Ganó Macri: oxígeno para la oposición y dudas para el kirchnerismo
***La oposición tambaleante de hace un par de semanas revivió con el triunfo de Macri y todos salieron a disputarse sus votos. Se dieron cuenta que, aquel viejo cálculo sobre el país partido en dos, no estaba tan lejos. Siempre y cuando la Capital sea un reflejo de la Argentina, algo que no siempre se ha dado. Es cierto que el oficialismo enfrenta semanas difíciles. Santa Fe y Córdoba y la segunda vuelta en Capital no parecen ser lechos de rozas. Quizás aprendiendo de su error, la Presidenta viajará en estos días a Santa Fe para dar una mano a Agustín Rossi, que pateó solo durante toda la campaña contra el oficialismo socialista y el cómico devenido en político Miguel del Sel. Las encuestas, esos numeritos desprestigiados y poco creíbles, le dan ventaja al socialista y a Rossi peleando el segundo lugar. Perder con Bonfatti, el candidato de Binner no sería una catástrofe, pero salir tercero de alguien que arrancó con la campaña hace 4 meses y tiene por único antecedente político haber imitado a Menem, sería un papelón. En Córdoba el panorama luce más complicado porque la pelea con De la Sota dejó al kirchnerismo pedaleando en el aire, sin figura para la gobernación. Encima en el medio está la segunda vuelta de Capital, aunque aquí la Presidenta dijo que con el 40% se conforma. Puede ser un comienzo arrancar con ese porcentaje en un distrito históricamente esquivo al peronismo, pero los riesgos de exponerse a una paliza son grandes. ¿Soportará el ánimo presidencial una debacle así? Al cabo, la Presidenta también debería sentirse responsable. Si gana, gana ella pero si pierde, ¿sólo pierden los demás? En lo más alto del poder estos cálculos no pasan inadvertidos, por eso la maquinaria electoral ya le puso límites a las internas abiertas del 14 de agosto. Contradiciendo lo que dijo la Jueza María Romilda Servini de Cubría, el Ministro Randazzo confirmó que, aquellos que no voten el 14 en las internas podrán hacerlo en la general. La propuesta deviene en optativos esos comicios en todo el país, más allá de las particularidades locales. ¿Cuál es el objetivo? Bajarle los decibeles a una interna que, hasta hace un par de meses, le servía al kirchnerismo. Hoy, más le sirve a la oposición. ¿Por qué? Porque será una buena manera de saber cuál de los opositores tiene más votos, y así estimular el voto 'anti' en las generales. Algo parecido, se ilusionan, a lo que ocurrió en Capital Federal. Pero si algo quedó demostrado en las últimas semanas es la volatilidad de los votantes. Sucedió en Chubut, en Tierra del Fuego y ahora en Capital. Esa incertidumbre carcome las mentes de los estrategas y ha puesto, aunque parezca increíble, a Macri en un lugar incómodo. El, que con su victoria volvió a darle aire a la oposición, no tiene candidato presidencial. ¿Elegirá alguno después del 14 de agosto? Lo que antes era certeza hoy ya no lo es tanto. Así es la Argentina. Tan impredecible como ciclotímica.
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