Granja Penal: Una apuesta por la rehabilitación
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A la vera de la ruta internacional 136 se levanta la granja agrícola donde presos entrerrianos vivirán una experiencia de reeducación antes de salir en libertad. EL DIA acompañó a alumnos del ISPED en un recorrido por las modernas instalaciones, que pronto serán inauguradas. Por Marcelo Lorenzo La Ganja Penal N°9 "El Potrero", situada a unos 17 kilómetros de Gualeguaychú, no se parece en nada a las cárceles que conocemos, donde el encierro es la nota distintiva. Aunque el lugar está cercado por un alambrado olímpico, aquí no hay celdas de aislamiento.Es un campo de 50 hectáreas donde en un sector se concentran los edificios de los talleres, dormitorios, aulas, dependencias que facilitan los intercambios familiares, espacios recreativos, cocina, comedores y oficinas administrativas. En tanto la mayor parte de la superficie se destina a huerta, siembra y cría de animales.Es decir ediliciamente el conjunto se aleja del concepto de encierro de los clásicos penales, más allá obviamente de la presencia de guardias y de las garitas de control en los extremos del predio.Es que aquí vendrán aquellos reclusos entrerrianos que, técnicamente, han cumplido la mitad de la condena y han demostrado por su conducta que pueden vivir en un régimen de autodisciplina, como paso previo a la libertad.El objetivo es que, a través del trabajo agrícola y la adquisición de hábitos de convivencia y responsabilidad, estén en condiciones de volver a la sociedad, para rehacer sus vidas junto a sus familias.Eso explicó el prefecto Hugo Bohl, director del enclave, que actuó como guía durante la visita que realizaron al lugar alumnos de primero y segundo años de la carrera de Técnico Superior en Niñez, Adolescencia y Familia, que se dicta en el Instituto Superior de Perfeccionamiento y Especialización Docente (ISPED).La delegación estudiantil, acompañada por el profesor Carlos Elgart, recorrió el miércoles 5 de junio las distintas dependencias de esta granja perteneciente al Servicio Penitenciario de Entre Ríos, que está casi lista para recibir a los reclusos. De qué se trata Según Bohl este instituto de "semilibertad" responde a un concepto de vanguardia en materia penitenciaria, que apuesta a una regeneración de los internos, para que atravesando el aprendizaje laboral y social, logren el autocontrol de sus vidas."Este es un período de transición, que le concede al penado un paulatino avance hacia la libertad. Las medidas restrictivas disminuyen, con el objetivo de que el regreso al medio social no sea brusco sino gradual. Y así se logre la resocialización que se pretende", explicó.La filosofía detrás de la experiencia está contenida en la ley de Ejecución de la Pena Privativa de la Libertad N° 24.660, sancionada en 1996, y que expresa una nueva concepción de gestión penitenciaria.De esta manera la Granja Penal N°9 'El Potrero' -única en su tipo en la provincia y la más nueva a nivel nacional- está concebida como un espacio de autodisciplina, sin rejas ni celdas, para trabajar y estudiar."Esto se empezó a construir hace cinco años, aproximadamente. Fue una idea de nuestro director general, Horacio Pascual, quien hizo un proyecto y se lo presentó al gobernador de entonces (Jorge Busti)", sostuvo Bohl, al recordar que la construcción del penal se hizo gracias a un crédito.El establecimiento tiene capacidad para albergar alrededor de un centenar de internos, y dentro del esquema penitenciario aparecerá como un espacio atractivo para los reclusos, quienes deberán demostrar con su conducta que son capaces de vivir en un régimen benigno de semilibertad.En todo este tiempo, según Bohl, personal del servicio penitenciario se ha ido capacitando para regentear el enclave, adquiriendo un saber teórico-práctico, sobre todo en lo que tiene que ver con la producción agroindustrial, base de la terapia laboral destinada a los internos."La idea es que a través de los diferentes proyectos productivos la granja se autofinancie, y colabore con el autoabastecimiento del sistema", señaló, al tiempo que comentó que se ha contratado a otros profesionales (abogados, contadores, asistentes sociales, psiquiatras y demás) porque el abordaje de los internos estará atravesado por una mirada interdisciplinaria.Muy pronto se habilitará un pabellón especial (está separado del resto) para los internos que tengan problemas con las drogas y las adicciones. Además de las dependencias necesarias para la guardia, el gobierno del establecimiento y los servicios generales, resalta un edificio para la escuela con tres aulas, biblioteca, dirección y sala de profesores. La clave es el trabajoEl eje de la rehabilitación de los presos es el trabajo, gracias al cual se pretende que refuercen el concepto de la responsabilidad, internalicen normas, cumplan horarios y tareas, en un lugar saludable al aire libre.De ahí que se ha montado en el predio un sistema de producción que combina talleres y espacios verdes para los cultivos y cría de animales. Técnicamente es una "granja", una finca rural donde se hacen todas las tareas propias del hombre de campo.Hay galpones de almacenamiento, salas de faena de animales de granja (por ejemplo cerdos) -con cámaras frigoríficas-, tinglados para guardar maquinaria, tambo, huerta, hectáreas destinadas al cultivo de cereales (maíz, sorgo, trigo y demás), y distintos talleres (carpintería, herrería, pintura, soldadura, lavado, etc.).¿Cómo sería un día en la granja?, se le preguntó al prefecto. "Imagino que a las 7:30 horas cada maestro irá con su grupo de internos al taller respectivo, para hacer su labor terapia. Y al mediodía estarán de vuelta. Cada maestro va a tener un grupo de trabajo asignado. Acá se van a tener que trabajar todo el día, porque los animales y las plantas necesitan atención permanente", respondió Bohl.El prefecto destacó que además de las labores en la granja, los reclusos tendrán a cargo otros quehaceres ligados a la mantención del lugar. "Bajo el régimen de autodisciplina, se encargarán de cocinar y limpiar, para lo cual tendrán todos los elementos disponibles. Se pretende que ellos mismos cuiden su propio hábitat", precisó.Según dijo, hoy el personal del servicio penitenciario afectado al enclave hace las tareas de mantenimiento de las instalaciones y de producción agro-industrial. Se trata de 47 personas, que serán más cuando llegue la población de reclusos."La granja está ya preparada para el autoabastecimiento. Hoy el 80% de lo que consumimos nosotros proviene de acá. La producción, cuando esto funcione con los internos, se irá colocando una parte en el sistema carcelario y otra se comercializará hacia fuera. De hecho hoy ya le vendemos a algunos negocios. Los productos de la granja (verduras, salamines, huevos y pollos) son muy buenos. Nuestra producción tiene controles bromatológicos y recibimos la asistencia del INTA", refirió Bohl. Complejo carcelario El proyecto hacia fututo es más ambicioso. Se quiere trasladar a un campo lindero a este sitio la Unidad Penal N°2 de Gualeguaychú, que tiene su capacidad sobrepasada, y es un edificio obsoleto, con el inconveniente que ha quedado en medio de la ciudad y a pocos metros del Corsódromo."El propósito es cerrar ese presidio y traerlo acá. El proyecto ya está hecho y hay una decisión tomada", afirmó Bohl, al explicar que la futura cárcel de máxima seguridad tendrá cinco pabellones y no va a tener muros externos sino que será cercada con alambrado olímpico.Cabe consignar que en la provincia funcionan 9 penales, con una población que oscila entre 950 y 980 reclusos. En algunos de esos presidios se destina un sector para aquellos internos con buena conducta que se benefician con el régimen de semilibertad. La Granja Penal 'El Potrero' fue diseñada exclusivamente para hacer operativo este régimen.Nuevo concepto penitenciario La Ley 24.660, promulgada en 1996, consagra un nuevo concepto carcelario. Esto a través de sus modernos "Principios básicos de la ejecución", contenidos en los primeros artículos de la ley.De allí emergen los nuevos institutos de "semilibertad" (como el de la Granja Penal 'El Potero') que procuran que los penados vayan paulatinamente amigándose con la libertad, cumpliendo un paso necesario de reeducación que apunta básicamente a la autodisciplina.La idea, así, queda expresada en los siguientes puntos legislativos, que se reproducen textualmente:ARTICULO 1° — La ejecución de la pena privativa de libertad, en todas sus modalidades, tiene por finalidad lograr que el condenado adquiera la capacidad de comprender y respetar la ley procurando su adecuada reinserción social, promoviendo la comprensión y el apoyo de la sociedad.El régimen penitenciario deberá utilizar, de acuerdo con las circunstancias de cada caso, todos los medios de tratamiento interdisciplinario que resulten apropiados para la finalidad enunciada.ARTICULO 6° — El régimen penitenciario se basará en la progresividad, procurando limitar la permanencia del condenado en establecimientos cerrados y promoviendo en lo posible y conforme su evolución favorable su incorporación a instituciones semiabiertas o abiertas o a secciones separadas regidas por el principio de autodisciplina.
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