Heber Mastrángelo: "En Gualeguaychú todavía hay potreros como los de antes"
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Así lo afirmó el crack de los setenta que hoy trabaja en Boca en busca de nuevos talentos. Estuvo de paso por la ciudad y, en la cancha de Central Entrerriano, probó a más de 500 pibes.Fabián MiróHeber Mastrángelo fue un puntero de los que hoy ya no se ven. Rápido, punzante, el de las diagonales perfectas, se cansó de gritar goles y habilitar a compañeros, defendiendo los colores de Atlanta, River, Unión de Santa Fe y el Boca del Toto Lorenzo.Hoy, con unos cuantos kilos de más, trabaja en el Xeneize y una de sus funciones es la de observar y reclutar jugadores en el interior del país. Es así que visitó Gualeguaychú y en la cancha de Central Entrerriano probó a más de 500 pibes de las categorías '99 a la 2004.Te puede interesar: Liga Provincial de Handball: Central logró su primera victoria en el torneoHumilde como pocos, se sacó fotos con aquellos que lo vieron jugar y con chicos que algo escucharon de este puntero endiablado.En una charla mano a mano con GOL contó que trabaja en el "área de captación de Boca, viajando por todo el paísen busca de nuevos talentos".Mastrángelo recuerdó que llegó a Boca, como DT, en la presidencia de Mauricio Macri, tiempos en los que se le dio un impulso notable a las inferiores, llegando al club de la ribera, entre otros, Juan Román Riquelme.Consultado sobre cómo ve al fútbol menor y el entusiasmo de los chicos por jugar a la pelota recordó: "No es lo mismo que antes. En lo personal gané 14 títulos con las inferiores de Boca. Después me fui, caso contrario hubiésemos seguido triunfando. En aquel entonces se hizo un trabajo extraordinario. Se buscaron y se detectaron jugadores en cada rincón del país, pero ahora el presente nos indica que ya no salen tantos chicos. En Gualeguaychú ves un poco de bicicleta, algo de ejercicio, pero hoy los pibes casi no tienen músculos, no están armados como en mis tiempos, porque andan en motos, juegan a la Play, están con la compu todo el día... Antes vivíamos para el fútbol. En Rufino, pueblo natal de grandes jugadores como Bernabé Ferreyra, Amadeo Carrizo o el Gallego Báez, entre otros, jugábamos todos los días a la pelota. Hoy, la historia continúa. Me da bronca ver a jugadores de Primera que ganan muchísimo dinero y no meten un centro como la gente. Eso no puede ser y mucho tiene que ver la desaparición de los potreros. La actualidad nos marca que los pibes no juegan al fútbol, no hacen nada, salvo excepciones. Muchos vienen a probarse y a los 15 minutos están cansados. Yo les digo 'nene te estás probando en Boca'. Te juro que me cuesta creerlo".En cuanto a los jugadores forjados en las inferiores de Boca, Heber recuerda a Carlitos Tevez: "Un chico que no cambió nada. Es el mismo que llegó al club de pibe".Fernando Gago, Nicolás Burdisso, el Pampita Calvo, Cristian Ledesma (actual capitán de la Lazio) y Sebastián Battaglia fueron otros que pasaron por las manos de Mastrángelo que admitió que prefiere a los gurises formados en el potrero que aquellos surgidos de clubes como Parque: "Los del potrero tienen mas dominio de pelota, más inventiva. Con la famosa Pulpo había que tener recursos para dominarla, controlarla y hasta cabecearla. También estaban la de papel y las de trapo, cuando la guita no alcanzaba para la de goma. Además, cuando salíamos de la escuela, armábamos los arcos con la cartera y el guardapolvo. A veces, nos quedábamos hasta entrada la noche jugando bajo un foquito de luz y ligábamos el reto de nuestras madres".Heber Mastrángelo debutó en Atlanta a los 16 años en Primera A: "Era un equipo de mitad de tabla para arriba, pese a que todos los años le vendían dos jugadores a River y dos a Boca. Llegué a jugar con Carlos Timoteo Griguol. Me formé al lado de monstruos, gente que hicieron las veces de compañeros y también de padres".Jugando para River le marcó varios goles a Boca y después convirtió varios con la Azul y Oro al Millonario "Fueron unos cuantos, algunos de ellos, para sacarlos de la Copa Libertadores".Mastrángelo es uno de esos jugadores que cumplió con la ley del ex: "A todos los equipos en los que jugué les hice goles. Curiosamente, a Atlanta, donde me formé, es al que más le hice".Su mejor etapa fue en el Boca del Toto Lorenzo: "Llegamos juntos y ganamos el Metropolitano y el Nacional del '76 y la Copa Libertadores del '77, aquella de los penales en Montevideo ante Cruzeiro. Nuevamente salí campeón de la Libertadores en el '78 y logré la Intercontinental frente al Borussia".Sobre la actualidad del fútbol argentino, Heber indicó que cambiaría algunas cosas: "No me gusta que los jugadores estén todo el día con el celular y me molesta que de 10 centros, tiren 14 afuera. Jugar no es tan difícil, hoy con wines de los de antes un equipo se cansarían de hacer goles. Eso trato de transmitirle a los pibes. El fútbol es una pasión, se tiene que sentir, se tienen que hacer sacrificios, pero las recompensas son enormes. En Gualeguaychú aún existen potreros como los de antes, el lugar donde nacen los cracks".
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