Frutas y verduras: compras fuertes en la primera quincena y menos movimiento a fin de mes
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Tras un invierno relativamente estable, las ventas comenzaron a recuperarse con la llegada de la primavera. El consumo cambia según el momento del mes, mientras que los precios están condicionados por la disponibilidad de la mercadería, la estacionalidad y el clima.
En una verdulería, que un producto aumente no significa necesariamente que todos los demás sigan el mismo camino. La cebolla puede subir con fuerza mientras la lechuga baja, y unos días después la situación puede volver a cambiar. La época del año, el clima, la disponibilidad de mercadería y las condiciones de traslado tienen un peso decisivo en esos movimientos.
En Gualeguaychú, esa dinámica se combina con otro factor: la cantidad de comercios que compiten por los mismos clientes. Para quienes llevan años en el rubro, el desafío no pasa solamente por abastecerse y sostener los precios, sino también por mantener las ventas y una clientela estable.
Jonathan Bacigalupo es verdulero y explicó que se produjo una caída en las ventas, aunque no fue tan pronunciada como en otras temporadas: “Las ventas bajaron en invierno. Siempre hay meses que caen, un poco más o un poco menos. Sin embargo, este año el movimiento logró mantenerse relativamente estable y con la llegada de la primavera comenzó la recuperación”.
La estacionalidad es una característica propia del sector. Hay momentos en los que determinados productos tienen mayor disponibilidad y otros en los que las condiciones para producirlos o trasladarlos pueden provocar variaciones en sus precios.
Uno de los principales factores que explican los cambios de precios en las verdulerías es el clima. Lluvias excesivas, sequías, heladas o problemas en las zonas de producción pueden afectar tanto la cantidad disponible como la calidad de la mercadería.
Bacigalupo manifestó que no necesariamente cada aumento responde a una decisión del comerciante: “La suba de precios se da en productos fuera de estación o por el clima”.
En ese sentido, planteó que mirar solamente cuánto aumenta una fruta o una verdura en un momento determinado puede ofrecer una visión incompleta de lo que ocurre. Incluso, aseguró que existen algunos productos cuyos valores actuales se encuentran en niveles similares a los de hace casi un año.
Un mercado donde los precios van en direcciones opuestas
El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) muestra justamente esa dinámica dispar. De acuerdo con su informe sobre la evolución de precios en el Mercado Central de Buenos Aires (MCBA) y en grandes cadenas de supermercados, no todas las frutas y verduras se movieron en la misma dirección.
En el Mercado Central, el promedio ponderado de seis hortalizas que representan el 75,3% del volumen comercializado aumentó un 3,2% durante agosto respecto de julio. Pero detrás de ese promedio hubo comportamientos muy diferentes: la cebolla subió un 35%, la batata un 17,2%, el zapallo un 9,4% y la papa un 5,1%. Al mismo tiempo, la lechuga cayó un 39,3% y el tomate bajó un 8,3%.
El informe atribuyó parte de los aumentos de la papa y la cebolla a menores ingresos de mercadería durante la primera mitad del mes de agosto, asociados a condiciones climáticas y a la escasez de lotes de buena calidad. Hacia el final del mes, la mejora del abastecimiento comenzó a corregir esos valores.
En el caso de la lechuga, ocurrió lo contrario: el mercado estuvo bien abastecido y las bajas temperaturas redujeron la demanda, lo que favoreció una caída del precio.
En las frutas, la variación fue todavía mayor. El promedio ponderado mayorista de cuatro productos aumentó un 11,8% en agosto.
La principal incidencia correspondió a la banana, que registró una suba del 42%. El limón aumentó un 7% y la naranja tuvo una variación positiva de 0,6%, mientras que la manzana bajó un 2,4%.
En este caso, el CEPA vinculó el aumento de la banana con una situación logística particular: el cierre prolongado del Paso Cristo Redentor debido a las nevadas restringió el ingreso de fruta ecuatoriana, generó demoras y elevó los costos de traslado.
El dato sirve para mostrar hasta qué punto el precio que finalmente encuentra el consumidor en una verdulería puede estar condicionado por situaciones que ocurren a cientos o miles de kilómetros de la ciudad.
El informe puso además el foco en una cuestión central para entender por qué el precio que paga el consumidor puede diferir considerablemente del valor mayorista. La brecha entre los precios del Mercado Central y los supermercados también se amplió.
El dato más importante que surge del análisis es que los movimientos del mercado mayorista no se trasladan automáticamente y en la misma proporción al precio final. Entre un punto y otro intervienen costos de transporte, logística, almacenamiento, alquileres, personal, impuestos, márgenes comerciales y distintas estrategias de venta.
De hecho, el CEPA remarcó que la evolución de agosto confirma que las variaciones mayoristas no se trasladan de manera lineal a los precios minoristas.
Las compras se concentran después del cobro
Más allá de los precios puntuales, Bacigalupo observa un comportamiento particular de los consumidores a lo largo del mes. Según su experiencia, la primera mitad del mes concentra las compras más importantes: “Este año he tenido buenas ventas. El ticket promedio depende la fecha del mes. Durante la primera quincena, la gente lleva de todo, pero la situación cambia a medida que transcurren los días y llega el fin del mes”.
El testimonio permite observar que el consumo no es homogéneo a lo largo del mes. Según la experiencia del comerciante, las compras son más importantes durante los días posteriores al cobro y se vuelven más acotadas hacia fin de mes.
Más locales, más competencia por el cliente
Otro de los fenómenos que se observa localmente es la proliferación de nuevos comercios dedicados a la venta de frutas y verduras.
Para Bacigalupo, la mayor cantidad de locales tiene un impacto concreto sobre quienes trabajan en el rubro desde hace tiempo: “Hay muchas y mucha competencia desleal y eso perjudica un poco”.
Sin embargo, también considera que la constancia y el vínculo con los clientes son claves para sostener el negocio: “Los consumidores buscan precio y en este rubro siempre gana el que tiene constancia. Hay que estar todo el día trabajando”.
Para las verdulerías locales, el escenario combina entonces varios factores: una demanda que se recuperó con la primavera, consumidores que concentran sus compras durante determinadas semanas del mes, una fuerte competencia entre comercios y precios que dependen de la estacionalidad y de las condiciones de producción y traslado.
Mientras los datos nacionales muestran aumentos importantes en determinados productos y fuertes diferencias entre canales de comercialización, los verduleros locales aseguran que la realidad cotidiana es más cambiante: “Así como suben los precios, a veces bajan”, remarcó Bacigalupo y agregó: “El desafío es sostener ese nivel de ventas en un mercado con cada vez más competencia y con consumidores que buscan precios y calidad”.

