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Ganó el concurso del Grupo Clío un trabajo sobre el ciclismo local

La monografía de Atilio Burgos fue reconocida en un acto celebrado en el Instituto "Sedes Sapientiae"; al igual que otras siete investigaciones sobre la historia del deporte local.

Marcelo Lorenzo

El viernes último el Instituto “Sedes Sapientiae” realizó un acto académico en el cual se entregaron certificados a los participantes y jurados del concurso Clío, al tiempo que se recordó un nuevo aniversario de la fundación de Gualeguaychú.

La celebración tuvo una apertura especial de carácter artístico por parte de integrantes de la Escuela de Música “Celia Torrá” de la UADER, quienes deleitaron a los presentes con interpretaciones instrumentales (piano y flauta traversa) y obras corales.

Luego los profesores Alejandro Guimera y Delia Reynoso de Ramos, investigadores de la historia local y custodios del archivo de la biblioteca del Sedes Sapientiae, reseñaron los sucesos fundamentales en la fundación de Gualeguaychú.

Por otro lado, autoridades de la casa de estudios aprovecharon la ocasión para destacar a un grupo de estudiantes de 3º y 4º año del Profesorado de Historia, que tuvo desempeño relevante en la Primera Olimpíada de Historia Argentina de Nivel Superior, organizado por el Instituto Puigari.

Pero el aspecto central de acto académico se refirió al reconocimiento a los alumnos, profesores y memoriosos que participaron del concurso de Monografías Clío 2019, una iniciativa del Sedes Sapientiae de divulgación de la historia local, y que este año versó sobre la Historia del Deporte de Gualeguaychú.

La rectora del instituto, licenciada Marisa Menta, presidió la entrega de recordatorios para los autores que en total presentaron 8 escritos, entre monografías y trabajos testimoniales.

El primer premio se lo llevó “El Maravilloso mundo de las bicicletas”, de Atilio Burgos, quien se refirió brevemente al contenido de su trabajo. “Lo mío es la bicicleta”, dijo al recordar que desde muy chico, alentado por su padre, se involucró en el mundo del ciclismo, deporte que practicó hasta 1968.

“Gualeguaychú tiene una larga y rica historia ligada a la bicicleta. Y todo comenzó allá por 1920, fundándose el primer club cinco años después. Es muy difícil reseñar en pocas palabras una actividad en la que hubo muchos protagonistas. Pero es bueno recordar a Juan Carlos Degui, que fue el primer campeón entrerriano representante de Gualeguaychú”, afirmó.

Y añadió: “A manera de homenaje, uno tiene que recordar también a Francisco Maradey quien, cuando yo era alumno del segundo año de la escuela de comercio, me regaló una camiseta de Mario Mathieu, que en aquella época era el mejor ciclista de la provincia”.

“También vienen a mi memoria -relató- el profesor Miguel Zabal, Rosendo Daguerre, Ángel Sosa o Juan Gómez. Todos ellos señores del ciclismo local. También es importante recalcar la labor de los dirigentes en esta actividad. Y después llegó el Velódromo, un proyecto en el que trabajó mucha gente”.

Burgos dedicó unas palabras a Hugo Daguerre, “el querido Pato”, que falleciera tiempo atrás en un accidente automovilístico, y quien representó a la Argentina en el mundial de ciclismo de Inglaterra.

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También mencionó a Andrés Maistegui, que marcó una época en los ‘80. Un ciclista que festejó en reiteradas ocasiones en la provincia y que en Uruguay se transformó en ídolo, siendo un destacado protagonista de las recordadas Vuelta al Uruguay y Rutas de América.

Burgos dijo que el ciclismo es mucho más que ganar carreras, señalando que para él es un estilo de vida que se identifica con el valor de la salud. Y al respecto celebró que tanta gente de Gualeguaychú, niños y mayores, hombres y mujeres, opte por la bicicleta.

“No hace falta tener la mejor bicicleta. Basta con dos buenas ruedas, buenos frenos y muchas ganas de pedalear”, resaltó por último el ganador del concurso de monografías Clío 2019.

Cabe consignar que los jurados que evaluaron las monografías y trabajos testimoniales fueron las docentes Cristina Angeramo, Silvia Murillo, Leticia Mascheroni, Elisa Fernández y el especialista deportivo Daniel Serorena.

LOS OTROS RESCATES

En el acto académico del Sedes Sapientiae se entregaron reconocimientos a los autores de los otros siete escritos sobre historia del deporte local. Por ejemplo el realizado sobre disciplinas ecuestres por parte del contador Carlos Spierer Murúa.

Otro que resalta la figura de Luis Bentancour, un vecino que se dedicó a fomentar el fútbol infantil, redactado por Valentina Gerber y Germán Riquelme, estudiantes del profesorado de Historia.

En tanto la licenciada María de los Milagros Casanova, nieta del escritor Jano del Oeste (pseudónimo de Alejandro Álvaro Denegri), rescató de los escritos de su abuelo cómo se inició la práctica del fútbol en Gualeguaychú.

Por otro lado, estudiantes de 6º año de la Escuela “María América Barbosa” escribieron sobre la profesora Liliana Martinelli, quien fuera participante olímpica en atletismo.

También un grupo de estudiantes del 6º año del mismo colegio presentó “Una historia en jaque”, referida a la actividad ajedrecista en la ciudad.

En tanto “El Morau: su amor por la pelota”, es el trabajo de la profesora Cintia Otero en el cual recuerda la pasión por el fútbol de Juan Domingo Insaurralde (a quien apodaban “morau” porque, como era morocho, en lugar de ponerse rojo se ponía morado).

Además, alumnos de 3º año del Instituto Pueblo Nuevo, con el acompañamiento de la profesora Evangelina Ramírez, redactaron “Los hermanos Mujica. Leyenda del fútbol local”, que rescata la historia de 7 hermanos que formaron parte de un equipo histórico del Club Pueblo Nuevo.

El cierre del acto en el Sedes Sapientiae fue la lectura por parte del profesor y escritor local José Luis Pereyra de una crónica futbolera de su autoría, “El patadura de la familia”, un relato autobiográfico donde se combinan los recuerdos familiares y el humor.

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