Hoy llega a sus 66 años la “Francisco Hernández López Jordán”
Hasta hace unos años y pese a insistentes aclaraciones, algunos creían que la Biblioteca del Barrio Oeste, llevaba en su nombre, en homenaje al caudillo Ricardo López Jordán.Por Gustavo RivasClaro, la simplificación hecha por la gente abría la puerta para confundir: "la López Jordán"...Confusión que hasta hubiera podido ofender al homenajeado cuado recién llegó a estos pagos. Pero no después, cuando su vida y personalidad cambiaron rotundamente.Por si quedara alguno de aquellos confundidos, expliquémoslo antes de seguir. El nombre de la querida entidad es: Francisco Hernández López Jordán, un guerrero de Urquiza durante veinte años (1850-1870) que cuando su pariente por línea materna mandó a asesinar a su jefe y se hizo del poder, se tuvo que venir huyendo hacia estos pagos. ¡Vaya si hubiera tenido motivo para ofenderse con la confusión!Años después en cambio, habría respondido comprensivo, explicando con mesura. Porque el impetuoso guerrero del Paraná, se convirtió, desde que llegó en carro a Gchú., en el bondadoso maestro que educó a dos generaciones de niños de ese barrio. Con su esposa Teresa Fraisedo fundó una escuelita particular que funcionaba primero en calle Urquiza y después en Bolívar y Gral Paz. Cobraba 5 reales por alumno, pero los niños pobres que no podían pagar, recibían la misma educación que los demás.Fue un gran educador, aunque tuvo que improvisarse en la profesión -no tenía título- y la formación de sus alumnos incluía: catecismo, preparación para la comunión, higiene, buenas costumbres y sobre todo, un profundo sentimiento de Patria. Por entonces no había jubilación y sus últimas clases las daba desde su lecho de enfermo, rodeado de niños.Tanta semilla no cayó en saco roto. Habían pasado casi treinta años de su muerte y aquellos alumnos se habían hecho personas de bien, algunos con buena posición económica, otros con título universitarios y todos con un profundo sentimiento de gratitud al viejo Maestro, al que no habían olvidado.Un día de Octubre de 1943, varios de ellos se reunieron en el legendario "Café Argentino" -25 y Rocamora esquina NE- que regenteaba una figura consular del barrio y la ciudad: Alejandro "Jano" Denegri.Todos tenían la idea de hacer algo en homenaje a Don Francisco Hernández López Jordán y cuando alguien tiró la idea, se terminó la discusión: una biblioteca que llevara su nombre. Curioso lugar -admirable a la vez- para fundar una obra cultural. Se designó una Comisión Provisoria presidida por el "dueño de casa" y uno de los objetivos fue conseguir local y libros para empezar a funcionar. Tan eficiente fue la tarea, que la reunión fundacional -el 14 de Noviembre de 1943- no se hizo en el Café Argentino, sino en el local de la nueva biblioteca de 25 de Mayo y Sarmiento esquina NE. En la asamblea nadie quería quedar afuera y eso explica la cantidad ¡y calidad! de integrantes que tuvo la primera Comisión: Pte., Alejandro Denegri, Vice 1°, Albino Harispe; Vice 2° Evaristo Martínez; Secretario Gral., Juan A. Carraza, de Actas: Oraldo Numa Cepeda, Tesorero: Domingo Blanco; Pro: Felipe B. Otero, Vocales: Ceferino García, Juan Andrés Buschiazzo, Nicasio Restoy, Juan Balerdi, Luciano Montana, Camilo Fernández, Eduardo Iroz, Fernando Álvarez, Teodoro Denegri, Cristóbal Piana Derisi, Pedro R. Perín, Jerónimo Bacigaluppo, Cirilo Farabello, Cándido E. Martínez, José S. Rébora, José María Rébora, Arturo Césare, Pedro Goycochea, Oscar C. Blanco, Eduardo E Fernández, Manuel Vico, Washington Lapalma, Luis Ortolani, José Brígido Alfonso, María E. Broggi, Ofelia Duarte, Lelia Cepeda, Lela Etcheverry, Alejandro Vela, José María Bértora, Miguel A, Cordini. Hace unos meses uno de los últimos de aquellos iniciadores, el Dr. Eduardo Iroz.Como el referido local, arrendado al Sr. Gassman estaba "pelado" Don Juan A. Balerdi les prestó 100 sillas plegadizas para comodidad de los asambleístas. Compraron una mesa larga en la carpintería de Piaggio y Don Juan A. Carraza donó otra, tipo escritorio. Entre los donantes de los primeros libros, se recuerda a Don Ignacio Secchi -una colección de 150 tomos- las señoritas Galdós; Blas Pastor Méndez, Inocencia Hernández López Jordán (hija del Maestro) las Srtas. Espinosa: Leopoldina, Elena y Facunda y Luisa. El R. P. José María Colombo donó un hermoso escritorio de roble y el Jockey Club, que presidía Don Juan Luis Secchi, donó una placa de bronce. Unos años después el entonces Gobernador de la Provincia Dr. Héctor Domingo Maya hizo llegar una importante donación para la biblioteca -de su peculio personal- en memoria de su madre, que había sido alumna del viejo Maestro. Y algo más: dictó como Gobernador, el Decreto del P. E. imponiendo el nombre de Francisco Hernández López Jordán a la Escuela Provincial N° 44 (hoy, N° 36)Años después, para solventar la compra al Sr. Carlos Pesce, del local actual -1969- la pujante biblioteca realizaba todo tipo de actividades. Las más memorables fueron los multitudinarios bailes en calle Gualeguay cuya concurrencia llenaba la cuadra. Los más recordados son los "bailes tic-tac" (sorteaban relojes entre los concurrentes) y también los "del pavimento" para pagar este costoso adelanto, cuando llegó. Ahí se ratificó que era una biblioteca muy popular. Todo ello durante las presidencias señeras de Juan Pedro Fusse y Héctor "Coco" Jeannot.Lo demás es historia reciente y el año pasado, cuando la biblioteca pasó un momento de apremio y peligro, la comunidad, algunos generosos vecinos y las autoridades, sumaron sus esfuerzos para que pudiera pasar el mal rato. Y lo pasó; por eso hoy el cumpleaños 66 es tan especial. ¡Feliz cumple querida Biblioteca!
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