¡Feliz Pascua!
Monseñor Jorge Eduardo Lozano* Colaboración (...) "Por eso en esta mañana,
pegándose a las paredes,
la muerte pasa escondida
para que nadie sospeche.
Porque su reino concluye
y la ex diosa lo comprende
en el alba del domingo
está de luto la muerte." JOSÉ LUIS MARTÍN DESCALZO La palabra "Pascua" significa "paso" o "tránsito". Celebramos en Cristo su paso de la muerte a la VIDA con mayúsculas. Celebramos y festejamos porque la muerte no tiene la última palabra, ha sido vencida por el poder del Amor de Dios.Pero no sólo es alegría por Cristo. SU victoria es también mía; es Pascua por mí. En la Misa del Sábado Santo a la noche —llamada Vigilia Pascual— hay muchos signos que nos muestran que la luz disipa las tinieblas, la gracia cura las heridas del pecado, el amor vence al odio, la vida se impone a la muerte.Estas victorias se hacen nuestras por medio del Bautismo. Dios nos hace sus hijos y nos regala la vida de Jesús Resucitado por medio del Espíritu Santo.Tal vez el Viernes Santo hemos participado del algún Vía Crucis, o vimos una película sobre la Pasión de Cristo. Hemos percibido hasta dónde Jesús nos ama. Seguramente nos identificamos con Él en nuestros sufrimientos y fracasos, o en los desprecios que padecen muchos hermanos nuestros oprimidos por la injusticia, atravesados por la enfermedad, o tocados por el desamparo y la soledad. Jesús asume el dolor de toda la humanidad para transformarlo en vida. Él está de nuestro lado. Él nos ofrece una vida en plenitud.San Pablo les enseñaba a los primeros cristianos con la imagen del "hombre nuevo" y el "hombre viejo". Éste es el que está sometido al pecado y la muerte, el que se deja llevar por el egoísmo, el desenfreno, la avaricia, el consumo. El "hombre nuevo" es el que se deja conducir por el Espíritu Santo por amor.En la mañana de la Pascua, cuando algunas mujeres fueron al sepulcro, vieron que la piedra había sido movida y estaba vacío. La muerte ya no estaba presente.San Pablo también decía que "la esperanza no quedará defraudada porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones, por el Espíritu Santo que nos ha sido dado".Renovemos entonces nuestra esperanza, aunque estemos empezando el otoño: la Pascua nos renueva en la primavera de la vida nueva del Resucitado. *Obispo de Gualeguaychú y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social
pegándose a las paredes,
la muerte pasa escondida
para que nadie sospeche.
Porque su reino concluye
y la ex diosa lo comprende
en el alba del domingo
está de luto la muerte." JOSÉ LUIS MARTÍN DESCALZO La palabra "Pascua" significa "paso" o "tránsito". Celebramos en Cristo su paso de la muerte a la VIDA con mayúsculas. Celebramos y festejamos porque la muerte no tiene la última palabra, ha sido vencida por el poder del Amor de Dios.Pero no sólo es alegría por Cristo. SU victoria es también mía; es Pascua por mí. En la Misa del Sábado Santo a la noche —llamada Vigilia Pascual— hay muchos signos que nos muestran que la luz disipa las tinieblas, la gracia cura las heridas del pecado, el amor vence al odio, la vida se impone a la muerte.Estas victorias se hacen nuestras por medio del Bautismo. Dios nos hace sus hijos y nos regala la vida de Jesús Resucitado por medio del Espíritu Santo.Tal vez el Viernes Santo hemos participado del algún Vía Crucis, o vimos una película sobre la Pasión de Cristo. Hemos percibido hasta dónde Jesús nos ama. Seguramente nos identificamos con Él en nuestros sufrimientos y fracasos, o en los desprecios que padecen muchos hermanos nuestros oprimidos por la injusticia, atravesados por la enfermedad, o tocados por el desamparo y la soledad. Jesús asume el dolor de toda la humanidad para transformarlo en vida. Él está de nuestro lado. Él nos ofrece una vida en plenitud.San Pablo les enseñaba a los primeros cristianos con la imagen del "hombre nuevo" y el "hombre viejo". Éste es el que está sometido al pecado y la muerte, el que se deja llevar por el egoísmo, el desenfreno, la avaricia, el consumo. El "hombre nuevo" es el que se deja conducir por el Espíritu Santo por amor.En la mañana de la Pascua, cuando algunas mujeres fueron al sepulcro, vieron que la piedra había sido movida y estaba vacío. La muerte ya no estaba presente.San Pablo también decía que "la esperanza no quedará defraudada porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones, por el Espíritu Santo que nos ha sido dado".Renovemos entonces nuestra esperanza, aunque estemos empezando el otoño: la Pascua nos renueva en la primavera de la vida nueva del Resucitado. *Obispo de Gualeguaychú y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social
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