Gualeguaychuenses hicieron cumbre en el Lanín
:format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/744/0000744333.jpg)
El montañismo es una disciplina que avanza a pasos agigantados y suma adeptos. Un grupo de deportistas de Gualeguaychú y amantes del deporte aventura, hizo cumbre en el Lanín.El montañismo no es para cualquiera. Requiere de una buena preparación física, como así también mental. La parte "psicológica" es clave. Como se dice vulgarmente "hay que estar bien de la cabeza" fuerte para sobrellevar momentos difíciles. No perder jamás la concentración.Mario Espósito, Ramiro Endelman, Juan Telechea, Rubén Igoa, Conrado Cagnoli, César Velásquez, Adolfo Weimberg y Luciano Cagnoli, los deportistas de la ciudad que se prepararon, encararon e hicieron cumbre en el Lanín.Ramiro Endelman (Profesor de Educación Física) explicó que se trató de hacer "una base en el trabajo aeróbico, bicicleta, trote, trabajos en el gimnasio de fuerza. Intentamos manejar el tema de los pendientes en algunos lugares cercanos a nuestra zona con cierta altura, como por ejemplo las lomadas de Victoria, caminatas en el balneario Las Cañas, en la República Oriental del Uruguay. Siempre trabajamos con carga. Empezamos con 5 kilos, luego 8, hasta llegar a los 20".Todo sirvió para el momento de la verdad. Mario Espósito dijo que "subimos con un carga importante sobre nuestras espaldas. Llevamos unos 25 kilos y cuando llegamos al refugio pudirmo alivianar. Dejamos la bolsa de dormir y otros elementos y subimos con poco más de diez kilos la última etapa".En la montaña es clave llevar todo lo que piden los guías "y en el caso de no hacerlo, directamente no te dejan subir", aseguró Endelman y agregó que si se pierde algo en el trayecto como lentes, guantes, elementos indispensables, "los mismos guías te bajan".El Lanín tiene una altura de 3776 metros. Es uno de los picos mas elevados y el refugio se encuentra a 2337 metros que es donde se "armó el campamento, recuperamos un poco de aire y nos alimentamos, y partimos con destino a la cima a la 01.30 de la mañana", aclaró Espósito.Indicó además que se trepa con un casco con linterna para iluminar el camino, siempre siguiendo al guía que va al frente del grupo, mientras que otro cierra el mismo. "Toda la escalada es en diagonal. En el segundo ascenso, caminamos una hora en un terreno con muchas piedras. Luego fue tiempo de colocarnos los grampones para caminar en una nieve complicada a esa hora. Parecía que lo hacíamos sobre un vidrio. Paso a paso y con mucho cuidado. Nos quitó muchas piernas. Clavando el pie y enderezando la pisada", describió.A los 3200 metros, con poco resto físico, entra a jugar la fatiga y las dudas, pero "el grupo fue tan positivo, homogéneo que no tuvimos problemas de esta naturaleza", acotó Endelman.Y Espósito agregó que trepar el Lanín "fue una meta que nos propusimos en su momento; un desafío grupal primero, luego de asumir el compromiso. Uno se compromete personalmente, pero también con el grupo. El ir todos para adelante es una cuestión homogénea. La meta era llegar y lo alcanzó el grupo completo".
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios


