Hoy es la Fiesta de la Misericordia de Cristo
Hoy, toda la Iglesia celebra la Misericordia de Dios, la muestra de su amor lleno de perdón y de gracias para el hombre. Fue Juan Pablo II quien incluyó esta fiesta en el calendario litúrgico.
Por Verónica Toller
Lo hizo en el año 2000, cuando canonizó a Santa Faustina Kowalska, Apóstol de la Divina Misericordia. “La Misericordia es la esperanza para el mundo. Fuera de la Misericordia de Dios, no existe otra fuente de esperanza para el hombre”, decía Juan Pablo II.
¿Qué es la Fiesta de la Misericordia? Un día especial, una semana después de Pascua (segundo domingo de Pascua, según el calendario litúrgico). Un día en el que el Señor, sólo porque Él quiere y según lo comunicó a Sor Faustina, derrama abundantísimas gracias a toda la humanidad doliente y necesitada de paz y consuelo.
Así nos lo explican los fieles de la parroquia Santa Teresita cuando se refieren a esta Fiesta de la Misericordia que hoy, en esa parroquia, se va a celebrar especialmente.
En 2006, durante su primer Domingo de la Divina Misericordia como Papa, Benedicto XVI afirmó: “Lejos de ser una devoción secundaria, el culto a la Divina Misericordia es una dimensión integrante de la fe y de la oración del cristiano”.
La Pascua, recordemos, es el triunfo de Cristo Resucitado, y la Fiesta de la Misericordia del domingo siguiente a Pascua es como una prolongación, una continuación de ese triunfo. Se festeja el retorno del hijo pródigo (que es la humanidad entera) a los brazos del Padre eterno.
Cómo se celebra esta fiesta
A esta Fiesta la precede el rezo de una novena por parte de muchos fieles, a través de la cual, van llenando su alma del misterio del amor. “Jesús me ordena hacer una novena antes de la Fiesta de la Misericordia y debo ofrecerla por la conversión del mundo entero y para que se conozca a la Divina Misericordia. Para que cada alma exalte la bondad de Jesús. Deseo la confianza de Mis criaturas, dice Jesús; invita a las almas a una gran confianza en Mi misericordia insondable. Que no tema acercarse a Mí el alma débil, pecadora, y aunque tuviera más pecados que granos de arena hay en la tierra, todo se hundirá en el abismo de mi misericordia”, escribió sor Faustina, repitiendo lo que le reveló el propio Cristo.
Y pide además que las almas se preparen para este momento con la confesión sacramental ese mismo día o dentro de los ocho anteriores. Por eso, hoy, en Santa Teresita habrá sacerdotes para confesar desde las 13:30. La Santa Misa con imposición de manos será a las 15:00.
Sor Faustina y la imagen
La hermana María Faustina Kowalska, religiosa polaca de la Congregación de Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia, era una persona que nadie calificaría hoy de glamorosa o llena de éxito. No: era una mujer que había dicho sí a Dios cuando la llamó a dedicar su vida al amor a Él y a los demás a través de las "Hermanas Magdalenas" como se las conocía, dedicadas a la educación de jóvenes pobres. Ella estuvo en distintas casas de su Orden encargada de trabajos sencillos y poco notorios: la cocina, el jardín, la limpieza del convento, la portería.
Pero Dios siempre se ha caracterizado por preferir a los humildes y pequeños.
Así que fue Faustina la elegida para recibir este mensaje, que lo único que hace es refrescarnos algo que ya Cristo había dicho cuando estuvo en la tierra, dos mil años antes: que su corazón es todo amor y misericordia. Pero… parece que la humanidad lo tenía (y tiene) muy olvidado.
El 22 de febrero de 1931, Faustina recibió la primera revelación de la Misericordia de Dios. En su Diario escribió: "En la noche, cuando estaba en mi celda, vi al Señor Jesús vestido de blanco. Una mano estaba levantada en ademán de bendecir y, con la otra mano se tocaba el vestido, que aparecía un poco abierto en el pecho, donde brillaban dos rayos largos: uno era rojo y el otro blanco. Yo me quedé en silencio contemplando al Señor. Mi alma estaba llena de miedo pero también rebosante de felicidad. Después de un rato, Jesús me dijo: Pinta una imagen Mía, según la visión que ves, con la inscripción "¡Jesús, yo confío en Ti!" Yo deseo que esta Imagen sea venerada, primero en tu capilla y después en el mundo entero. Yo prometo que el alma que honrare esta imagen no perecerá. También le prometo victoria sobre sus enemigos aquí en la tierra, pero especialmente a la hora de su muerte. Yo, el Señor, la defenderé como a Mi propia Gloria”.
Promesas de Jesús
Sor Faustina escribió un diario con las revelaciones y mensajes que Cristo le dejaba. Allí consta que el Señor desea en este día que se celebre la fiesta de su amor con mucha solemnidad, y que desea que los sacerdotes proclamen al mundo entero su interminable misericordia. Y les prometió: “A los sacerdotes que proclamen y alaben Mi Misericordia, les daré una fuerza prodigiosa y ungiré sus palabras y sacudiré a los corazones a los cuales hablen” (Diario, número111521).
También le dijo:
“Esta Fiesta ha salido de la entrañas de Mi Misericordia y está confirmada en el abismo de Mis gracias. Toda alma que cree y tiene confianza en Mi Misericordia la obtendrá” (Diario, nº 420).
“Hija Mía, habla al mundo entero de mi inconcebible misericordia. Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores. En este día están abiertas las entrañas de Mi Misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de Mi Misericordia. El alma que confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas. En ese día están abiertas todas las compuertas divinas a través de la cuales fluyen las gracias. Que ningún alma tema acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como escarlata” (Diario nº 699).
“Deseo conceder el perdón total a las almas que se acerquen a la confesión y reciban la Santa Comunión el día de la Fiesta de Mi Misericordia” (Diario, nº 1109).
Y en el nº 1075, la santa dejó asentadas estas dulces palabras de Jesús:
“A las almas que propaguen la devoción a Mi Misericordia, las protejo durante toda su vida como una madre cariñosa protege a su niño recién nacido, y a la hora de la muerte no seré para ellas el Juez, sino el Salvador Misericordioso”.
La imagen en Arroyo Verde
Desde 2006, en Arroyo Verde, km 28 de la ruta internacional 136, hay una imagen enorme del Cristo de la Misericordia. Monseñor Jorge Lozano presidió la celebración el día en que dicha imagen quedó colocada como un llamador para que el pueblo de Gualeguaychú se acerque al amor de Jesús y le pida las gracias que necesite.
“Una imagen que nos ayude cuando pasamos por aquí, o cuando la gente está aquí, a rezar, a pensar en el amor que Dios nos tiene –dijo Monseñor ese día- y a hacer pensar en la cercanía que tenemos entre nosotros”.
Durante la Fiesta de la Misericordia el Señor otorga indulgencias a las almas.
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