Flor de la V: “En diciembre iniciaremos el tratamiento para tener otro bebé”
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"Más sabia y más segura", organizó un fin de semana full-celebration por los 4 años de Paul e Isabella y los 50 de su marido, Pablo Goycochea. Los secretos de las fiestas y las confesiones más íntimas. El reality casero que produce para sus hijos, la relación con el grupo de madres del Jardín -"que me humaniza"- y la sorpresa: "Es posible que volvamos a tener mellizos".Ver a los Ingalls bajar por la pradera era soñar con ser mamá. Porque no concebía la maternidad de otro modo que no fuese en una familia, de esas con moñito. La que no tenía", hila fino en la memoria de aquel niño que, por entonces, ya confiaba en el milagro inminente que corrigiese su cuerpo equivocado. Mientras cala en telgopor las letras de un "Feliz cumple"que forrará con las telas que acaba de comprar en el Once, asegura: "Por eso no sólo festejo los cuatro años de mis hijos, o los cincuenta del hombre que me estremece el corazón por su modo de amar (¡con tanta entrega!): hoy celebro la vida", dice Florencia de la V (39)."Porque aún después de haber pasado tanto -crecer sin mamá, golpeada (metafórica y literalmente) por un padre que no entendía el camino hacia mi identidad, la muerte de mi mejor amigo (Jorge Ibáñez), tantos prejuicios y agravios ya clásicos-, me despierto cada mañana sin poder creer lo que la vida me ha dado".¿La maternidad certificó el trabajo interno de tu identidad?-Sin dudas. Mis hijos me hicieron una mujer más segura y madura. Cambiaron mi mirada (que irá descubriendo a lo largo de esta conversación) sobre todo. Hoy me siento más sabia y por eso, menos vulnerable.-¿Sigue atormentándote la idea de faltarles? (según me contó alguna vez, su orfandad materna y hasta la pérdida de su gran amigo se habían convertido en tópicos de diván).-Ya no. Trabajé mucho esa angustia y pude revertirla con un ejercicio interesante: sacralicé algunos rituales, como la merienda diaria en familia. Hoy, sea como sea, tengo que estar en casa para recibirlos, hacerle el pan sin tostar con manteca a Paul, y la tostada con queso untable de tapa roja para Isabella. Las salidas, que pregunten "¿hoy vienen visitas?", esas construcciones de momentos que me hicieron dar cuenta de cuánto había extrañado a mamá, sé que los hacen personas sólidas. Quiero que mis hijos entiendan que la vida es una gran mesa de celebración en la que nos reunimos para reír.-¿El reality casero y familiar que estás produciendo es parte de esos ejercicios?-Desde que nacieron inauguré un diario íntimo, en donde les escribía el minuto a minuto de mis emociones. Pero desde hace algunos meses se los digo a través de los videos que grabo con mi teléfono. Yo sé que algún día ellos van a necesitar escuchar mi voz. Lo último de lo que les hablé es de la bendición que ha sido su padre en mi vida, del amor infinito que siento por él y lo definitorio que fue en mi decisión de tenerlos. Si algo le pasara a Pablo, ya no sabría cómo es vivir.-El marco está dado. ¿Está cerca la idea de volver a ser padres?-Ayer tuvimos una gran charla. Y estamos listos. En diciembre iniciaremos el tratamiento para tener otro bebé a través de la subrogación, la misma metodología con que trajimos al mundo a Paul e Isabella (en 2011). La clínica californiana aún conserva algunos óvulos fecundados. No queremos dejar pasar más tiempo. (Revista Gente)
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