Gualeguaychú necesita más conciencia turística
A pocos días del comienzo de una nueva temporada, consideramos oportuno reflexionar sobre la conciencia turística, factor indispensable para el desarrollo de una localidad como la nuestra.Por Patricio Giusto y Pablo Lapalma*Opinión La experiencia indica que cualquier política en materia turística está condenada de antemano al fracaso si la comunidad en su conjunto no posee una actitud positiva y convencimiento sobre la importancia e implicancias del turismo para la ciudad.La conciencia turística se refleja frente al visitante de forma individual o colectiva, pero ante todo debe verse expresada hacia el interior de la comunidad. Eso hará posible ir construyendo a través del tiempo un sentido de identidad con el lugar, creando así una imagen y un entorno de cordialidad, hospitalidad, respeto, cuidado y preservación del patrimonio de la ciudad, de modo que un lugar atractivo para los vecinos, naturalmente lo será para los visitantes.Sin embargo, no todas las sociedades son permeables al desarrollo del turismo, independientemente de la potencialidad que pueda tener el lugar que habitan. En el caso de Gualeguaychú, si bien hay enorme potencial y la actividad turística ha prosperado notablemente en los últimos veinte años, todavía no hay suficiente comprensión por parte del común de la sociedad de los roles a desempeñar para favorecer el turismo. En ese sentido, pueden citarse numerosas experiencias de visitantes (y propias también) que avalan lo que afirmamos.En el caso de los prestadores del sector, son cada vez más frecuentes los abusos en materia de precios. Muchos ven al turista como una gran oportunidad para el crecimiento personal, sin importar el perjuicio que ello puede provocarle al resto del sector y a la ciudad en su conjunto. A su vez, no hay controles sobre la calidad de los productos y servicios que se ofrecen. Más allá de lo que compete al Estado en esta materia, hay un rol casi inexistente de las cámaras que nuclean a los empresarios del sector.Como resultado, el turista que se siente engañado, maltratado y no logra sentirse como en casa, difícilmente vuelva a visitarnos. Esto constituye un daño irrecuperable para la imagen y economía de la ciudad. Un turista que vuelve desencantado a su lugar de origen reproduce de su mala experiencia hacia otros potenciales visitantes de su entorno social, los cuales muy probablemente nos descarten como destino para sus próximas vacaciones.Por otra parte, muchos vecinos que no están directamente involucrados con el sector turístico ven con desconfianza la llegada de visitantes cada temporada, por la eventual perturbación que esto puede representar para su ritmo y estilo de vida. En lugar de ver al turismo como una oportunidad, automáticamente se ponen a la defensiva y lo consideran una amenaza.En este contexto, está claro que generar conciencia turística va a requerir mucho esfuerzo y compromiso por parte de cada uno de los gualeguaychuenses, empezando por los actores directamente involucrados. Se trata de un desafío que debemos encarar, porque además de contribuir a garantizar la sustentabilidad y desarrollo del sector, adoptar esa actitud positiva, receptiva y comunitaria nos ayudará a valorar y aprovechar mucho más esta hermosa ciudad en la que nos toca o hemos elegido vivir. * Lic. en Ciencias Políticas y Administración Pública
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