ósea, que son coincidentes a "las recuperadas en las muestras de agua y de sedimentos", "es altamente indicativo" de que el lugar de la muerte es donde fue hallado el cadáver.

En tanto, los peritos determinaron que "los restos óseos estudiados no presentaban lesiones vitales, de origen traumático, ni otras antemortem (previas a la muerte)", y determinaron que "no se evidenciaron estructuras de densidad metálica, similares a elementos que puedan corresponderse con aquellos que producen injurias o lesiones (como por ejemplo proyectiles de arma de fuego, segmentos de arma blanca, entre otros)".

El informe indica que, en el análisis de los restos, "no se observaron signos de participación de terceras personas" y agrega que "todas las lesiones y pérdida de algunas piezas dentales son postmortem (posteriores a la muerte), producto de depredadores y exposición medioambiental".

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