Gualeguaychenses cruzan el Océano Atlántico a vela
[gallery link="file"]Luego de un mes y medio de viaje, haciendo escalas en Marruecos, Islas Canarias, Islas de Cabo Verde y Fernando de Noronha, el velero catamarán MAHALO arribó a tierras brasileras con tripulación de nuestra ciudad.El periplo comenzó en pleno invierno europeo. A principios del mes de marzo Federico Tommasi, propietario y capitán de la embarcación navegó desde Croacia hasta España por el Mar Mediterráneo para allí preparar la nave para relizar el cruce del Atlántico.En el puerto español de LA LINEA DE LA CONCEPCIÓN, ciudad pegada al peñón de Gibraltar, se hicieron los preparativos para la zarpada.Allí se suman al capitán su hermano Felipe Tommasi y Miguel Quiroga. El 01 de Mayo largan amarras y ponen la proa hacia el sur. Luego de cruzar el Estrecho de Gibraltar con una navegación muy complicada por los vientos contrarios y el permanente tráfico de buques mercantes, llegan al puerto de Rabat, capital de Marruecos. Allí pasan un par de días esperando vientos favorables y conociendo un poco de esta cultura tan diferente y exótica.Finalmente se establecen los vientos favorables del noreste y ahí es donde el catamarán despliega sus mejores performances. Con vientos de hasta 60 km/h y olas que por momentos superaban los 4 metros el barco navegaba cómodamente a 9 / 10 nudos (18 km/h) y en algunas barrenadas llegó a los 15 nudos (casi 30 km/h), completando singladuras - navegaciones en 24 hs - de 170 millas marinas ( más de 300 km).En menos de 6 días se cubrieron las 700 millas necesarias ( 1.300 km ) para arribar a las Islas Canarias. Allí hicieron escala en Gran Canaria, donde se revisaron timones, motores y se realizaron todas las tareas rutinarias antes de zarpar para grandes navegaciones: compra de comestibles, carga de combustible, agua y un último chequeo de la meteorología para planificar la mejor ruta al próximo destino. En Gran Canaria se suma a la tripulación Alejandro "Noni" Rosado y así queda finalmente constituida la tripulación.Otros 6 días de mar sin ver ninguna costa hicieron falta para cubrir las más de 800 millas ( 1.500 km) hasta divisar en el horizonte las Islas de Cabo Verde.La rutina de un día en el mar incluía: los mates de Miguel a la mañana cuando comenzaba su guardia acompañado por Noni, mientras Federico y Felipe dormían luego de la guardia nocturna. El mediodía era el momento de reunión y a cada uno le tocaba un día la cocina. A la tarde siesta, lectura, charlas y algunas veces la visita de delfines y ballenas.El tramo final terminó siendo el más largo, con 1.400 millas (2.600km) y condiciones de poco viento, variable y días completos de calmas ecuatoriales. Fueron necesarios 13 días de paciencia y habilidades marineras para arribar a la Isla de Fernando de Noronha y luego a Natal, ya en continente americano, luego de dos cruces importantes: el del Ecuador y el del Océano Atlántico.Ya con los navegantes de regreso en nuestra ciudad, el MAHALO espera en el nordeste brasileño nuevos tripulantes para seguir su periplo hacia el Caribe.
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