“Hay gente que para conseguir sus fines no tiene empacho en buscar los poderes de Satanás”
:format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/464/0000464453.jpg)
El sacerdote de la parroquia San Francisco lucha contra el mal a través de la oración. En diálogo con El Día aseguró que "a quien por inconsciencia o curiosidad se enredó con cosas de lo oculto, hay que ayudarlo con el sacramento de la confesión. No hace falta un exorcismo". Mito y realidad sobre el "Juego de la Copa". Estela Gigena Eduardo Ramos tiene 68 años. El 15 de agosto cumplirá 32 desde su Ordenación y los festejará en San Francisco, la parroquia de la que se hizo cargo el pasado 15 de febrero. Pero su 'hospital de campaña' fue durante casi tres décadas Cristo Rey.La historia del padre Eduardo y su llamado religioso tuvo un origen particular y doloroso. Si bien él admite que la idea estaba "flotando en distintos niveles de su vida", un hecho impactante lo terminó de decidir.Eduardo Ramos es viudo. Se casó en 1970 y en 1976, perdió a su esposa, embarazada de seis meses, y su hijo de dos años en un accidente. Él fue el único sobreviviente.Eduardo es ingeniero agrónomo y en ese momento era jefe de la agencia del Inta de Urdinarrain. Su esposa era directora del Colegio de Hermanas.En 1978 ingresó al Seminario y en 1983 fue ordenado sacerdote."Cuando estuve en el seminario tuve una gran crisis y ahí conocí la Renovación Carismática. El Señor me rescató de mi crisis así. Realmente la Renovación Carismática es el 'hospital de campaña' que pide el Papa. No es solamente gente que llega con el problema de enfrentarse al mal, es gente con rencores muy profundos, con abandonos muy graves, con falta de libertad en muchos sentidos. Hay mucho sufrimiento. Yo me siento cerca de esa gente que sufre y me gusta mucho lo que plantea Francisco: estar cerca del que sufre. Cuando uno está allí descubre cómo Dios te va usando para eso, y es hermoso.EXORCISMO Y ORACIÓNHace unos días trascendió en los medios una información que daba cuenta de un supuesto exorcismo practicado por un sacerdote en la ciudad de Crespo. La impactante noticia indicaba que el cura lo habría realizado en el patio de un colegio a un niño que padecía una "supuesta posesión demoníaca".- El ritual del exorcismo exige autorización del obispo. Muchas diócesis tienen un sacerdote designado por el obispo para esto. En la nuestra, oficialmente, no hay nadie designado. Lo que pide el obispo es que se busque a un sacerdote maduro, emocionalmente estable, porque enfrentarse con una persona por algo del mal es una experiencia fuerte, que no necesariamente se da en el contexto de la oración formal.- ¿Quién evalúa la necesidad de un exorcismo? - El sacerdote. Pero lo evalúa habiendo agotado instancias, como un diagnóstico de psiquiatría, habiéndose probado que neurológicamente no hay nada. Hay signos que ponen en evidencia que esto va más allá, entonces recién cuando se ha agotado todo ese proceso de discernimiento, se evalúa la posibilidad de un exorcismo. Por la experiencia personal, el 95 por ciento de las personas que vienen pensando que tienen algo, no tienen nada. Eso no significa que los vamos a descartar, porque hay un 5 por ciento que por ahí sí lo tiene. La ayuda normal de la Iglesia es ofrecer los sacramentos. El exorcismo es muy reservado y algo extraordinario para alguna situación muy extrema. Para lo ordinario uno tiene otros recursos. El sacramento de la confesión tiene una dimensión de liberación, sobre todo cuando la persona, por inconsciencia o por curiosidad, se enredó con cosas de lo oculto. He sido testigo de un montón de personas que quedaron libres a partir de la confesión, no hizo falta un exorcismo como tal. Simplemente reconociendo lo que les pasaba, pidiendo la ayuda de Dios, de la Iglesia, renunciando a esas cosas que aceptó en algún momento, y después haciendo la oración de la confesión, orando por la persona para que Dios siga obrando en ella. "QUE LAS HAY, LAS HAY"- ¿Qué opina de la afirmación popular "que las hay, las hay"?- Hay dos cosas: el mal existe. Tenemos una afirmación del Papa Pablo VI muy fuerte. En un momento dado en la teología se quiso explicar lo del mal como algo ancestral, como tradiciones, como ignorancia. Que simplemente el mal era la falta del bien. Pablo VI, en los años 70, en las catequesis de los miércoles dijo, refiriéndose al mal, que es "un ser viviente, espiritual, pervertido y pervertidor, realidad terrible, misteriosa y temible".Se sale de la enseñanza de la Iglesia y de la Biblia que quiere justificarlo como una manera de la ignorancia. A mí me gusta siempre citar al Papa Pablo VI porque es contundente. Juan Pablo II dice lo mismo, pero con mucho más preámbulo. El Papa Francisco varias veces ha mencionado la obra del enemigo que quiere destruir la obra de Jesús.Digamos que existir, existe. Cuando la gente dice esa frase "que las hay, las hay" se está refiriendo a dos cosas: a que no duda que el demonio existe, pero duda de que alguien pueda hacer uso de él... invocarlo, tener una relación. Pero sí hay posibilidades de pactos, de tratos. Hay gente que en su ambición es capaz de ir más allá de lo normal y buscar esos poderes. Entonces, cuando dicen "que las hay, las hay" están diciendo que hay gente que para conseguir sus fines no tiene ningún empacho en buscar los poderes de Satanás. - ¿Como Fausto?- No sé si como Fausto, pero sí buscando maneras para dañar, para dominar a otro.- ¿La confesión logra liberar del mal?- Si renuncia, sí. Cuando la persona quiere llegar a la renuncia le cuesta porque eso no te deja salir. Hay una lucha interior en la persona hasta que por ahí lo logra; te das cuenta cuando se corta. Lo que pasa es que en el mundo de hoy hemos llegado a una desfiguración de la religión muy fuerte. Estamos en un mundo poscristiano, en un mundo que de alguna manera ha vuelto a sus raíces paganas. Entonces, lo religioso pasa a ser lo mágico, por un lado, y por otro lado está el espíritu de rebeldía, donde si me dicen que no, yo digo que sí porque yo me mando. JUEGOS PELIGROSOSEl Padre Eduardo dijo no tener referencias del juego "Charlie Charlie", que es al cual habría jugado el niño de Crespo, pero sí ha tenido experiencias con jóvenes que han realizado el "Juego de la Copa".- Del juego de la copa he tenido experiencias fuertes. Hace bastante una profesora me pidió si podía darles una charla a sus alumnos sobre ese tema. Si hacés la experiencia de la Renovación Carismática de un Seminario de Vida en el Espíritu, este tema se toca y se toca fuerte. A partir de las charlas con los chicos tuve muchos testimonios y atendí a algunos chicos que habían tenido problemas con esto, porque es una invocación espiritista. Te abrís hacia lo sobrenatural, no sabes con qué tomas contacto. No digo que todo juego de la copa termine mal; tanto, que a veces ni funciona. Pero he conocido gente que ha tenido problemas, que ha tomado contacto. Cuando estuve en Cristo Rey los quería ayudar, pero en el fondo les gustaba... es seductor. No lográbamos entender porqué no salían de esa situación, si era tan sencillo. Ocurría que en el fondo no eran sinceros. Cuando las papas quemaban buscaban ayuda y luego no había una renuncia real.- ¿Cuál es el consejo para los padres en estos casos, cuando los chicos se ven atraídos por lo prohibido, lo misterioso?, ¿cómo hacer para contrarrestar lo que consumen en la televisión?- Muchos dibujitos animados hablan de superpoderes y de tendencias mágicas, lo cual incita a eso. Me acuerdo que tuve que orar por una criatura que estaba dominada por un tipo de dibujito animado. Parecía en trance con ese dibujito. Tuve que hacer una oración que la liberara de esto y hablar con los padres. La criatura entraba en otra dimensión. Ocurre tanto con películas como con dibujitos. Pero hay algo muy claro: las personas que los hacen saben de qué se trata, lo hacen con intencionalidad. Por eso los padres deben estar cerca de los hijos, tener confianza. Si a ese chico le pasa algo, que pueda contarlo. No hay una vacuna. Hay que mantener el diálogo. Si el chico hizo algo grave, que sea capaz de ir a decirte: no te hice caso, hice algo que no está bien. - ¿En la instrucción de catequesis se habla de esto?- Lamentablemente no. El seminario no nos forma para esto. A mí me tocó vivirlo siendo cura, atender gente con problemas. La caridad te lleva a comprometerte con lo que le pasa a la gente por más que no te guste. De alguna manera, Dios me fue llevando. He atendido mucha gente, me he involucrado en esto y he aprendido muchas cosas. Muchos sacerdotes prefieren mandármelos a mí.Hay un documento muy hermoso de un obispo de una zona de la Toscana que titularon "Magia y Demonio". Estaban muy generalizados en esa zona estos temas; ellos analizan y llegan a esta conclusión: "...de cualquier manera, una persona que viene a la Iglesia sintiéndose que está dominado por cosa del mal, lo menos que podemos hacer es escucharle y orar por él".Cuando uno hace propio ese principio va descubriendo. Yo no tuve ningún curso, no tuve ningún maestro. Lo que aprendí, lo aprendí a los golpes, rezando por una persona y pidiendo a Dios. Él te va iluminando y vas descubriendo esto. Rodeándome de un grupo de hermanos, de laicos, de mucha oración, orábamos juntos pidiendo discernimiento a Dios. No era solamente que me iluminaba a mí. Es entender. Es como acompañar a un loco, como tener un familiar con Alzheimer en casa. ¿A quién le gusta? Es mucho más lindo dar catequesis a los chicos, hacer un encuentro de jóvenes. Pero que existe este problema, existe.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios



