Gervasio Larrivey: el Señor Maquillaje
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Su vocación no nació en la niñez, ni siquiera en la adolescencia. Pero cuando despertó, lo hizo en forma de pasión y fue tan contundente que lo hace brillar aquí, en el país y en el mundo. Su arte, sencillamente, completa la belleza. Un artista bien nuestro for export. Este año ha sido, hasta ahora, el más fructífero en la carrera profesional de Gervasio Larrivey. Düsseldorf, Madrid, Mallorca, Nueva York, Londres, México, Veracruz y Cancún son los lugares donde debió viajar para participar de desfiles, presentaciones, disertaciones y otras actividades profesionales. La semana próxima viaja a París, pero previamente, convocado por el Departamento de Plástica de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata, brindará una charla sobre el "Proceso creativo en el diseño de maquillajes y caracterizaciones teatrales". Es precisamente la misma facultad donde comenzó sus estudios en 1995.Luego, en su agenda figura un viaje a Lima (Perú). Una buena baseGervasio confiesa que su ingreso al mundo del maquillaje no fue de la manera tradicional. No fue porque desde chico le gustaba o porque algún día haya tomado un curso y allí lo descubrió. "Yo en realidad tengo la formación plástica que comencé en Gualeguaychú a los 7 años estudiando Dibujo y Pintura con Eduardo Ayala. Después estudié Plástica con Silvia Picullo. Hacía retratos, más que nada, porque me gustaba trabajar sobre rostros". Finalizado el secundario en la Enet N°1, Gervasio viajó a La Plata a estudiar Diseño en Comunicación Visual. "Al año siguiente me cambié a Plástica porque quería estudiar Escenografía. Y en el último año de Escenografía me enteré que en el Teatro Colón había una carrera que se llama Caracterización Teatral. Pensé que sería un buen complemento para lo que yo estaba haciendo en Escenografía. En realidad, me fui formando como Vestuarista Teatral y pensé que Caracterización está relacionada y estaba bueno. Me anoté en el curso de ingreso; éramos 320 candidatos ese año, quedamos 20 por año y entré. Pero cuando voy a la cátedra no era Maquillaje, era Vestuarista Teatral", recordó el artista.Con 26 años tuvo su debut profesional. "La primera vez que maquillé en mi vida fue dentro del Colón. No había maquillado a nadie, pero en realidad toda la formación plástica que venía adquiriendo desde los 7 años hizo que me resultara fácil el manejo del pincel", confió y luego confesó que cuando realmente se apasionó con lo que hoy es el centro de su vida fue "cuando vi que todo ese camino que había hecho desde los 7 años hasta ese momento podía aplicarlo perfectamente en el maquillaje. Fue como una revelación, algo que en el momento me permitía vivir, trabajar en eventos, body painting y otras cosas. Se convirtió en mi medio de vida, pero supe también que era mi pasión". Los rostros del Carnaval del PaísGervasio comenzó a maquillar, dice que 'paradójicamente', en el Carnaval de Gualeguaychú. "Mi primer trabajo fue en el 2003. Cuando fui a la Facultad a estudiar Bellas Artes siempre trabajé. Llegué un martes a La Plata y el miércoles ya estaba trabajando. Tengo tíos en La Plata que tienen panadería -haciendo honor al apellido Larrivey de raza panadera-. Comencé a trabajar con ellos. Durante la semana cursaba y los fines de semana trabajaba en la panadería. Con eso subsistía y me pagaba los gastos de la Facultad. Los veranos no volví a Gualeguaychú hasta el año 2002, cuando me quedé seis meses. No tenía conocidos en el ambiente del Carnaval, pero Martín Ayala es el hermano de un amigo de mi hermano; por ese contacto me acerqué a Papelitos. En el 2003 fue la primera vez que tuve la oportunidad de mostrar mi trabajo. Ahí comencé a formar mi experiencia laboral".Ese año, Gervasio realizó la caracterización de la comparsa. Y no es un dato menor, fue la primera vez que hubo un trabajo de diseño en maquillaje de personajes. Toda una innovación en el Carnaval.Ese trabajo hizo que uno de los directores consagrados de la gran fiesta, Adrián Butteri, lo convocara para sumarse a Marí Marí desde el 2004. Lleva en su currículum desde ese año ocho triunfos en el Carnaval del País (2004- 2006- 2007- 2008- 2010- 2011- 2012 y 2013).Pero ha decidido que en 2015 será su última intervención artística en el Carnaval. "Este año va a ser muy especial para mí, porque va a ser el último año que voy a trabajar en el Carnaval. Hace 12 años que estoy ininterrumpidamente trabajando y quiero vivir la fiesta en otro lado. Es decir, quiero seguir participando, pero este año me quiero despedir de la coordinación del equipo de maquilladores". La idea es formar escuela y que la gente que está trabajando con él, siga haciéndolo. A las puertas al mundo¿Cómo se llega desde Gualeguaychú al arte y a la moda del mundo? "Es un trabajo de hormiga. Empecé a maquillar y al rato vinieron a ofrecerme cosas. Recién pude ganar chirolas en el 2011, convocado por una firma. Ha sido todo un trabajo de crecimiento, paso a paso y muy bien. Eso lo que tiene de positivo de recolectar o cosechar después de mucho tiempo de siembra", reflexionó.En el año 2004 Gervasio fue a vivir a Buenos Aires y trabajó con el conductor de radio y actor de teatro, cine y televisión fallecido en 2009, Fernando Peña. "Fui por dos meses y me quedé a vivir", dijo. "Fue como un trabajo de hormiga, de todos los días algo; y a su vez abriendo el espectro de trabajo. En un principio hacía lo que era caracterización, body painting, maquillaje artístico. No hacía ni novias, ni producciones de fotos ni trabajaba en moda, ni hacía desfiles. Esas fueron ramas del maquillaje que ingresaron a mi vida gracias a gente que conocí en el Carnaval. Profesionales de Buenos Aires, como Daniel Laurito, que es un peluquero muy reconocido en el ambiente de las novias; él vio mi trabajo en Kamarr 2005 y cuando vine a Buenos Aires me recomendó a un diseñador de alta costura y empecé a contactarme", recordó.Luego llegaron las grandes firmas a la vida de Gervasio y el mundo fue abriéndole sus puertas. "Empecé trabajando primero con una marca francesa y una alemana. Ahora, en paralelismo, trabajo como freelance para una marca alemana y Silkey, de producción nacional. Desarrollé la línea de maquillaje de Silkey en Argentina; todos los desfiles, todas las producciones, los eventos. Y los internacionales los hago a través de Kryolan. Pero igualmente esta invitación a París es a través de Silkey, que es la que auspicia la Semana de la Moda en Buenos Aires". La otra pasión: viajar"De conocer otras culturas descubrí, por este oficio, que me encanta viajar. Toda mi vida trabajé y estudié. Ahora que tengo la posibilidad de viajar por trabajo, trato de quedarme unos días extras para poder recorrer y conocer. Viajar era una experiencia que no la había experimentado; me encanta conocer ciudades donde el choque de culturas es tan fuerte. Es realmente maravilloso".El 23 de este mes Gervasio viaja a París junto a una delegación de diseñadores argentinos que van presentar colecciones. Él estará a cargo de todo el programa de maquillaje. En noviembre tiene agendado Lima, en Perú.El primer viaje internacional lo hizo fue en octubre del 2011 a Estambul y de allí a París. En el 2012 viajó a México y este año no ha parado un instante. "Me siento un bendecido. Es el fruto de un esfuerzo de mucho tiempo y de mantener códigos de trabajo y de conducta con la gente que trabaja conmigo. Soy un afortunado de hacer algo que me gusta, algo que amo, que a su vez me da satisfacciones y me permite cumplir sueños", confesó. Gualeguaychú en mi mente¿Qué lugar ocupa Gualeguaychú en tu vida cosmopolita? "Es mi nido. Gualeguaychú es la vuelta al hogar. Me siento un embajador, en cierta manera, en el mundo del arte de mi pueblo, del carnaval de mi ciudad. Y a donde voy cuento que soy de Gualeguaychú, de la ciudad del Carnaval y trato de explicar cómo es eso. Mi idea es llevar al exterior el carnaval porque la gente no lo entiende. Ven las imágenes y no lo entienden, creen que es Brasil", cuenta.Inmediatamente recuerda algo emocionante que le ocurrió en Estambul, y relatándolo se quiebra y no puede retener las lágrimas, como si reviviera ese momento en medio de esta entrevista. "Fue en Estambul, en mi primera disertación internacional. Pusieron un video -en inglés- mostrando Argentina, su geografía, y de repente comienzan a hablar de verano, noche, gente joven y veo proyectado en pantalla gigante a miles de kilómetros de mi ciudad, imágenes de Gualeguaychú. Fue shockeante, una sorpresa, no pude frenar el llanto. Fue una de las emociones más fuertes en mi vida: 300 maquilladores de todo el mundo estaban viendo imágenes de mi Carnaval y de mi Costanera. Lo cuento y lloro", balbuceó entre lágrimas.Pero hay más. "Ese día, cuando iba a disertar, se apagaron las luces del auditorio y se prendieron las del fondo del escenario; entra la bandera celeste, se empieza a dibujar un sol y se escucha el Himno Argentino. Llorar y llorar, no entendía nada. Fue sentirme como un embajador de mi país. Sentirme como alguien que había hecho un camino enorme de 10 años de trabajo, que estaba en otra parte del mundo representando no solamente a mí país, a mi ciudad, sino a todos los maquilladores latinoamericanos. Ahí, de golpe imágenes de mi ciudad. Creo que fue una de las emociones más grandes de mi vida". Las estrellas de GervasioEn sus viajes por el mundo está en contacto con maquilladores famosísimos. "En Düsseldorf, la presentación decía: 'Gervasio Larrivey de Argentina' y abajo decía 'Michael Westmore', ¡que tiene cuatro premios Oscar!, es el diseñador de maquillaje de la Guerra de las Galaxias, y estaba a la par mía, como un colega", contó emocionado Gervasio.Entre los rostros que maquilla, se cuentan los de Ingrid Grudke, Patricia Della Giovampaola y Valeria Lynch -a quien admira 'porque es un ser de luz'-, entre otros íconos de la belleza argentina. Autodefinición"Un apasionado de lo que amo, que no perdió la esencia de gurí entrerriano. Soy inquieto y curioso desde siempre. Me aburro fácil. Me acuerdo que un verano me mandaron a la colonia de vacaciones. Fue el peor verano de mi vida, porque tenía que estar sujeto a horarios y a cosas que no me interesaban. A mí lo que me gustaba era estar en mi casa y pasarme toda la tarde dibujando, hacer títeres o jugando. Tenía mi mundo propio. La creatividad es muy importante. Me gusta lo que no es rutinario. Todos los días tengo algo diferente para hacer y eso está bueno. Me encanta la posibilidad de hacer algo distinto".
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