Gracias Alfonsín
Sr. Director:
Se ha ido un hombre bueno y decente. Con la muerte del presidente constitucional Dr. Raúl Ricardo Alfonsín se va no sólo el padre de la democracia, también se va un político recto que con su conducta y su ejemplo ha enseñado más que mil palabras.
Un hombre que siempre predicó la paz y la tolerancia y que jamás levantó su voz o su mano para provocar la violencia y el desencuentro entre los argentinos. Le tengo que decir gracias, muchas gracias.
Porque por él y por las ideas y los valores que representaba, comencé a militar en política. En tiempos que no eran fáciles porque estaba la dictadura. Y jamás Alfonsín extravió su pensamiento de la senda pacífica y democrática de la que estaba impregnado su espíritu. Nunca permitió que los jóvenes de entonces o los que luego pudieron venir, tomasen un camino equivocado.
Y se que muchas madres y muchos padres le han agradecido, seguramente en el silencio de sus corazones, que haya liderado un cambio pacífico, sin rencores, sin enfrentamientos. El Dr. Alfonsín ha cumplido la misión, con vocación de servicio, pidiendo hasta su último minuto por el diálogo, bregando por la ética de la solidaridad. La República y la Democracia le deben mucho.
Los argentinos mucho más. En esas largas colas que se estiran pugnando por darle un postrer adiós, están el afecto y el agradecimiento de millones de compatriotas, sin importar su ideología o sus creencias. Alfonsín hoy es de todos. Y todos, seguramente, le estamos diciendo, de alguna manera, gracias, muchas gracias.Dr. Osvaldo Fernández
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