Hoy es Día Nacional del Perro

Por Ludovica
Es una historia real ocurrida en 1983. En la fría y lluviosa noche del 2 de Junio ese año, dos agentes de Comisaría 45 de la Policía Federal Argentina –Jorge Ianni y Luis Silbert- cumplían con su tarea de recorrida y vigilancia junto a sus perros, uno de ellos llamado “Chonino”, un ovejero alemán nacido en 1975. En Lastra y avenida Gral. Paz vieron dos hombres dentro de un auto, en actitud sospechosa. Se acercaron para solicitarles su identificación y la del vehículo; los hicieron salir del mismo y en forma sorpresiva, ambos desenfundaron sus armas y balearon a quemarropa a los policías. El guía de Chonino recibió un impacto que le hizo estallar el pecho. Su compañero fue herido con dos balazos en el estómago y no pudo desenfundar el arma. Entonces Chonino se abalanzó rápidamente contra uno de los maleantes y logró desarmarlo. Cuando se tiraba sobre el otro, un artero disparo en la espalda lo hirió mortalmente. No obstante ello, el heroico animal, con sus últimas fuerzas pudo arrancar al maleante de un mordisco, el bolsillo de la campera donde llevaba su billetera. Los delincuentes huyeron. Su amo, en el último estertor en medio de un charco de sangre, alcanzó a estirar el brazo y a pronunciar el nombre: “Chonino”. El noble perro se arrastró como pudo a darle el último lamido: murieron juntos en presencia de los auxilios policiales que empezaban a llegar.
Pero ahí no termina la historia. Junto a su boca había quedado la billetera con el documento del delincuente y ello permitió la inmediata detención de ambos, que tenían un frondoso prontuario criminal. Fueron condenados cadena perpetua por ese y otros graves delitos anteriores.
Con tal motivo, a partir de 1996 se instituyó para todo el país a pedido de una periodista, el 2 de Junio como Día Nacional del Perro. Actualmente la calle de donde funciona la División Perros de la Policía Federal en el barrio de Palermo, se llama en ese tramo “Chonino” En el interior del edificio de la Policía Montada hay una estatua de bronce, que perpetúa la memoria del meritorio servidor canino.
Bueno, espero que los lectores de El Día compartan la emoción que nosotros sentimos en nuestro día, instituido con toda justicia. Y vaya para todos los colegas, un gran lamido de salutación. ¡Guau!
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