EL ARTE COMO EJERCICIO DE MEMORIA
Gualeguaychú Dibujada: “Recuperar la noción de pueblo es importante para que no te coma el monstruo de la ciudad”
:format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2023/04/gualeguaychu_dibujada_2.jpg)
La obra de Diego Abu Arab es la invitación a un viaje por las calles, los barrios, las escenas cotidianas de Gualeguaychú. En cuatro paredes, dibuja a mano la ciudad completa, desde una perspectiva histórica. “El arte es una cosa conflictiva, que nos presenta problemas y el ejercicio no es esconderlos sino transformarlos en algo virtuoso”, remarca.
“Me preguntaban por qué dibujar la ciudad entera. Creo que hace no tanto, desde la creación de los puentes (con Buenos Aires) la ciudad empezó ese cambio de pueblo a ciudad, proceso que se ha intensificado en los últimos años. Recuperar la noción de pueblo es importante para que no te coma el monstruo de la ciudad, en el sentido de las divisiones sociales, los guetos que se crean, la naturalización de las desigualdades o la no habilitación de cruces interculturales, por ejemplo”, dice Diego Abu Arab, uno de los artistas plásticos con más intervenciones en la vía pública en los últimos años.
Gracias al programa municipal Cultural Guale, desarrolla una jugada apuesta en la Casa de la Cultura: pinta, en un cuarto completo, la ciudad de Gualeguaychú. Además, en otras de las salas presenta las obras que produjo en los últimos seis años.
:format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2023/04/gualeguaychu_dibujada_3.jpg)
“Esto siempre estuvo ligado a un quehacer medio político”, dice, sobre su arte, el dibujante de 43 años, nacido en la bonaerense Lanús, pero con familia en Gualeguaychú desde siempre. Nieto del periodista Marco Aurelio Rodríguez Otero y la reconocida historiadora Natividad Sarrot, quienes, durante quince años, publicaron los Cuadernos de Gualeguaychú.
“Mi primer dibujo publicado fue acá, en 1996, en el Cuaderno de Gualeguaychú número cien. Me agarré una rabieta importante con ellos porque les hice la portada para la revista y no pusieron mi nombre”, recuerda en diálogo con Ahora ElDía.
:format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2023/04/gualeguaychu_dibujada.jpg)
“En la secundaria, dibujaba en el centro de estudiantes, hacía la revista, satirizábamos a los profesores y hacía los afiches para las marchas; cuando estudiaba Ciencia Política, finales de los 90 y principios de los 2000, eran los movimientos piqueteros, estaba el MTD (Movimiento de Trabajadores Desocupados), viví muy de cerca los asesinatos de Darío y Maxi, y todo lo que fue el proceso de recuperación de la que era la estación Avellaneda y su conversión a una exposición de arte permanente”, cuenta.
“Era dibujar a una escala zarpada, había que hacerse cargo de que por ahí pasaban 400 mil personas por día, todo el sur del conurbano. Y mostrar, desde el arte, que ahí había ocurrido un hecho de suma crueldad y que había responsables políticos. Eso fue escuela para mí, yo estuve 15 años ahí, todos los 26 de cada mes, junto al movimiento de desocupados, hacíamos intervenciones artísticas. Y cada 26 de junio se hacían grandes festivales”, agrega.
:format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2023/04/gualeguaychu_dibujada_1.jpg)
“El arte siempre estuvo ligado a otra actividad, siempre me costó mucho eso del arte por el arte. Cuando llegué a Gualeguaychú empecé a dibujar una o dos noticias por día: me leía los diarios y de ahí salían los dibujos. Así surgió la posibilidad de pintar un mural en el Munilla, yo propuse hacer varios. En seis, siete meses, terminamos haciendo como 30 muralcitos. Eso fue en 2017, una experiencia que estuvo muy buena, que habilitó otro uso de la pintura, nos permitió entrar en las casas, era la excusa para blanquear un cuarto cuando había un recién nacido o hacer a hablar a dos familias que estaban peleadas hace años”, ejemplifica sobre esa experiencia.
Durante la charla con Ahora ElDía, dos de sus alumnos llegan a la Casa de la Cultura y reciben las indicaciones del profe, quien retoma la charla y define como “recital de dibujos” a la novedosa “Gualeguaychú dibujada”. Ya que “hay poesía dibujada, ilustraciones, bocetos, retratos, autorretratos, trabajos más directos, más oníricos, paisajes, pensamientos dibujados, historietas. Y también hay cuadros. Es una improvisación sin red”.
:format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2023/04/gualeguaychu_dibujada_4.jpg)
“Hay una noción de un arte más terapéutico, sanador, con capacidad de hacernos olvidar los problemas, con la que estoy reñido. El arte es una cosa conflictiva, que nos presenta problemas y el ejercicio no es esconderlos sino transformarlos en algo virtuoso. El arte ligado a posicionamientos políticos, a querer recrear una noción de pueblo, a la generación de lazos de solidaridad, comunidad, compañerismo y amistad”, dice Abu Arab, antes de retomar la clase con sus dos alumnos.
