Francisco: "La codicia es la raíz de todos los males"
El Papa hizo conocer su mensaje para la Cuaresma que comenzará el 1 de marzo con la celebración en todas las parroquias del país del Miércoles de Ceniza y el tema se basó en que "La palabra es un don" y "El otro es un don".Centrado en la parábola del hombre rico y el pobre Lázaro, el Santo Padre llamó a encontrar en el relato "la clave para entender cómo hemos de comportarnos para alcanzar la verdadera felicidad y la vida eterna, exhortándonos a una verdadera conversión", destacó la agencia Aica.Francisco recordó que el tiempo de Cuaresma "es un nuevo comienzo, un camino que nos lleva a un destino seguro: La Pascua de resurrección, la victoria de Cristo sobre la muerte".En este tiempo, sostuvo el Papa argentino "recibimos siempre una fuerte llamada a la conversión: el cristiano está llamado a volver a Dios de todo corazón, a no contentarse con una vida mediocre, sino a crecer en la amistad con el Señor".El Papa pidió aprovechar el tiempo de Cuaresma para "intensificar la vida del espíritu a través de los medios santos que la Iglesia nos ofrece: el ayuno, la oración y la limosna"."En la base de todo está la Palabra de Dios", manifestó al aclarar que "en este tiempo se nos invita a escuchar y a meditar con mayor frecuencia" y explicó que "el otro es un don".También enfatizó en que "el pecado nos ciega", porque "la codicia es la raíz de todos los males, y el "dinero puede llegar a dominarnos hasta convertirse en un ídolo tiránico, sometiéndonos a una lógica egoísta que no deja lugar al amor e impide la paz"."El Evangelio del rico y el pobre Lázaro nos ayuda a prepararnos bien para la Pascua que se acerca", agregó el Sumo Pontífice y recordó que "la liturgia del Miércoles de Ceniza nos invita a vivir una experiencia semejante a la que el rico ha vivido de manera muy dramática"."La raíz de sus males está en no prestar oído a la Palabra de Dios; esto es lo que le llevó a no amar ya a Dios y por tanto a despreciar al prójimo", manifestó.También señaló que "la Palabra de Dios es una fuerza viva, capaz de suscitar la conversión del corazón de los hombres y orientar nuevamente a Dios. Cerrar el corazón al don de Dios que habla tiene como efecto cerrar el corazón al don del hermano".
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