“Gualeguaychú no necesita tener un corte ni que Botnia contamine”
Darío Carraza, asesor legal de la Asamblea, y Raúl Almeida, militante ambiental, suscribieron la postura de desbloquear la ruta 136 por 60 días, que fue la que finalmente se impuso en la histórica asamblea del miércoles pasado en el Club Frigorífico. El DIA los convocó para que reflexionaran sobre esta votación y sus implicancias.Por Gustavo Carbone y Marcelo Lorenzo - La decisión de salirse de la ruta por 60 días produjo dos reacciones disímiles. Internamente, están los que piensan que es una 'traición' a la causa. Por otro lado, el gobierno nacional parece estar exultante por haber encontrado un método para desactivar piquetes sin reprimir. ¿Ustedes qué piensan?Darío Carraza:- Bueno, esto último no debiera preocuparnos. Además, es un problema del gobierno si lo que busca es solucionar síntomas o solucionar enfermedades. Porque una cosa es querer que desaparezca la angina y otra que desaparezca la fiebre (...) Es la política del cartonero. "Quería levantar el corte; lo levanté", se dice. Se festeja todos los días este tipo de cosas. Tampoco hay que sentirse mal por la alegría de alguien. Capaz que esta gente necesitaba una alegría (...) En cuanto a las quejas de los asambleístas, debo decir que el debate y el proceso de votación del miércoles fueron absolutamente prístinos. Quiero aclarar que no vengo aquí a usurpar ningún rol en esta cuestión. Participo en la Asamblea como integrante del grupo técnico, algo que arrancó en el Colegio de Abogados. Saludo la lucha de toda la gente que hizo el aguante todos estos años. La verdad uno participa porque es vecino de Gualeguaychú. Pero insisto, el procedimiento que se utilizó en la asamblea del miércoles fue muy limpio, muy transparente. Habló todo el mundo, dijo lo que tenía para decir, se agotó la lista de oradores y se votó. - Más allá del procedimiento, la inquietud es por los que critican que se arrió una bandera, al votarse por retirarse de la ruta...Raúl Almeida:- Ante este tipo de coyunturas, cuando se ha tenido que votar sobre cosas sensibles, esto ha pasado siempre en la Asamblea. Siempre en estos casos ha aparecido el lema de "traidor". Lo que puedo decir es que la propuesta nuestra surgió del intercambio entre varios asambleístas. Se barajaron todas las hipótesis para encontrar la mejor solución. Finalmente se tomó la decisión de presentar lo que creímos con honestidad era la mejor propuesta, aun a riego de que pudieran producirse reacciones como la que estamos hablando. Creo que no deberíamos detenernos en las diferencias internas. Porque cada cual se tiene que hacer cargo de las cosas que dice. En lo personal, estoy muy tranquilo con lo que hice. Porque lo que hago, lo trato de hacer con conciencia y con honestidad. Tal vez esté equivocado, pero a mí no me mueve ningún otro interés. Me muevo con independencia. Y puedo decir que la mayoría de los asambleístas actúa así. Queremos lo mejor para Gualeguaychú, y lo mejor para esta lucha. Creo que manteniéndonos en una posición intransigente, corríamos el riesgo de perder muchas cosas conseguidas hasta aquí. Como veníamos, no íbamos a llegar a buen puerto. - Después del miércoles, en el aire se respira una sensación de que algo se descomprimió en Gualeguaychú. De hecho, parece que esta comunidad se sacó una carga de encima y se la pasó a otro. ¿Es correcta esta percepción? D.C.:- El temor de que el corte se comiera la lucha era algo de debate permanente en la comunidad. Pero la lucha no es el corte. Gualeguaychú no necesita ni tener un corte ni que Botnia contamine. No deseamos que Botnia contamine ni deseamos tener un corte. Nosotros creemos que Botnia contamina; hay pruebas al respecto. Y el corte es una medida que se tomó en su momento y se podría retomar llegado el caso. Mi opinión personal es que todo se precipitó a partir de una agresión infernal que todavía no logramos dimensionar. Me refiero a la acusación y querella por parte del Poder Ejecutivo Nacional. Desde el cañón de Garibaldi, ésta es la agresión más grande que ha sufrido la representatividad de Gualeguaychú y sus autoridades. La prueba es la repulsa total que despertó en propios y extraños. Esta acción del gobierno generó mucha angustia. Y también generó una oportunidad para cambiar el paso. Y para demostrar, una vez más, la grandeza de una lucha popular. Sobre todo su carácter improcesable desde el punto de vista político partidario, donde rige la lógica de ganar y ganar a como dé lugar. La grandeza de esta lucha está demostrada en el hecho de que la Asamblea replicó: mire, nosotros no nos llamamos 'el corte', y vamos a darle la oportunidad para que resuelva. El general Sun Tzu, quien escribió hace 2000 años 'El Arte de la Guerra', advertía que había que ser precavidos con las armas. Utilizarlas durante mucho tiempo lleva a la derrota, decía. Por eso no recomendaba los sitios largos a las ciudades. - Podemos decir que si algo ha demostrado este diferendo por la pastera es la impotencia de la política, cuya misión justamente es resolver conflictos. ¿No será que esta crisis es distinta a todas las demás? D.C.:- Sin duda. Porque la política se basa en prioridades y en órdenes de prioridades. Y cuando una sociedad está planteando una cuestión que no admite órdenes de prioridades, que se enfrenta con realidades que involucra problemas de política exterior, lo que a su vez dispara problemas políticos internos de otro país, entonces el escenario cambia. El caso de Gualeguaychú es un ejemplo de laboratorio, de cuestión improcesable para la política. Nadie come lo que quiere. Hay gente que come comidas muy pesadas y no le hacen mal. Pero hierro o bronce, por ejemplo, no puede comer una persona. La política hay cosas que no puede comer. Aunque las puede hacer reciclar, hacer que se ablanden. - ¿Y qué es lo inédito de este caso? ¿Qué es aquello que lo hace improcesable para la política?D.C.:- Por lo pronto una zonificación mundial de la industria sucia. Entonces se decide enviar una papelera -como quien dice agua va- a un país periférico. El país periférico decide que esa papelera se va a ubicar, previo casting, en una 'ciudad muerta'; en una ciudad de viejos y niños como era Fray Bentos - algo que nunca nos interesó a nosotros, que vivimos de este lado-. Después tenemos una ciudad impactada por el emprendimiento a la que nunca se la consultó. Resulta que quienes diseñaron el emplazamiento no tuvieron en cuenta que esta ciudad, Gualeguaychú, es una ciudad indómita, es una ciudad que se ha hecho a sí misma, pese a que no ha sido capital de nada. Una ciudad que fue fundada casi por casualidad y que ha surgido por su propia fuerza. Entonces, esta ciudad se enoja tanto que va a cortar el puente, que por otra parte tanto le costó hacer. El riesgo era que Gualeguaychú, madre de sus propias obras, se terminara enamorando del corte, terminara pensando que el corte lo era todo. Y de esto es de lo que nos salvamos. - Esto último es muy fuerte. Da una dimensión de lo que estuvo en juego el miércoles. Pero en esa asamblea también se envió un mensaje hacia los gobiernos.D.C.:- Así es. Es un mensaje que va más allá de la liberación de una ruta. Y que a los gobiernos debiera hacerles pensar esto: 'esta gente está hablando en serio'. R.A.:- La propuesta que planteamos el miércoles, justamente, era cambiar el eje de la discusión. Y de alguna manera 'tirarle la pelota' tanto al gobierno argentino como al gobierno uruguayo, para que se sentaran a solucionar el diferendo. Son ellos, ahora, quienes deberán actuar. - En este sentido, ¿no será que los uruguayos se enamoraron del corte? R.A.:- Al gobierno uruguayo le convenía el corte porque de esa forma se mantenía tozudamente en la postura de no querer ingresar a Botnia a controlar y esto sin dudas los ha desacomodado. De ahí el fracaso de las reuniones de la CARU, en cuyo ámbito nunca pudieron ponerse de acuerdo para el control. Mujica decía que esperaba sentado como nosotros solucionábamos el problema. Pues ahora lo hemos hecho parar. Ahora realmente se tienen que poner ellos a ver qué es lo hacen. - ¿Y qué expectativa tienen ustedes sobre esta instancia?D.C.:- Acá se impone el monitoreo interno de Botnia. La palabra monitoreo a nosotros nos producía escozor en la época de la construcción de Botnia. Hoy es una necesidad para acreditar lo que pensamos. Y en todo caso, como hipótesis, para desecharlo. Vamos a ir a la casa del león a ver qué es lo que el león come y qué es lo que elimina. Por otra parte, esto además es parte del fallo de La Haya. Ese fallo, que si bien es retrógrado, que retrasa 100 años, con todo da esta posibilidad. Habrá que ver entonces adónde se va a monitorear. Nosotros queremos que sea adentro de Botnia. Como decía el ingeniero Elías Matta: no podemos monitorear de lejos, tenemos que hacer control desde dentro de la fábrica. La otra cosa es quién hace el control y con qué estándares se mide. Aquí son importantes los criterios que se toman. Porque si son los criterios generados por la DINAMA para Botnia, ése es un traje a medida. - Por otra parte, aquí va a tallar la habilidad del gobierno argentino, que por otro parte no puede desconocer el trabajo de sus propios técnicos, que dijeron probar la contaminación de la pastera...D.C.:- Es curioso, probaron algo y hoy están diciendo que no saben. R.A.:- No puede ser que Aníbal Fernández, el ministro del Interior, diga que no hay contaminación, cuando el Estado argentino dijo que sí la encontró, más allá de que los jueces de La Haya no hayan tenido en cuenta esta prueba. Pero no se puede soslayar la opinión de los mejores científicos del país, quienes comprobaron la afectación que ya ha causado Botnia en el río Uruguay. Esto no puede ser desconocido por nuestro ministro. Esto es lo que tienen que empezar a corregir, si quieren ser coherentes. Esta actitud ambigua molesta mucho a Gualeguaychú. D.C.:- En la cuestión de los criterios con los que se abordará de ahora en más el problema, es importante el acatamiento de los principios de prevención y precaución. Porque esto no es una cuestión de 'ya contaminé', sino de 'estoy contaminando'. Lo que digo es que no hay que esperar a qué el río esté contaminando para actuar. El propio fallo de La Haya cae en llamativas contradicciones. Porque mientras por un lado dice que "el río Uruguay está en estado crítico", por otro dice: "Botnia libera efluentes contaminantes, pero no podemos vincularlo causalmente". Esto realmente es un disparate. Cualquier fallo de cualquier cámara federal de la Argentina es superior técnicamente a esta moción. - La liberación de la ruta, ¿no genera un jaque mate al Uruguay, a partir del intríngulis político en que se coloca el gobierno de Mujica? D.C.:- Es difícil hablar en estos términos cuando Gualeguaychú, en realidad, está discutiendo los próximos 100 años de historia. Gualeguaychú, desde la soledad, está discutiendo la historia del mundo, que se debate hoy por la supervivencia de la vida en el planeta. Ahí lo tenemos a Barack Obama, el presidente de la potencia mundial, lidiando con un desastre ecológico de proporciones. El procurador general de los Estados Unidos anunció que va a indemnizar a todos los damnificados y que va a querellar a la British Petroleum, causante del derrame petrolero en el Golfo de México. La actitud de "patear traseros", como advirtió Obama, es elocuente de cómo un drama ambiental impacta en la política, nada menos que en Estados Unidos. Y hay un paralelismo interesante con el caso de Gualeguaychú. La mancha negra en el Golfo no sólo afecta la vida en todo sentido, sino que amenaza con el turismo de toda una región. Pensemos que Florida recibe a más de 40 millones de turistas por año. - No deja de ser una ironía de la historia que esto le suceda al país de los grandes lobbies petroleros... D.C.:- Diríamos que se les salió la cadena. No obstante, lo nuestro tiene una característica distinta: es una cosa planificada y ya anunciada antes de que el emprendimiento contaminante se construya. El problema es que se ha hecho ante nuestras narices. ¿Por qué se dejó hacer, entonces? Porque el mundo no está dispuesto a detenerse por una pequeña ciudad que se le ha puesto en contra. Nosotros tenemos que saber siempre que en esto estamos solos. Más allá del discurso circunstancial de alguna autoridad, no importa su color político. Gualeguaychú está sola luchando contra la corriente histórica. Y vamos a torcer a esa historia, porque su libreto lo escribieron para sí los países desarrollados. Pensemos que fueron ellos los que inventaron el principio precautorio y la teoría del desarrollo sustentable. No la inventamos los países subdesarrollados, porque no teníamos desarrollo. Es decir, ellos inventaron todas las reglas ecológicas y de respeto a la vida humana porque ellos son los que tenían industrias. El punto es que cuando quieren implementar el doble estándar, nosotros nos oponemos y le damos una sopa de su propio chocolate. - Se especula que el monitoreo adentro de Botnia es impracticable por el acuerdo sobre inversiones que firmó Finlandia con el gobierno uruguayo ¿Es así? D.C.:- Eso no puede prosperar ante el derecho internacional. Hay cuestiones que son indelegables. Por más enclave que habilite, por más zona franca que otorgue, ningún país puede enajenar la protección de sus recursos naturales. Así lo hubiera escrito, no valdría. - ¿No temen que después del miércoles la Asamblea haya quedado dividida? R.A.:- Creo que no. Sin dudas tenemos mucho trabajo por delante y más en estos 60 días. Creo que tenemos que tranquilizarnos y empezar a trabajar. Por ejemplo, tenemos que ver quiénes van a participar desde la CARU, quiénes van a integrar los equipos de la delegación argentina. Presumo que actuará Colombo, que es el que dirigió los equipos técnicos argentinos ante La Haya. Aspiramos a que sean profesionales competentes que despierte confianza en la gente. Sin dudas vamos a tener que estar muy atentos en este punto. Veremos cómo se desarrollan los acontecimientos. D.C.:- El problema de la integración de la ciudad es una obsesión que tengo. Es un desvelo. Porque, ¿qué ha pasado? Esta lucha de tantos años nos ha estresado, y esta es una opinión personal. Nos ha perjudicado a nivel institucional, incluso a nivel urbanístico. A nosotros se nos está cayendo la ciudad. Tenemos que saber ver esto. Se nos está cayendo. Gualeguaychú, por todo este estrés, de alguna manera apostó a una especie de tercerización de la política. Le dio la política a alguien que estaba bien posicionado para que la haga. Y ahora nos hemos encontrado con que la política no es sólo hacer obras sino que además es participación, contención e integración de la sociedad. Y esto es lo que se nos está escapando de las manos. Tenemos serios problemas de trama vial, tenemos serios problemas de servicios y tenemos serios problemas demográficos. Están creciendo asentamientos ante nuestros ojos y ante los ojos de nuestras autoridades, que ni siquiera alcanzan a organizarse entre sí para enfrentar esta problemática social y urbana. Esto no es un cargo. Nosotros hacía mucho -yo no lo recuerdo- que no teníamos un intendente sin Concejo Deliberante. Eso es una cosa muy crítica. - Aclare un poco más, ¿cuál es la relación que ve entre la lucha ambiental y la gestión de la ciudad? D.C.:- No voy a contestar como La Haya, que dijo desconocer si hay una relación de causalidad. Lo que digo es que el estrés y el uso de energía que insumió la lucha contra la pastera, incide en los otros quehaceres ciudadanos. Y en este punto tenemos que prestar atención a la integración de la sociedad. Los procesos de este tipo, tan largos, en un principio producen estrés. Aunque después uno empieza a organizarse ante el nuevo escenario y se amiga con el fenómeno de alguna manera (...) Tenemos que amigarnos, no nos sirve una comunidad partida en dos. Porque en definitiva la casi unanimidad de nuestra sociedad está de acuerdo con que Botnia contamina y que tenemos que dar esta lucha. Tenemos también que pensar en las víctimas existentes y reales que dejó esta lucha y que puede volver a dejar si hay que volver a cortar. Lo que habrá que ver con el gobierno es cómo se indemniza a esas personas, porque no se puede seguir esta lucha con el cuero de particulares (...) Y vuelvo al tema de la soledad. En la obra de Henrik Ibsen, que se llama "Un enemigo del pueblo", también se ventila un problema ambiental. Allí el protagonista dice lo que nadie quiere oír. Y en una parte dice: "el hombre más poderoso del mundo es el que está más solo". De alguna manera, la soledad nuestra nos da un poder muy grande. Porque es el poder que emana de la convicción. En muchos lados, en Argentina y afuera, saben que estamos hablando en serio y diciendo la verdad.ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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