Gobierno vs. Clarín: cuando la realidad y el poder se aleja de la realidad de la gente
Es probable que, entre las profecías mayas, también haya estado el 7D. Pero la Argentina es tan caprichosa que se empeñó en dejarlos en evidencia. Al final llegó el 7D y no pasó nada. O sí, una tormenta atroz que inundó medio Buenos Aires y apagó el incendio desatado por una decisión judicial. Jorge Barroetaveña La estrategia de marcar el 7D como el día del fin de todos los males, no fue buena desde el principio. Claro, con el resultado puesto como dirían los futboleros, es fácil hacer análisis. Pero en este caso, el principio marcó que el destino final no sería bueno, ni previsible. ¿Por qué entonces apostar todo a una fecha, sometiéndose al arbitrio de una justicia sospechada por todos lados? ¿Por qué someter otra vez al sistema a un nivel de tensión inusitado cuando no está en juego la democracia, ni sus reglas ni sus basamentos? Desde la lógica del sentido común la respuesta hubiera sido contraria, pero desde la épica kirchnerista se encuentra la clave.Esa necesidad de inflar expectativas no es nueva para el gobierno. Fue una estrategia que le dio resultados durante muchos años y sirvió para acrecentar su poder. Es que montarse en el parapeto del yo soy bueno y los demás son malos, es una lógica que suele funcionar en la sociedad argentina. De hecho ha funcionado a lo largo de casi toda la historia y. paradójicamente, el peronismo ha terminado siendo víctima de ella en muchas ocasiones.La 'batalla' por la democratización de los medios, el gobierno la ganó hace rato. El día que se aprobó la nueva Ley de Medios, le asestó un golpe definitivo al poder de los grupos económicos que dominan la comunicación en el país, entre ellos Clarín. Ya nada será igual. Pero es una cuestión de tiempo, algo que el kirchnerismo siente se le escurre entre las manos. Los tiempos políticos en la Argentina son tan voraces, que las elecciones legislativas del año que viene ya están a la vuelta de la esquina y, sin chances de reforma ni reelección, el oficialismo siente un tembladeral a sus pies. En su imaginario, supone que, reeditando las 'batallas épicas' podrá instalar la sensación del todo o nada, una fórmula mágica que suele dar buenos resultados. Pero el debate sobre los medios no es algo que esté instalado en la calle ni tenga un alcance social impactante. Distinto es hablar de la Asignación Universal por Hijo, la inflación, la inseguridad o hasta la estatización de YPF. Fue paradójico el jueves a última hora: mientras Buenos Aires Ciudad, el Conurbano y el interior se debatían ante un aguacero fenomenal, buena parte de los medios se dedicaban a analizar la prórroga de la cautelar resuelta por una Cámara a favor del Grupo Clarín. Entre autos boyando en el agua, gente sin luz o con un metro y medio de agua en su casa, la realidad mediática se quedó con la realidad del poder y no con la realidad de la gente.Esa percepción es la que no mide en los termómetros oficiales. Como tampoco midió la declaración de jueces y magistrados que precedió por minutos a la extensión de la cautelar. En un escrito sin precedentes, jueces de todo el país exhortaron "al Poder Ejecutivo Nacional a cumplir estrictamente con el artículo 109 de la Constitución [que le prohíbe inmiscuirse en causas judiciales] y a ejercer sus facultades como poder del Estado dentro del marco de las reglas procesales, evitando el uso de mecanismos directos o indirectos de presión sobre los jueces que afecten su independencia". ¿Dónde se redactó esta declaración? En el despacho de Elena Higthon de Nolasco, integrante de la Suprema Corte y con el aporte y la sugerencia de otros jueces del máximo tribunal. Fue el preludio de lo que vino después.La prórroga de la cautelar vino seguida de una andanada de acusaciones para los camaristas que, premeditadamente, dejaron a salvo a la Corte. Los funcionarios hicieron cola para enrostrarle a los jueces todos los males. Abal Medina dijo que eran "el brazo jurídico del grupo ilegal. Es una vergüenza total". Amado Boudou asestó que "hay una mafia que se llama Magnetto y Clarín, que aprieta a políticos, jueces y empresarios" y Florencio Randazzo espetó que "la prórroga de la cautelar es un cachetazo a toda la justicia argentina".Fue una forma de disimular el golpe e intentar reflotar el significado que el gobierno quiso darle al 7D. Pero la pelea está lejos de terminar. Si la Corte acepta el Per Saltum, se cae la cautelar y el gobierno descorchará champagne. Si rechaza el recurso, habrá que esperar el fallo de constitucionalidad o no del Juez de primera instancia Horacio Alfonso, pero Clarín habrá ganado un año para desinvertir. Sería el peor escenario para el oficialismo, que sigue apostando a un pleno.Todo en medio de un proceso electoral como el que se vivirá en 2013, que seguramente servirá para incrementar las tensiones en lugar de menguarlas. Pero así es el ADN del kirchnerismo, aunque hoy intenta imponerlo con menos gracia y más desgaste, por el paso natural de los años en el poder. Lo que la sociedad antes toleraba, hoy lo mira de reojo o lo rechaza. Cuando el cinturón ajusta se acaban las prerrogativas y eso el ex presidente Néstor Kirchner lo entendía como ninguno.De los laberintos, suele decirse, se sale para arriba. El riesgo es ir tan alto y exponerse a la caída. La apuesta está hecha, es a todo o nada. Lástima, porque si la vida fuera como la telenovelas sabríamos bien quiénes son los buenos y quiénes son los malos. Acá somos todos grises.
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