“Hay quienes especulan con la vivienda”
La morosidad en el pago de las cuotas de la Zonal Sur del Instituto Autárquico de Planeamiento y Vivienda (IAPV) ronda el 50%. Algunos adjudicatarios, que aún adeudan, alquilan la propiedad o pretenden venderla. Esto en un contexto donde hay 3.500 familias de la ciudad anotadas a la espera de un techo propio. Ricardo Nieto, gerente local del organismo, explicó a EL DIA los desafíos de la gestión.Por Marcelo Lorenzo - ¿Qué espacio geográfico comprende la zonal Sur del IAPV, y cuál es el padrón actual de adjudicatarios?Ricardo Nieto:- Comprende los departamentos de Gualeguaychú, Gualeguay e Islas. Una geografía bastante importante territorialmente hablando, también en cuanto a nivel poblacional. Con respecto al universo de beneficiarios que están pagando cuotas al organismo por sus casas -a través de cuentas corrientes-, existen 858 adjudicatarios en Gualeguay, 2.685 en Gualeguaychú y 147 en Islas. Esto no involucra, obviamente, todos aquellos grupos habitacionales que ya han sido entregados y cuyos pagos se han cancelado, y que representa una cifra largamente superior.- Si tuviese que sintetizar en qué consiste la operatoria del IAPV, ¿qué diría? - Su función es la promoción y el fomento de un techo digno. Está dirigido a aquellos grupos familiares que por equis razones -por falta de ahorro o por estar marginados del crédito hipotecario- no pueden acceder a una vivienda digna. Filosóficamente, es un mecanismo que se basa en el concepto de subsidiariedad, por el cual el Estado da una mano a los particulares que por sí solos no pueden acceder a una vivienda. A su vez es un mecanismo solidario, porque lo que recupera el IAPV por el cobro de esas viviendas se reinvierte luego en el propio sistema, a través del apoyo financiero a más familias necesitadas de un techo propio. Una de las máximas aspiraciones de las personas -y que hace a su dignidad- es contar con un lugar digno para vivir.- ¿Es un fondo provincial que se nutre de qué ingresos?- Fundamentalmente de la coparticipación del impuesto al combustible. Una parte de lo que ingresa por el cobro del impuesto a los hidrocarburos se destina a un fondo nacional de la vivienda, y de allí baja luego a las provincias, a través de un programa federal. La distribución de estos dineros entre las provincias se hace a partir de un esquema que contempla la población y el nivel económico y social de cada distrito. Una vez definido ese porcentual, se gira un monto mensual a cada provincia para financiar los programas que se ejecutan.En la lista de espera
- ¿Cuántos vecinos están anotados en la zonal Sur a la espera de un techo propio? - De acuerdo a nuestro registro de demanda de vivienda, aquí en la ciudad hay 3.500 grupos familiares que están a la espera. El número es sensiblemente menor en los otros dos departamentos, donde cada municipalidad o junta de gobierno lleva sus propios registros- ¿Qué lectura hacen ustedes de ese déficit habitacional?- Esto no es de ahora, sino producto de muchos años. Es una cuestión que data de antiguo, aunque en los últimos años ha habido un quiebre de la tendencia, gracias a las políticas concretas que se vienen implementando. Esto no es algo que se pueda resolver de la noche a la mañana. Pese a las buenas propuestas programáticas que surgieron a partir de la sanción de la Ley Nacional de Vivienda promulgada en 2003, a partir de la asunción del gobierno de Néstor Kirchner. No nos olvidemos que en los noventa el país sufrió una devastación económica que repercutió negativamente en la esfera de los trabajadores. El déficit de hoy, más allá del esfuerzo del último tiempo, es una consecuencia indudable de años de desinversión y de ausencia del Estado en lo que hace a las políticas habitacionales, donde se dejaba prácticamente librada al mercado la posibilidad de acceder a la vivienda.- El Estado históricamente ha venido financiando a los más desfavorecidos, a través de las llamadas "viviendas sociales". Pero ahora son los sectores medios asalariados los que pujan por estos planes estatales. ¿Es correcto?- La vivienda que entrega el IAPV tiene una función social. Los sectores de más escasos recursos, por tanto, son los principales beneficiarios. Es cierto, también, que en el último tiempo estos programas han permitido que algunos sectores sociales, sobre todos los excluidos del crédito, acudan al organismo a financiar la construcción de casas. Son los sectores medios asalariados (...) Aquí los gremios ocupan un rol importante. Nosotros trabajamos con ellos en la conformación de grupos habitacionales. Como organizaciones no gubernamentales, que nuclean a particulares, cumplen una función clave en la consecución de la vivienda para sus afiliados.La mitad no paga
- El sistema funciona, como dijo, si hay recupero financiero. ¿Cuál es el nivel de cobranza de cuotas que tienen en la zonal?- Es un tema esencial para la subsistencia de estos programas. Y aquí entra en juego el concepto de solidaridad. Sin el recupero adecuado del dinero que se empleó para la construcción y posterior adjudicación, se resiente todo el esquema. La sustentabilidad del programa se asienta en este hecho. Hoy la morosidad ronda el 50%. Es algo que estamos tratando de corregir a través de la implementación de diferentes medidas. Esperamos mejorar ese índice en el corto plazo.- ¿Por qué este nivel de morosidad? - Hay muchos factores en juego. Y esto da para una charla mucho más larga. Por ejemplo, está el grupo que piensa que el Estado le tiene que regalar la casa. Es una mentalidad arraigada que se combate mediante una educación en torno a lo que significa acceder a una vivienda. Y que permita hacer comprender que hay más de 3.000 familias que esperan su turno, que están bregando por acceder a un techo. Hay quienes, además, hacen un uso especulativo de la vivienda, que es algo que estamos combatiendo.- ¿A qué se refiere?- A aquellos adjudicatarios que, aunque todavía no cancelaron la deuda del inmueble con el organismo, utilizan la propiedad para alquilarla a otra persona para residencia permanente o a turistas. Y en algunos casos pretenden venderla. Estamos tratando de identificar estas maniobras. Para proceder llegado el caso, mediante los procesos administrativos correspondientes, a desadjudicar la vivienda. Uno tiene que tener una visión exacta de lo que ocurre. En este sentido, nuestra función es atender todos los casos, escuchando a las personas. Y tomar en consideración aquellas cuestiones excepcionales que merecen ser atendidas. Es difícil cuantificar estas situaciones irregulares. Porque son casos que vamos identificando sobre la marcha, y llevar una estadística es bastante complejo. Con respecto a la morosidad, sabemos que es un porcentaje preocupante. Y por eso estamos abocados a reducir el índice. Tenemos hoy algunas herramientas disponibles, como la nueva disposición por la cual, en el caso de los agentes públicos, se puede retener el importe de la cuota directamente del haber.- Es un mecanismo de cobro compulsivo- Uno dialoga y apela a la racionalidad. Cuando esa instancia se agota, hay que actuar de otra forma. Está visto que algunos adjudicatarios prefieren darle prioridad a otros gastos, a pagar el cable o el celular, olvidándose del compromiso básico asumido de afrontar el costo de su vivienda, que es un bien más esencial.- Quizá mucha gente que va al IAPV local, creyendo encontrar una solución habitacional rápida, choque con la realidad y se desilusione. ¿Es así?- No sé si el término desilusión sea el correcto. Tratamos en este sentido de informar debidamente a las personas que llegan a nuestra oficina, cuyas puertas siempre están abiertas. Les damos la seguridad de que existen programas que se están ejecutando. De que hay una política muy clara de ir dando solución a todos temas que se plantean en la gerencia regional.El costo financiero
- ¿Cuál es el costo de una vivienda del IAPV? ¿Y a cuánto asciende el pago mensual de un adjudicatario?- El costo varía dependiendo de los grupos habitacionales y de la evolución de los precios de los materiales y la mano de obra. En términos generales el prototipo de vivienda que está construyendo hoy el IAPV oscila entre 150 mil y 170 mil pesos, para una superficie de 51 metros cuadrados. Es un prototipo estándar de dos habitaciones, un living comedor y un baño. En cuanto a la cuota, está en 380 pesos. Hay cuotas subsidiadas y otras cuyo valor está por encima de esa cifra. Otras están por debajo, como las cuotas de los barrios más viejos.- ¿Qué nivel de ingresos debe acreditar el grupo familiar?- Entre 2.050 pesos como ingreso piso. Y entre 5.200 y 6.000 como techo. Por encima de ese poder adquisitivo se quedan afuera de los requisitos del FONAVI para este tipo de viviendas por construcción social. Lo ideal es que esos ingresos se puedan demostrar de alguna forma. No sólo estamos hablando de salario. Sino también de actividades independientes y autónomas cuyos ingresos pueden ser demostrados mediante documentación.Tierras urbanas, un bien escaso
- ¿Cuáles son los límites que, según el IAPV, frenan la expansión de las viviendas sociales?- Creo que hay dos factores fundamentales. Uno es la identificación y adquisición de terrenos. Es decir, la tierra tiene que estar dentro del éjido municipal y con prestación de servicios esenciales. Ocurre que los precios aquí suelen ser exorbitantes para una sociedad equitativa. Hay que pensar que las propiedades deben contar con servicios mínimos (agua, luz, etc.). De lo contrario, eso genera un costo extra al municipio, que tiene que llegar al lugar con dichos servicios. En suma, la disponibilidad de tierra urbana es uno de los problemas. Y en segundo término la falta de conciencia ciudadana respecto de que este es un sistema solidario, donde la clave pasa por el pago de las cuotas, para así poder seguir construyendo nuevas viviendas.- ¿Quién compra los terrenos?- El IAPV tiene un acuerdo con el municipio, quien históricamente ha aportado tierras para este fin, donándolas al organismo provincial. Pero el banco de tierras de la municipalidad de Gualeguaychú se agotó con la construcción de las 1.000 viviendas durante la intendencia de Daniel Irigoyen. Para paliar esta situación, en el Concejo Deliberante sancionamos en su oportunidad (fui concejal hasta diciembre) una sobretasa que grava a grandes propietarios. El destino de esos fondos es la adquisición de terrenos.- ¿Y eso está funcionando? - Lo que pasa es que no hay terrenos. Aunque están trabajando muy firmemente en esto. Todavía no hay ningún terreno adquirido, que se haya podido destinar para la construcción de viviendas.- ¿Hay grupos que se acercan al IAPV aportando el terreno?- Exactamente. En muchos casos hay grupos habitacionales que se conforman mediante los sindicatos o entidades intermedias, quienes adquieren un terreno determinado o identifican a quien tiene uno. Por supuesto, después hay que ver la factibilidad del acceso a los servicios públicos. En esos casos, los grupos presentan el proyecto. Si hay viabilidad y factibilidades el IAPV lo aprueba, y les genera los cupos necesarios para poder llevar adelante la construcción de estas viviendas. - ¿No hay otra alternativa para conseguir terrenos? ¿La expropiación, por ejemplo?- Esa idea ha estado siempre presente. Pero sólo es una alternativa admisible una vez que se han agotado todas las otras medidas y herramientas que tenemos.- ¿Gualeguaychú es especialmente cara?- He percibido que los valores son muy similares en cada una de las localidades. Por lo menos en las ciudades grandes. En las localidades más pequeñas creo que los precios son mucho más razonables y eso ha permitido que los mismos municipios puedan contar con un banco de tierras. Lo han hecho Aldea San Antonio, Ibicuy, General Galarza, localidades que pertenecen a la regional, cuyas autoridades me han manifestado que tienen terrenos aptos para llevar adelante programas de viviendas.- ¿Qué otras operatorias tiene el IAPV?- De lo que hemos venido hablando es del programa "Techo Digno". Pero además ejecutamos el Promeba ("Programa de Mejoramiento Barrial"), que se está desarrollando en el Munilla. Tenemos el programa "Mejor Vivir", que trabaja con propietarios individuales, cuyas casas están deterioradas por el uso. Aquí lo que se refacciona es la cocina, el baño o el dormitorio. Este programa se realiza con administración municipal.- ¿Cómo resuelven los matrimonios jóvenes la imposibilidad de acceso a un techo propio?- Muchos construyen en algún espacio disponible en la casa paterna. Hay familiares, también, que les ceden algún pedazo de su terreno. Pero hoy el IAPV no cuenta con una operatoria de crédito para financiar este tipo de construcción. Es una operatoria que se realizó hasta hace unos años. Y era exitosa en cuanto al recupero de los montos prestados. Estamos tratando de volver a activar esta posibilidad- ¿Qué planes tienen en marcha hoy?- En Gualeguaychú estamos abocados a lo que es la finalización de las 450 viviendas que están en marcha. A la prosecución de lo que es Promeba y Mejor Vivir. En este sentido estamos trabajando en una etapa nueva. En la ciudad, además, tengo entendido que la gestión del intendente Bahillo planea llevar adelante el programa de urbanización de villas. Otro programa es la erradicación de viviendas rurales (ranchos), muy importante para evitar el desarraigo de la población del campo.- Los asentamientos poblacionales reflejan otra cara del déficit habitacional. ¿Cómo se puede superar esta situación?- En esto se trabaja conjuntamente con el municipio. Es una cuestión que se debe tratar en forma prudente e interdisciplinariamente. No solamente con la construcción de una vivienda se soluciona el tema del asentamiento. Creo que hay una decisión firme del intendente, que lo manifestó en su discurso de asunción, de tomar este tema de la manera más responsable, prudente y seria posible y avanzar en lo inmediato en una solución.-A la oficina local del IAPV, ¿se acerca gente que no es oriunda de Gualeguaychú?- No es un número muy sustancial, pero hay población migrante no solamente rural también de otras localidades. Ocurre que Gualeguaychú, que ha tenido un crecimiento exponencial en los últimos años, genera expectativa en gente que no es de la ciudad. De esta manera, se ha convertido en un polo de atracción para la migración interna dentro del país.
- ¿Cuántos vecinos están anotados en la zonal Sur a la espera de un techo propio? - De acuerdo a nuestro registro de demanda de vivienda, aquí en la ciudad hay 3.500 grupos familiares que están a la espera. El número es sensiblemente menor en los otros dos departamentos, donde cada municipalidad o junta de gobierno lleva sus propios registros- ¿Qué lectura hacen ustedes de ese déficit habitacional?- Esto no es de ahora, sino producto de muchos años. Es una cuestión que data de antiguo, aunque en los últimos años ha habido un quiebre de la tendencia, gracias a las políticas concretas que se vienen implementando. Esto no es algo que se pueda resolver de la noche a la mañana. Pese a las buenas propuestas programáticas que surgieron a partir de la sanción de la Ley Nacional de Vivienda promulgada en 2003, a partir de la asunción del gobierno de Néstor Kirchner. No nos olvidemos que en los noventa el país sufrió una devastación económica que repercutió negativamente en la esfera de los trabajadores. El déficit de hoy, más allá del esfuerzo del último tiempo, es una consecuencia indudable de años de desinversión y de ausencia del Estado en lo que hace a las políticas habitacionales, donde se dejaba prácticamente librada al mercado la posibilidad de acceder a la vivienda.- El Estado históricamente ha venido financiando a los más desfavorecidos, a través de las llamadas "viviendas sociales". Pero ahora son los sectores medios asalariados los que pujan por estos planes estatales. ¿Es correcto?- La vivienda que entrega el IAPV tiene una función social. Los sectores de más escasos recursos, por tanto, son los principales beneficiarios. Es cierto, también, que en el último tiempo estos programas han permitido que algunos sectores sociales, sobre todos los excluidos del crédito, acudan al organismo a financiar la construcción de casas. Son los sectores medios asalariados (...) Aquí los gremios ocupan un rol importante. Nosotros trabajamos con ellos en la conformación de grupos habitacionales. Como organizaciones no gubernamentales, que nuclean a particulares, cumplen una función clave en la consecución de la vivienda para sus afiliados.La mitad no paga
- El sistema funciona, como dijo, si hay recupero financiero. ¿Cuál es el nivel de cobranza de cuotas que tienen en la zonal?- Es un tema esencial para la subsistencia de estos programas. Y aquí entra en juego el concepto de solidaridad. Sin el recupero adecuado del dinero que se empleó para la construcción y posterior adjudicación, se resiente todo el esquema. La sustentabilidad del programa se asienta en este hecho. Hoy la morosidad ronda el 50%. Es algo que estamos tratando de corregir a través de la implementación de diferentes medidas. Esperamos mejorar ese índice en el corto plazo.- ¿Por qué este nivel de morosidad? - Hay muchos factores en juego. Y esto da para una charla mucho más larga. Por ejemplo, está el grupo que piensa que el Estado le tiene que regalar la casa. Es una mentalidad arraigada que se combate mediante una educación en torno a lo que significa acceder a una vivienda. Y que permita hacer comprender que hay más de 3.000 familias que esperan su turno, que están bregando por acceder a un techo. Hay quienes, además, hacen un uso especulativo de la vivienda, que es algo que estamos combatiendo.- ¿A qué se refiere?- A aquellos adjudicatarios que, aunque todavía no cancelaron la deuda del inmueble con el organismo, utilizan la propiedad para alquilarla a otra persona para residencia permanente o a turistas. Y en algunos casos pretenden venderla. Estamos tratando de identificar estas maniobras. Para proceder llegado el caso, mediante los procesos administrativos correspondientes, a desadjudicar la vivienda. Uno tiene que tener una visión exacta de lo que ocurre. En este sentido, nuestra función es atender todos los casos, escuchando a las personas. Y tomar en consideración aquellas cuestiones excepcionales que merecen ser atendidas. Es difícil cuantificar estas situaciones irregulares. Porque son casos que vamos identificando sobre la marcha, y llevar una estadística es bastante complejo. Con respecto a la morosidad, sabemos que es un porcentaje preocupante. Y por eso estamos abocados a reducir el índice. Tenemos hoy algunas herramientas disponibles, como la nueva disposición por la cual, en el caso de los agentes públicos, se puede retener el importe de la cuota directamente del haber.- Es un mecanismo de cobro compulsivo- Uno dialoga y apela a la racionalidad. Cuando esa instancia se agota, hay que actuar de otra forma. Está visto que algunos adjudicatarios prefieren darle prioridad a otros gastos, a pagar el cable o el celular, olvidándose del compromiso básico asumido de afrontar el costo de su vivienda, que es un bien más esencial.- Quizá mucha gente que va al IAPV local, creyendo encontrar una solución habitacional rápida, choque con la realidad y se desilusione. ¿Es así?- No sé si el término desilusión sea el correcto. Tratamos en este sentido de informar debidamente a las personas que llegan a nuestra oficina, cuyas puertas siempre están abiertas. Les damos la seguridad de que existen programas que se están ejecutando. De que hay una política muy clara de ir dando solución a todos temas que se plantean en la gerencia regional.El costo financiero
- ¿Cuál es el costo de una vivienda del IAPV? ¿Y a cuánto asciende el pago mensual de un adjudicatario?- El costo varía dependiendo de los grupos habitacionales y de la evolución de los precios de los materiales y la mano de obra. En términos generales el prototipo de vivienda que está construyendo hoy el IAPV oscila entre 150 mil y 170 mil pesos, para una superficie de 51 metros cuadrados. Es un prototipo estándar de dos habitaciones, un living comedor y un baño. En cuanto a la cuota, está en 380 pesos. Hay cuotas subsidiadas y otras cuyo valor está por encima de esa cifra. Otras están por debajo, como las cuotas de los barrios más viejos.- ¿Qué nivel de ingresos debe acreditar el grupo familiar?- Entre 2.050 pesos como ingreso piso. Y entre 5.200 y 6.000 como techo. Por encima de ese poder adquisitivo se quedan afuera de los requisitos del FONAVI para este tipo de viviendas por construcción social. Lo ideal es que esos ingresos se puedan demostrar de alguna forma. No sólo estamos hablando de salario. Sino también de actividades independientes y autónomas cuyos ingresos pueden ser demostrados mediante documentación.Tierras urbanas, un bien escaso
- ¿Cuáles son los límites que, según el IAPV, frenan la expansión de las viviendas sociales?- Creo que hay dos factores fundamentales. Uno es la identificación y adquisición de terrenos. Es decir, la tierra tiene que estar dentro del éjido municipal y con prestación de servicios esenciales. Ocurre que los precios aquí suelen ser exorbitantes para una sociedad equitativa. Hay que pensar que las propiedades deben contar con servicios mínimos (agua, luz, etc.). De lo contrario, eso genera un costo extra al municipio, que tiene que llegar al lugar con dichos servicios. En suma, la disponibilidad de tierra urbana es uno de los problemas. Y en segundo término la falta de conciencia ciudadana respecto de que este es un sistema solidario, donde la clave pasa por el pago de las cuotas, para así poder seguir construyendo nuevas viviendas.- ¿Quién compra los terrenos?- El IAPV tiene un acuerdo con el municipio, quien históricamente ha aportado tierras para este fin, donándolas al organismo provincial. Pero el banco de tierras de la municipalidad de Gualeguaychú se agotó con la construcción de las 1.000 viviendas durante la intendencia de Daniel Irigoyen. Para paliar esta situación, en el Concejo Deliberante sancionamos en su oportunidad (fui concejal hasta diciembre) una sobretasa que grava a grandes propietarios. El destino de esos fondos es la adquisición de terrenos.- ¿Y eso está funcionando? - Lo que pasa es que no hay terrenos. Aunque están trabajando muy firmemente en esto. Todavía no hay ningún terreno adquirido, que se haya podido destinar para la construcción de viviendas.- ¿Hay grupos que se acercan al IAPV aportando el terreno?- Exactamente. En muchos casos hay grupos habitacionales que se conforman mediante los sindicatos o entidades intermedias, quienes adquieren un terreno determinado o identifican a quien tiene uno. Por supuesto, después hay que ver la factibilidad del acceso a los servicios públicos. En esos casos, los grupos presentan el proyecto. Si hay viabilidad y factibilidades el IAPV lo aprueba, y les genera los cupos necesarios para poder llevar adelante la construcción de estas viviendas. - ¿No hay otra alternativa para conseguir terrenos? ¿La expropiación, por ejemplo?- Esa idea ha estado siempre presente. Pero sólo es una alternativa admisible una vez que se han agotado todas las otras medidas y herramientas que tenemos.- ¿Gualeguaychú es especialmente cara?- He percibido que los valores son muy similares en cada una de las localidades. Por lo menos en las ciudades grandes. En las localidades más pequeñas creo que los precios son mucho más razonables y eso ha permitido que los mismos municipios puedan contar con un banco de tierras. Lo han hecho Aldea San Antonio, Ibicuy, General Galarza, localidades que pertenecen a la regional, cuyas autoridades me han manifestado que tienen terrenos aptos para llevar adelante programas de viviendas.- ¿Qué otras operatorias tiene el IAPV?- De lo que hemos venido hablando es del programa "Techo Digno". Pero además ejecutamos el Promeba ("Programa de Mejoramiento Barrial"), que se está desarrollando en el Munilla. Tenemos el programa "Mejor Vivir", que trabaja con propietarios individuales, cuyas casas están deterioradas por el uso. Aquí lo que se refacciona es la cocina, el baño o el dormitorio. Este programa se realiza con administración municipal.- ¿Cómo resuelven los matrimonios jóvenes la imposibilidad de acceso a un techo propio?- Muchos construyen en algún espacio disponible en la casa paterna. Hay familiares, también, que les ceden algún pedazo de su terreno. Pero hoy el IAPV no cuenta con una operatoria de crédito para financiar este tipo de construcción. Es una operatoria que se realizó hasta hace unos años. Y era exitosa en cuanto al recupero de los montos prestados. Estamos tratando de volver a activar esta posibilidad- ¿Qué planes tienen en marcha hoy?- En Gualeguaychú estamos abocados a lo que es la finalización de las 450 viviendas que están en marcha. A la prosecución de lo que es Promeba y Mejor Vivir. En este sentido estamos trabajando en una etapa nueva. En la ciudad, además, tengo entendido que la gestión del intendente Bahillo planea llevar adelante el programa de urbanización de villas. Otro programa es la erradicación de viviendas rurales (ranchos), muy importante para evitar el desarraigo de la población del campo.- Los asentamientos poblacionales reflejan otra cara del déficit habitacional. ¿Cómo se puede superar esta situación?- En esto se trabaja conjuntamente con el municipio. Es una cuestión que se debe tratar en forma prudente e interdisciplinariamente. No solamente con la construcción de una vivienda se soluciona el tema del asentamiento. Creo que hay una decisión firme del intendente, que lo manifestó en su discurso de asunción, de tomar este tema de la manera más responsable, prudente y seria posible y avanzar en lo inmediato en una solución.-A la oficina local del IAPV, ¿se acerca gente que no es oriunda de Gualeguaychú?- No es un número muy sustancial, pero hay población migrante no solamente rural también de otras localidades. Ocurre que Gualeguaychú, que ha tenido un crecimiento exponencial en los últimos años, genera expectativa en gente que no es de la ciudad. De esta manera, se ha convertido en un polo de atracción para la migración interna dentro del país.
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