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Gaspar Saucedo: "hace 40 años me robaron la ilusión de ser olímpico"

El ex boxeador y actual entrenador recordó la frustración que le produjo no viajar a los Juegos Olímpicos de Moscú por un boicot encabezado por los Estados Unidos. Señaló que la desazón fue tan grande que colgó los guantes al poco tiempo y no llegó a pelear como profesional.

Por Fabián Miró

Hay heridas que nunca cicatrizan pese al paso de los años, heridas que se mantienen abiertas como el primer día. Una de ellas es la que lleva marcado a fuego en mente y cuerpo Gaspar Saucedo, reconocido entrenador de boxeo y ex pugilista amateur, quien se ganó en el cuadrilátero un lugar en los Juegos Olímpicos de Moscú, el sueño máximo al que podía aspirar un deportista amateur. Sin embargo, el sueño terminó transformándose en pesadilla.

En diálogo con ElDia, Saucedo contó que “días antes de viajar, a fines de abril de 1980, se nos informó que el Gobierno, que por entonces era una dictadura militar, decidió que Argentina no participe de los Juegos Olímpicos, sumándose al boicot de Estados Unidos a la entonces Unión Soviética”.

El ex boxeador contó que “en reiteradas ocasiones le manifesté a políticos de todos los colores mi disgusto por no siquiera haber recibido una disculpa por el mal que nos ocasionó haber quedado fuera de esos Juegos Olímpicos”. Recordó que tuvo la oportunidad de manifestárselo al actual canciller Felipe Solá. “Ustedes los políticos son fantásticos. Está bien que hayan recibido indemnizaciones aquellos que estuvieron presos, demorados media hora en la dictadura militar, pero de la generación deportiva que se perdió de ir a los Juegos ni se acordaron. Nadie nos pidió disculpas, ni hablar de un resarcimiento económico porque para muchos, entre los que me incluyo, la decisión fue un golpe al mentón y el posterior abandono de la actividad. Todos sintieron el rigor de quedarse en las puertas de lo máximo de lo máximo, con la ropa deportiva y, los bolsos listos para viajar”, le expresó Saucedo.

Como anécdota, contó que “irónicamente, en lo que pareció una burla grosera, el gobierno nacional, pocos meses después del boicot, envió un cargamento con trigo a la URSS. Me cuesta creer que siguieran a Estados Unidos en lo político boicoteando los Juegos, mientras que en lo económico no había problemas para hacer negocios”.

La clasificación a los Juegos Olímpicos

El ex boxeador y actual entrenador señaló que la clasificación fue una instancia durísima. “Fue en una eliminatoria en la cual participamos los cuatro mejores boxeadores amateur de la categoría Minimosca del país en ese momento: Miguel Caro de Salta, el santafesino Carlos Maciel, otro púgil de Mar del Plata y yo”.

La jornada definitoria se llevó a cabo en el mítico Luna Park, aunque previamente, en la Federación Argentina de Box, Saucedo se encontró en semifinales con el santafesino Carlos Maciel, pupilo de Amílcar Brusa, que llegaba con 18 peleas ganadas, 17 de ellas por la vía rápida. “Cuando me entero de los antecedentes de un rival que me llevaba una cabeza, que tenía mayor longitud de brazos, no me asusté, pese que algunos me dijeron que no me presentara, que venía de ganarle a Pacheco, otro santafesino, por nocaut”, expresó Saucedo a modo de recuerdo. Contó también que Oscar Laudonio, el mismo que agita las banderas de Boca en La Bombonera, un día antes del combate ratificó su confianza, expresándole que “me tenía fe porque yo sabía boxear y porque era muy inteligente en el cuadrilátero”.

También Saucedo resaltó que “la pelea con Maciel se postergó un día debido a una ola de calor, con temperaturas de 45 grados, subí al ring y miré al rincón donde estaban Armando Pérez y mi padre Luis. Sonó la campana y salí a pelear ante un boxeador musculoso y de piernas muy finas, típico de un noqueador, que casi me saca en el primer asalto. Tiró una serie de golpes, uno de los cuales me rozó la sien, sin embargo pude aguantar y cuando llegué al rincón me dieron la orden de salir a buscarlo. Así fue, me la jugué, fue palo y palo, la gente en la FAB se puso del lado del más chiquito y empezó a alentarme en el segundo asalto. Se repitió la historia en el tercero y en el último minuto se entregó, se quedó sin fuerza y lo llevé por delante para terminar ganando por puntos”.

En la final lo esperaba el salteño Miguel Caro, integrante de una familia de reconocido boxeadores. Saucedo rememoró que “el pesaje fue letal para el salteño, dio 49,800 kilos, casi dos kilos más que yo, que registré 47,700. Él entrenó hasta la hora 12, el límite otorgado por el reglamento de aquel momento, fue al pasaje y estaba todavía 70 gramos arriba, por lo que ante la mirada de la prensa que estaba en el lugar, el Fiscal me dio por ganado el combate”.

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Junto a Tito Lectoure en el mítico Luna Park
Junto a Tito Lectoure en el mítico Luna Park

El profesional que no fue

Después de la frustración de que le hicieran añicos la posibilidad de viajar a los Juegos, Saucedo realizó un par de peleas más para colgar los guantes a los 24 años. “Yo le había dicho a mi padre, al doctor Marinelli y a Armando Pérez, que a la vuelta de Rusia me hacía profesional, pero fue tal la desazón que un día le dije al viejo que si el lunes no iba al gimnasio, era porque dejaba la actividad. Estuve un año sin entrenar, hasta que decidí volver. En el 83 viajé a Brasilia en un último intento, pero la cabeza estaba en otro lado. Nunca más volví a boxear”.

Gaspar siguió su camino como entrenador, actividad que hasta el presente, con algunas intermitencias, continúa. “El boxeo no me debe nada, yo le debo al boxeo”, señaló a modo de despedida.

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