Hay 800 postes de teléfono a punto de caerse
El que paga los platos rotos del pésimo servicio, como siempre, es el usuario. En la época de la prestación estatal (ENTEL) y en la época de las empresas privadas (Telefónica y Telecom).Redacción El DíaSiempre lo mismo. La víctima de los negocios y negociados que históricamente manejaron quiénes estuvieron ligados a la operación de los servicios, ya fuesen funcionarios del estado o ejecutivos de las privadas, siempre ha parecido que se ríen del usuario y nada les importa de él.Al menos nada les interesa como para prever y dar solución de los problemas que le crea a sus clientes, la falta del servicio originada en el abandono que se produce por la omisión de las prestadoras en el mantenimiento adecuado, o el reemplazo en tiempo y forma de la infraestructura vieja y deteriorada.La telefonía fija en la Argentina de hoy, opera de manera tramposa fraudulenta, robándole al cliente su dinero, su tiempo y su paciencia.Promociones engañosas por ejemplo, son las que realizan en estos días una u otra empresa. Telefónica y Telecom, desde hace tiempo, mienten al cliente de la supuesta competidora de quien está de turno llamando, para bajo ciertas trampas lograr que un usuario sea compelido a cambiar de compañía o de plan promocional, si tiene alguno anterior.Por supuesto que todo el proceso contractual previo y posterior, increíblemente, es hecho de manera oral no escrita. Pero unilateralmente ellos -las empresas-, tuercen la voluntad real del cliente. Nada de atenciónPara qué comentar lo que significa hablar a los servicios de ¿atención? al cliente. De desatención, de mala atención, de pésima atención, al sufrido cliente.Sólo basta preguntar a usuarios de Telecom o de Telefónica, qué ocurre cuando inician el peregrinaje a través de las impersonales computadoras que reciben el reclamo, y que parecieran terminan tomando de idiotas a la gente que pretende transmitir a las empresas, su demanda de buen servicio, o para expresar su total desacuerdo por algún arbitrario cambio contractual, decidido por las empresas, a través de engaños y mentiras que tan bien saben manipular los dueños del negocio telefónico.Por otra parte, en Gualeguaychú (con varias decenas de miles de clientes) no existe una oficina dónde recurrir personalmente. Sólo las representa humanamente alguna cuadrilla que repara las faltas de servicio, con buena voluntad evidente por parte de esos empleados, pero que no dan abasto para los requerimientos de restablecer la normalidad del servicio.Actualmente aquí y en varias ciudades vecinas, son cientos los usuarios que quedaron fuera del servicio. Les han transcurrido a esos usuarios, los días y días sin poder comunicarse. Muchos llevan por encima del mes, sin contar con la posibilidad para poder comunicarse.La información establece que existen desde hace un par de años, en esta ciudad solamente, más de 800 postes que corren peligro de caerse. Son de madera, tienen sus bases podridas y no son reemplazados.Esos sí que se caen "como postes" cuando llega cualquier tormenta, tan habituales en estos tiempos. Según fuentes confiables consultadas por El Día, en este momento de esos postes hay más de 300 casi tirados en las calles de la ciudad, sólo sostenidos por los propios cables que debieran portar.En fin, sostienen además el gran negocio de estas empresas también subsidiadas por el Estado o condonadas las deudas que corresponden a multas por las faltas de servicio, que finalmente les son perdonadas.Como siempre decimos, "todo mal, todo al revés de lo que debe ser". El ciudadano común paga, siempre paga, y siempre le roban. Todo. Hasta su paciencia y tranquilidad. Aunque la atención hacia él, sea una porquería como la que caracteriza a Telefónica y Telecom.ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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