Fundamental toma de conciencia
Abrir muy bien la mente. Ser generosos, aunque nos cueste mucho serlo en esta oportunidad. Hoy es necesario que olvidemos la pertenencia o la simpatía partidaria que nos guía en las palabras, en las acciones.La necesidad para estas circunstancias que habremos de atravesar en 2010, requieren de generosos aportes, y no sólo en el campo político. En todas las actividades. Ya que con la naturaleza característica de los humanos, cuando constituimos un grupo casi seguro que siempre está o termina "partido" también.No será fácil de cumplir el desafío. Por supuesto que no imposible de lograr semejante objetivo. Depende sobre todo de la dirigencia. De la que tiene responsabilidades de gobierno y de la que está ubicada en la oposición; es decir, de los que conforman las distintas "partes" del todo imprescindible.El intendente Bahillo hasta ahora da muestras de estar encaminado en ese sentido de la apertura tan necesaria. Desde su propio partido político, el PJ, en general pareciera que hasta algunos que disienten con él en muchas otras cosas, para "esto", concurren a estrechar filas y marchar hacia adelante.Para "esto", en la oposición desde el Nuevo Espacio hay sintonía en el sentido de encontrar caminos comunes, comunes y que conduzcan a cuestiones necesarias, realizables de una vez y para mucho tiempo. El mismo pensamiento pareciera que anima también al FREJULI, y por qué no al Peronismo Federal.Algunas dudas muy parciales existen por ahora en la UCR, el GEN, ARI, Frente Grande, el Socialismo, Movimiento por Todos, sobre el cómo y el qué, hacer en esta oportunidad para que "esto", que es nada más y nada menos que la magnífica oportunidad de darnos nuestra propia Carta Orgánica, para ahorrar futuras reiteraciones erradas y estériles que terminan perjudicándonos a todos, sin excepción.No es el paraíso prometido para Gualeguaychú, "esto" de la Carta Orgánica y lo que ella pueda representar en importancia trascendente para la comunidad. Pero sin duda alguna, que de la inteligencia puesta a disposición de un objetivo común de relevante importancia, es de dónde se desprenderá un estatuto que contenga necesariamente disposiciones sobre el ejercicio de la función municipal, y los tópicos más sustanciales que la conforman a esa acción de gobernar localmente.Además de los actores sociales importantes y destacados de instituciones de la comunidad, de personalidades que individualmente también deben realizar su aporte por la categoría intelectual y de trayectoria, tenemos la suerte de contar con cuatro ex intendentes que dejaron su huella cuando ejercieron el gobierno municipal.La experiencia inigualable de haber sido y ejercido con la corrección que también se les reconoce, Ricardo Taffarel, Luis Leissa, Emilio Martínez Garbino y Daniel Irigoyen, habrán de seguro, sumar y acompañar el desarrollo de un verdadero foro, serio, responsable, de discusiones profundas, que no se transforme bajo ningún concepto en una suerte de vidriera para algún apresurado que llegue a entender este encuentro, como una oportunidad para tribuna previa a elecciones generales, o para intentar irresponsablemente dar los primeros pasos tras ambiciones huecas y sin sentido.Magnífica oportunidad para que Gualeguaychú, la primera ciudad de la provincia en encarar el tema de la Carta Orgánica, sea también no sólo la primera en ponerse manos a la obra, sino que lo haga de la mejor manera que se puede aspirar, y hecha por todos con la selección de los mejores.Del partido político que sea. De la institución que sea. El intelectual que sea. Pero los más capaces que tenga la comunidad. Los que estén mejor preparados para una oportunidad casi única para hacer mejor las cosas importantes. G. C.
Economía doméstica
Si hiciéramos con el Estado como cada uno hace en su casa o en su empresa, lo público ganaría. Por alguna razón cultural, los argentinos no asumimos esta analogía.La lógica dominante en los negocios particulares no es aplicable, entre nosotros, a los asuntos del Estado. Esto se echa de ver sobre todo en lo que hace a la gestión de los recursos públicos.Así, somos celosos custodios del interés económico, particular y familiar. En esta esfera aplicamos, por ejemplo, la lógica implacable de que no se puede vivir por encima de las posibilidades reales.Los miembros de la familia se ajustan al presupuesto existente y posible. Todos son conscientes -sobre todo el responsable del grupo- de que los gastos no pueden superar a los ingresos.La ruina económica sobreviene a aquel hogar que no siga este sano principio de administración. Concatenado con esto, muchas familias son previsoras. Ahorran en épocas de bonanza, para afrontar contingencias en épocas de vacas flacas.Esta reflexión inspiró el escrito de un vecino-lector, que envió a esta Hoja algunas ideas fiscales, dado que aquí se ventiló, dos semanas atrás, el dilema presupuestario que atraviesa la Municipalidad de Gualeguaychú.Juzgamos que no es esencial el nombre de nuestro lector pero sí lo son sus ideas, cuya socialización es de interés público. Sobre todo cuando lo que está en debate es la viabilidad económica de un municipio cuya recaudación propia no financia la partida de personal.Nuestro colaborador, así, cree que debe explorarse la posibilidad de establecer "una relación 'tope' entre el monto total de las remuneraciones de los empleados municipales y el total de los ingresos municipales propios (tasas)".En su opinión, atar los sueldos de los empleados a los ingresos hace a la salud de cualquier unidad económica (sea ésta familiar o empresaria). No hay razón, por tanto, para que el Estado se sustraiga a este criterio universal.Un eventual defase en esta relación, aclara, no significa que se deba salir a aumentar las tasas, en procura de más dinero. Antes de llegar a esta instancia, los administradores del municipio -como se hace en cualquier gestión privada- debieran explorar otras variantes.Transcribimos aquí, esas variantes aportadas por nuestro lector:- Racionalizar los gastos.- Mejorar la calidad de la aplicación de los recursos en la prestación de los servicios (por ejemplo: cuidar los elementos de trabajo; optimizar el uso de maquinarias; controlar la "fabricación de horas extras"; mejorar la ejecución de las compras de los insumos; cuidar la honestidad de los funcionarios en la adjudicación de trabajos a terceros).- Mejorar el control tributario. (esto no significa aumentar las tasas, sino controlar quién paga, quién no paga, si pagan lo que corresponde, etc.)- Alentar emprendimientos productivos que generen mano de obra en la ciudad y además mayores ingresos de tasas a la propia municipalidad.Hasta aquí, las ideas proporcionadas por el lector de esta Hoja. Esta interacción con el medio -que nosotros alentamos- sólo busca enriquecer el debate sobre la mejor municipalidad. En ese sentido debe entenderse. M.L.
Economía doméstica
Si hiciéramos con el Estado como cada uno hace en su casa o en su empresa, lo público ganaría. Por alguna razón cultural, los argentinos no asumimos esta analogía.La lógica dominante en los negocios particulares no es aplicable, entre nosotros, a los asuntos del Estado. Esto se echa de ver sobre todo en lo que hace a la gestión de los recursos públicos.Así, somos celosos custodios del interés económico, particular y familiar. En esta esfera aplicamos, por ejemplo, la lógica implacable de que no se puede vivir por encima de las posibilidades reales.Los miembros de la familia se ajustan al presupuesto existente y posible. Todos son conscientes -sobre todo el responsable del grupo- de que los gastos no pueden superar a los ingresos.La ruina económica sobreviene a aquel hogar que no siga este sano principio de administración. Concatenado con esto, muchas familias son previsoras. Ahorran en épocas de bonanza, para afrontar contingencias en épocas de vacas flacas.Esta reflexión inspiró el escrito de un vecino-lector, que envió a esta Hoja algunas ideas fiscales, dado que aquí se ventiló, dos semanas atrás, el dilema presupuestario que atraviesa la Municipalidad de Gualeguaychú.Juzgamos que no es esencial el nombre de nuestro lector pero sí lo son sus ideas, cuya socialización es de interés público. Sobre todo cuando lo que está en debate es la viabilidad económica de un municipio cuya recaudación propia no financia la partida de personal.Nuestro colaborador, así, cree que debe explorarse la posibilidad de establecer "una relación 'tope' entre el monto total de las remuneraciones de los empleados municipales y el total de los ingresos municipales propios (tasas)".En su opinión, atar los sueldos de los empleados a los ingresos hace a la salud de cualquier unidad económica (sea ésta familiar o empresaria). No hay razón, por tanto, para que el Estado se sustraiga a este criterio universal.Un eventual defase en esta relación, aclara, no significa que se deba salir a aumentar las tasas, en procura de más dinero. Antes de llegar a esta instancia, los administradores del municipio -como se hace en cualquier gestión privada- debieran explorar otras variantes.Transcribimos aquí, esas variantes aportadas por nuestro lector:- Racionalizar los gastos.- Mejorar la calidad de la aplicación de los recursos en la prestación de los servicios (por ejemplo: cuidar los elementos de trabajo; optimizar el uso de maquinarias; controlar la "fabricación de horas extras"; mejorar la ejecución de las compras de los insumos; cuidar la honestidad de los funcionarios en la adjudicación de trabajos a terceros).- Mejorar el control tributario. (esto no significa aumentar las tasas, sino controlar quién paga, quién no paga, si pagan lo que corresponde, etc.)- Alentar emprendimientos productivos que generen mano de obra en la ciudad y además mayores ingresos de tasas a la propia municipalidad.Hasta aquí, las ideas proporcionadas por el lector de esta Hoja. Esta interacción con el medio -que nosotros alentamos- sólo busca enriquecer el debate sobre la mejor municipalidad. En ese sentido debe entenderse. M.L.
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