Homenaje al Padre de la Patria
San Martín, Bolívar y la Patria Grande Mario Gercek (especial para Enfoque Educativo)En opinión de Corbière el objetivo inicial y final de San Martín desde su regreso de España en marzo de 1812 era el de independizar a la América hispana 1.
No por azar fue el mismo objetivo de otros americanos que, como él, se habían incorporado a logias masónicas, empecinadas en destruir el absolutismo desde una concepción liberal alimentada por los principios de las revoluciones Americana y Francesa. No por casualidad fue cofundador de la Logia Lautaro . Esta organización operó durante su primera época, estimulando la declaración de la independencia de las Provincias Unidas en Sudamérica y la adopción de medidas de carácter continental por parte del Congreso de Tucumán. Galasso afirma que la revolución americana no tuvo en su origen un carácter separatista, sino democrático no separatista, como el movimiento que se estaba produciendo en España para impedir el retorno de la monarquía absoluta y que dio origen a la constitución liberal de 1812. En ese contexto San Martín retornó a América para sumarse a esa lucha contra el absolutismo sin alentar todavía intenciones de independencia 2. Liberado por Napoleón el rey retornó a España en 1814. A pesar de sus promesas iniciales abolió la constitución de 1812 y restauró la monarquía absoluta. Entonces, opina el historiador, don José comenzó a elaborar su proyecto continental.
El maestro de Bolívar, Simón Rodríguez, admirador de Rousseau y masón practicante, introdujo a su discípulo en el conocimiento de las grandes luchas libertarias de la historia universal y le marcó el camino de la defensa de los derechos del hombre. Durante el segundo de sus viajes a Europa Bolívar visitó Roma con Simón Rodríguez. Después de escuchar de boca de su preceptor un relato abarcativo de la historia de Roma el joven dijo: "Este pueblo dio para todos, menos para la causa de la humanidad (...) La civilización que ha soplado del Oriente ha mostrado aquí todas sus faces, ha hecho ver todos sus elementos; mas en cuanto a resolver todos los problemas del hombre en libertad, parece que el asunto ha sido desconocido y que el despejo de esa misteriosa incógnita no ha de verificarse sino en el Nuevo Mundo". Luego, volviéndose a Rodríguez , pronunció este juramento: "Juro delante de usted; juro por el Dios de mis padres; juro por ellos; juro por mi honor y juro por la Patria, que no daré descanso a mis brazos, ni reposo a mi alma, hasta que no haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español 3". El joven estaba aún lejos de convertirse en el Libertador, pero con su obra posterior demostró que pudo concretar el juramento hecho cuando tenía sólo 18 años. .Las llamadas Cartas de Jamaica (1815), escritas en esa isla durante su destierro provocado por las disensiones internas entre neogranadinos y venezolanos contienen lo esencial de su pensamiento. Después de analizar la situación de las distintas regiones de Hispanoamérica que en su mayor parte habían recaído en manos españolas luego de un breve período de libertad, confía al destinatario de la primera de sus cartas; "Yo diré a Vd lo que puede ponernos en actitud de expulsar a los españoles y de fundar un gobierno libre: es la unión, ciertamente; mas esta unión no nos vendrá por prodigios divinos, sino por efectos sensibles y esfuerzos bien dirigidos. La América está encontrada entre sí, porque se halla abandonada de todas las naciones; aislada en medio del universo, sin relaciones diplomáticas ni auxilios militares, y combatida por la España que posee más elementos para la guerra que cuantos nosotros furtivamente podemos adquirir 4". Sabe que no es posible unir en una sola nación el conjunto de las ex colonias españolas. Es por eso que piensa en la creación de una confederación de estados independientes con objetivos comunes en materia de comunicaciones, desarrollo económico y toda otra cuestión que contribuya a crear la Patria Grande, capaz de competir en todos los campos con las potencias de la época. Es con ese propósito que convocó en 1826, dos años después de ponerse fin al dominio español, el Congreso de Panamá. Aunque este congreso fracasó, su ideario mantiene vigencia. La primera de las Cartas de Jamaica, ya citada, contiene estos pensamientos: "(...) las provincias americanas se hallan lidiando por emanciparse; al fin obtendrán el suceso; algunas se constituirán de un modo regular en repúblicas federales y centrales; se fundarán monarquías casi inevitablemente en las grandes secciones, y algunas serán tan infelices que devorarán sus elementos ya en la actual, ya en futuras revoluciones, que una monarquía no será fácil consolidar, una gran república, imposible. Es una idea grandiosa pretender formar de todo el Nuevo Mundo una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que tiene un origen,, una lengua, unas costumbres y una religión debería, por consiguiente, tener un gobierno que confederase los diferentes estados que deberían formarse; mas no es posible, porque climas remotos, situaciones diversas, intereses opuestos, caracteres desemejantes, dividen a la América ¡Qué bello sería que el Istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos! ¡Ojalá que algún día tengamos la fortuna de instalar allí un nuevo congreso de los representantes de las repúblicas, reinos e imperios a tratar y discutir sobre los grandes intereses de la paz y de la guerra con las naciones de las otras tres partes del mundo! 5.
Ya se reiteró el carácter continental de la declaración de nuestra Independencia por la acción de Don José y de la Logia Lautaro. Pérez Amuchástegui sostiene que los diputados reunidos en Tucumán querían representar a "(...) toda la América en identidad de causas, intereses y objeto (...) o,en su defecto, vincularse políticamente por " una alianza constitucional" como la que proponía Bolívar 6. Si se concluye que entre los dos Libertadores hubo una común vocación por la independencia continental y por la fundación de la Patria Grande, no la hubo con relación a la forma de gobierno más conveniente para las tierras que emancipaban. Bolívar diseñaba o promovía el diseño de las constituciones para las jóvenes naciones en la medida que se las liberaba del yugo colonial. San Martín, priorizaba la derrota definitiva de los realistas antes que la discusión sobre la organización política de los nuevos estados. Si bien Bolívar admiraba, como San Martín, la monarquía parlamentaria británica y, además, el federalismo norteamericano, no creía que los pueblos estuvieran maduros para aplicar alguna de estas formas de gobierno. Sostenía por tanto la instauración de un régimen republicano fuerte, dotado de un P.E. con poderes especiales, casi dictatoriales, y un senado con miembros vitalicios, hasta que se aventara el peligro de disgregación interna en cada país y se lograra la alianza confederal. De hecho los dos últimos años de la presidencia de Don Simón en la Gran Colombia (1828-1830) fueron caracterizados por algunos historiadores como afines a una dictadura 7. San Martín renunció al cargo de Protector del Perú, porque para poner fin a la inminente anarquía originada en la exacerbación de las ambiciones políticas de las distintas facciones internas, debía instaurar una dictadura. Ambos Libertadores previeron, a pesar de las diferencias apuntadas, el riesgo de la desunión, riesgo que lamentablemente se hizo realidad y acabó con el sueño compartido de una Patria Grande. En carta del 9 de noviembre de 1830 al general venezolano Juan José Flores Bolívar sostuvo, entre otras opiniones: "(...) la América es ingobernable para nosotros; (...) el que sirve una revolución ara en el mar (...) 8. En mayo, ante el fracaso de su obra, había renunciado a la presidencia de la Gran Colombia, amenazada por la disgregación, y se exilió en Santa Marta. Falleció el 17 de diciembre, a los 47 años. San Martín retornó en 1829 al Río de la Plata con la intención de ofrecer nuevamente sus servicios al país. Pero la recurrencia de la guerra civil fue causa suficiente para su regreso definitivo a Europa. También él había arado en el mar.Citas
1. CORBIERE, Emilio J., La masonería II, B.A. Sudamericana, 2001, pp. 241-242
2. GALASSO, Norberto, Seamos libres y lo demás no importa nada, B.A., Colihue, 2000, pp. 33 a 35
3. HISPANO, Cornelio, El libro de oro de Bolívar, París, Garnier, 1955, pp. 53 a 55
4. BOLÍVAR, Simón, Escritos políticos, Madrid, Alianza, 1971, p. 84
5. Bolívar, Simón, ob. cit., p. 81
6. PÉREZ AMUCHÁSTEGUI, A. J., El Congreso, la Logia y la unidad continental, en Crónica Histórica Argentina, B.A., Codex, 1968, t. 2, p. 2-XLIV
7. BUSHNELL, David, Simón Bolívar, B. A., Biblos, 2002, cap. 10
8. Bolívar, Simón, ob. cit., p. 169
No por azar fue el mismo objetivo de otros americanos que, como él, se habían incorporado a logias masónicas, empecinadas en destruir el absolutismo desde una concepción liberal alimentada por los principios de las revoluciones Americana y Francesa. No por casualidad fue cofundador de la Logia Lautaro . Esta organización operó durante su primera época, estimulando la declaración de la independencia de las Provincias Unidas en Sudamérica y la adopción de medidas de carácter continental por parte del Congreso de Tucumán. Galasso afirma que la revolución americana no tuvo en su origen un carácter separatista, sino democrático no separatista, como el movimiento que se estaba produciendo en España para impedir el retorno de la monarquía absoluta y que dio origen a la constitución liberal de 1812. En ese contexto San Martín retornó a América para sumarse a esa lucha contra el absolutismo sin alentar todavía intenciones de independencia 2. Liberado por Napoleón el rey retornó a España en 1814. A pesar de sus promesas iniciales abolió la constitución de 1812 y restauró la monarquía absoluta. Entonces, opina el historiador, don José comenzó a elaborar su proyecto continental.
El maestro de Bolívar, Simón Rodríguez, admirador de Rousseau y masón practicante, introdujo a su discípulo en el conocimiento de las grandes luchas libertarias de la historia universal y le marcó el camino de la defensa de los derechos del hombre. Durante el segundo de sus viajes a Europa Bolívar visitó Roma con Simón Rodríguez. Después de escuchar de boca de su preceptor un relato abarcativo de la historia de Roma el joven dijo: "Este pueblo dio para todos, menos para la causa de la humanidad (...) La civilización que ha soplado del Oriente ha mostrado aquí todas sus faces, ha hecho ver todos sus elementos; mas en cuanto a resolver todos los problemas del hombre en libertad, parece que el asunto ha sido desconocido y que el despejo de esa misteriosa incógnita no ha de verificarse sino en el Nuevo Mundo". Luego, volviéndose a Rodríguez , pronunció este juramento: "Juro delante de usted; juro por el Dios de mis padres; juro por ellos; juro por mi honor y juro por la Patria, que no daré descanso a mis brazos, ni reposo a mi alma, hasta que no haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español 3". El joven estaba aún lejos de convertirse en el Libertador, pero con su obra posterior demostró que pudo concretar el juramento hecho cuando tenía sólo 18 años. .Las llamadas Cartas de Jamaica (1815), escritas en esa isla durante su destierro provocado por las disensiones internas entre neogranadinos y venezolanos contienen lo esencial de su pensamiento. Después de analizar la situación de las distintas regiones de Hispanoamérica que en su mayor parte habían recaído en manos españolas luego de un breve período de libertad, confía al destinatario de la primera de sus cartas; "Yo diré a Vd lo que puede ponernos en actitud de expulsar a los españoles y de fundar un gobierno libre: es la unión, ciertamente; mas esta unión no nos vendrá por prodigios divinos, sino por efectos sensibles y esfuerzos bien dirigidos. La América está encontrada entre sí, porque se halla abandonada de todas las naciones; aislada en medio del universo, sin relaciones diplomáticas ni auxilios militares, y combatida por la España que posee más elementos para la guerra que cuantos nosotros furtivamente podemos adquirir 4". Sabe que no es posible unir en una sola nación el conjunto de las ex colonias españolas. Es por eso que piensa en la creación de una confederación de estados independientes con objetivos comunes en materia de comunicaciones, desarrollo económico y toda otra cuestión que contribuya a crear la Patria Grande, capaz de competir en todos los campos con las potencias de la época. Es con ese propósito que convocó en 1826, dos años después de ponerse fin al dominio español, el Congreso de Panamá. Aunque este congreso fracasó, su ideario mantiene vigencia. La primera de las Cartas de Jamaica, ya citada, contiene estos pensamientos: "(...) las provincias americanas se hallan lidiando por emanciparse; al fin obtendrán el suceso; algunas se constituirán de un modo regular en repúblicas federales y centrales; se fundarán monarquías casi inevitablemente en las grandes secciones, y algunas serán tan infelices que devorarán sus elementos ya en la actual, ya en futuras revoluciones, que una monarquía no será fácil consolidar, una gran república, imposible. Es una idea grandiosa pretender formar de todo el Nuevo Mundo una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que tiene un origen,, una lengua, unas costumbres y una religión debería, por consiguiente, tener un gobierno que confederase los diferentes estados que deberían formarse; mas no es posible, porque climas remotos, situaciones diversas, intereses opuestos, caracteres desemejantes, dividen a la América ¡Qué bello sería que el Istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos! ¡Ojalá que algún día tengamos la fortuna de instalar allí un nuevo congreso de los representantes de las repúblicas, reinos e imperios a tratar y discutir sobre los grandes intereses de la paz y de la guerra con las naciones de las otras tres partes del mundo! 5.
Ya se reiteró el carácter continental de la declaración de nuestra Independencia por la acción de Don José y de la Logia Lautaro. Pérez Amuchástegui sostiene que los diputados reunidos en Tucumán querían representar a "(...) toda la América en identidad de causas, intereses y objeto (...) o,en su defecto, vincularse políticamente por " una alianza constitucional" como la que proponía Bolívar 6. Si se concluye que entre los dos Libertadores hubo una común vocación por la independencia continental y por la fundación de la Patria Grande, no la hubo con relación a la forma de gobierno más conveniente para las tierras que emancipaban. Bolívar diseñaba o promovía el diseño de las constituciones para las jóvenes naciones en la medida que se las liberaba del yugo colonial. San Martín, priorizaba la derrota definitiva de los realistas antes que la discusión sobre la organización política de los nuevos estados. Si bien Bolívar admiraba, como San Martín, la monarquía parlamentaria británica y, además, el federalismo norteamericano, no creía que los pueblos estuvieran maduros para aplicar alguna de estas formas de gobierno. Sostenía por tanto la instauración de un régimen republicano fuerte, dotado de un P.E. con poderes especiales, casi dictatoriales, y un senado con miembros vitalicios, hasta que se aventara el peligro de disgregación interna en cada país y se lograra la alianza confederal. De hecho los dos últimos años de la presidencia de Don Simón en la Gran Colombia (1828-1830) fueron caracterizados por algunos historiadores como afines a una dictadura 7. San Martín renunció al cargo de Protector del Perú, porque para poner fin a la inminente anarquía originada en la exacerbación de las ambiciones políticas de las distintas facciones internas, debía instaurar una dictadura. Ambos Libertadores previeron, a pesar de las diferencias apuntadas, el riesgo de la desunión, riesgo que lamentablemente se hizo realidad y acabó con el sueño compartido de una Patria Grande. En carta del 9 de noviembre de 1830 al general venezolano Juan José Flores Bolívar sostuvo, entre otras opiniones: "(...) la América es ingobernable para nosotros; (...) el que sirve una revolución ara en el mar (...) 8. En mayo, ante el fracaso de su obra, había renunciado a la presidencia de la Gran Colombia, amenazada por la disgregación, y se exilió en Santa Marta. Falleció el 17 de diciembre, a los 47 años. San Martín retornó en 1829 al Río de la Plata con la intención de ofrecer nuevamente sus servicios al país. Pero la recurrencia de la guerra civil fue causa suficiente para su regreso definitivo a Europa. También él había arado en el mar.Citas
1. CORBIERE, Emilio J., La masonería II, B.A. Sudamericana, 2001, pp. 241-242
2. GALASSO, Norberto, Seamos libres y lo demás no importa nada, B.A., Colihue, 2000, pp. 33 a 35
3. HISPANO, Cornelio, El libro de oro de Bolívar, París, Garnier, 1955, pp. 53 a 55
4. BOLÍVAR, Simón, Escritos políticos, Madrid, Alianza, 1971, p. 84
5. Bolívar, Simón, ob. cit., p. 81
6. PÉREZ AMUCHÁSTEGUI, A. J., El Congreso, la Logia y la unidad continental, en Crónica Histórica Argentina, B.A., Codex, 1968, t. 2, p. 2-XLIV
7. BUSHNELL, David, Simón Bolívar, B. A., Biblos, 2002, cap. 10
8. Bolívar, Simón, ob. cit., p. 169
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