Finalizaron los trabajos de poda en más de 750 árboles de la Costanera y el centro de la ciudad
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Desde la Municipalidad de Gualeguaychú informaron que se terminó de ejecutar una campaña de poda de árboles iniciada a fines de junio en el macrocentro de la ciudad, conformado por las calles San Martín, Bolívar, Andrade, Gervasio Méndez, Doello Jurado y 3 de Caballería, todas comprendidas entre Rocamora y Alem, y extendida también a la avenida Morrogh Bernard, en el tramo de la Costanera situado entre los Galpones del Puerto y el hotel Guayrá.
Según precisaron desde el Municipio, la tarea forestal alcanzó un total de 750 ejemplares, entre plantas de porte chico, mediano y grande distribuidas en todas estas áreas del macro y microcentro, además de en la Costanera.
Un ejemplar de porte chico mide entre 3 y 4 metros de altura, uno de porte mediano ronda entre los 4 y los 6 metros, y uno de porte grande alcanza entre 6 y 8 metros.
En lo que respecta al desglose calle por calle, en San Martín se contabilizaron 116 ejemplares, de los cuales 47 correspondieron a porte grande y 69 a porte mediano.
Sobre Bolívar, el relevamiento arrojó 94 unidades, con 41 de porte grande y 53 de porte mediano.
En Andrade se registraron 114 árboles, entre los que se distinguieron 10 de porte chico, 39 de porte grande y 65 de porte mediano.
La calle Gervasio Méndez sumó 137 casos, con 9 de porte chico, 39 de porte grande y 89 de porte mediano.
En Doello Jurado se totalizaron 124 especies arbóreas, de las cuales 8 fueron de porte chico, 31 de porte grande y 85 de porte mediano.
La arteria 3 de Caballería reunió 100 registros, repartidos en 33 de porte grande y 67 de porte mediano.
Finalmente, sobre la avenida Morrogh Bernard se identificaron 65 ejemplares, de los que 45 correspondieron a porte grande y 20 a porte mediano.
Detalles de la campaña de poda
El trabajo realizado por personal y maquinaria de la Dirección de Espacios Verdes tuvo un carácter estructural, ya que contempló el retiro de ramas entrelazadas con los cables, que entorpecían las luminarias públicas, que superaban la altura de las fachadas o que tocaban los techos de las viviendas.
También fueron removidas las ramas que representaban un riesgo para los transeúntes y las que dificultaban el paso de colectivos y demás unidades de transporte público, además de eliminarse aquellas que presentaban signos de enfermedad.
El invierno resulta la estación propicia para este tipo de labores, dado que la mayoría de las especies se encuentra en reposo vegetativo, condición que reduce al mínimo el estrés generado por el corte.
La falta de follaje propia de esta época del año permite, además, observar con precisión la estructura de cada ejemplar, circunstancia que facilita la tarea y disminuye el riesgo de propagación de plagas.
