Hay que rezarle a la soja
"La lluvia sacó a los granos del abismo", tituló el analista Héctor Huergo al explicar la enorme significación de las últimas precipitaciones. Aunque de todos modos llegaron demasiado tarde para el caso del maíz. La falta de agua gravitó de manera negativa entre quienes lo sembraron. De allí que la cosecha se reduciría enormemente. De hecho, en numerosos lotes maiceros de Entre Ríos los daños alcanzan al 50 por ciento.Pero según Huergo la buena noticia para los productores y el país en general es que el grano que zafó de la hecatombe fue la soja, considerado el cultivo estrella de la Argentina.La cosecha de esta oleaginosa, que se estimaba en algo más de 50 millones de toneladas, más de la mitad del total de granos producido en los últimos años, constituirá la clave de la balanza comercial nacional del año que comienza.La soja se salvó porque su siembra es algo más tardía que la de maíz. Y el hecho de que ya haya llovido estos días marcaría el fin de la etapa de "La Niña" (anomalía climática a la que se atribuye la sequía).Nadie quiere pensar en lo que hubiera pasado si la seca hubiera continuado, sobre todo haciendo coincidir la etapa de formación de la soja (por razones obvia el grano más importante) con la ausencia de humedad de los suelos.Productores por un lado, y funcionarios por otro, miran al cielo, y le encienden una vela a la oleaginosa. Es que el modelo sojero viene alimentando las alforjas de los primeros, y nutriendo de cuantiosas divisas las arcas fiscales.El año pasado, del total de las exportaciones del complejo agrario, estimadas en 31.000 millones de dólares, la soja aportó poco más de 20.000 millones.De esa torta el fisco saca una suculenta tajada. Las retenciones a la soja es la que más dólares aporta del rubro exportación, con 7.300 millones de dólares en 2011.Argentina, junto con otros países de la región, está a la cabeza de un proceso global signado por condiciones favorables para la producción de commodities, en el marco de la nueva división internacional del trabajo.El país ha incrementado sustancialmente la superficie dedicada a la soja, los rindes y la producción a partir de asimilar los avances tecnológicos vinculados a la siembra directa, el uso de agroquímicos y semillas transgénicas.La producción en Argentina pasó de 30 millones de toneladas en la campaña 2001/2002 a aproximadamente 50 millones en la campaña 2010/2011, con una superficie sembrada que se incrementó un 60% en el periodo, pasando a abarcar más de 18 millones de hectáreas.La soja se convirtió así en una de las principales vías para la generación de divisas. Esto se debió a una mayor transformación del poroto a nivel local, para la obtención de sus principales derivados industriales: harina, aceite y biodiesel.Se calcula que el setenta por ciento (70%) de la superficie cultivable en Entre Ríos, se siembra con soja. De 54 mil hectáreas que destinaba al poroto en 1991, se pasó a 1.300.000 hectáreas en 2010.
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