Importación de porcinos: Con la mirada puesta en el control sanitario
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El empresario agrícola Martín Irigoyen se refirió al impacto de la apertura de importaciones de carne de cerdo de Estados Unidos. También mencionó los cortes que llegan desde Brasil y la falta de controles en los puestos de venta al público.Irigoyen aseguró que se encuentra en condiciones de "hacerle frente a las importaciones de cerdo que lleguen de Estados Unidos y las de Brasil, por el volumen que trabajamos, de mediano a grande, como otras empresas", pero se mostró preocupado por la suerte que "pueda correr el resto de la producción", conformada por pequeños y medianos productores (un 60%) a los que seguramente "la medida los afectará mucho".Dijo que se trata de una competencia un tanto desleal, por la sencilla razón de que "Estados Unidos tiene ventajas que nosotros no tenemos. Una es la de los caminos". Además agregó que un productor americano llega hasta su granja por "una ruta asfaltada", mientras que nosotros tenemos que hacer 20 kilómetros en caminos de tierra que cuando llueve se hacen intransitables.Por otro lado, en Estados Unidos pueden usar "promotores de crecimiento hormonales que provocan que los cerdos crezcan más rápido", además de contar con líneas de crédito con plazos de hasta 50 años para pagar, todo lo contrario a lo que pasa en Argentina con líneas a 4 años que se comienzan a abonar a los 6 meses. Y continúa: "al igual que nosotros tienen una producción enorme de maíz y de soja". En cuanto a la parte sanitaria, advirtió que "traer carne congelada o fresca de otros países sin los debidos cuidados es todo un riesgo, si no se toman los recaudos necesarios".
El empresario agrícola Martín IrigoyenUn dato a tener en cuenta es el peso con el que se termina un animal en Argentina y en Estados Unidos. En nuestro país, al cabo de 170 días se faenan los capones con 110/115 kilos como máximo, mientras que en USA en el mismo período de tiempo se envía a frigorífico con 140 kilos, por las hormonas de crecimiento. El tenor graso es el mismo, dado que los promotores generan más músculo que grasa.La competencia de las importacionesMartín Irigoyen destacó que el gran problema que tiene el sector lo genera la carne importada, destacando que Brasil "tiene las mismas ventajas que Estados Unidos". Indicó que se debe tener en cuenta que cuando se "compra una bondiola proveniente del vecino país tiene hormonas de crecimiento. Además llega congelada y en muchas ocasiones se descongela y vende como fresca, algo que no se debe hacer, de allí la campaña de la Asociación de Productores de Porcinos que propicia la compra de carne fresca que garantiza que los capones sean faenados un día y a las 24 horas están en el mostrador para ser comercializados".Por otra parte, comentó que una bondiola traída de Brasil puede estar cuatro o cinco meses congelada, lo que no significa que llegue al mostrador en mal estado, pero los brasileños han tenido "muchos problemas sanitarios. No es casualidad lo que pasa y no es el mismo producto que tenemos en Argentina", destacó.Luego agregó que "como en Brasil no se consume, venden la bondiola más barata y deprimen el mercado". También está el tema de la importación de paleta y jamón que compra la gente para elaborar chacinados y fiambres.Dijo que la producción que arribe de Estados Unidos, podría ser comercializada por Supermercados, además de importadores que adquieran containers para luego venderlos a "distribuidores locales que lo llevan a pequeños puntos de venta que en algunos casos comercializan como carne fresca, quedando claro que el Estado -desde hace bastante tiempo- no controla a los supermercados y a los importadores". Asimismo, destacó que no hay un seguimiento del producto derivado del porcino, como sí existe en el bovino, donde "te olvidas una caravana y no te dejan vender un ternero", ejemplificó.Aclaró que el Servicio de Sanidad Animal (Senasa), controla todo lo que ingresa pero una vez que está en el punto de venta, ¿quién garantiza que todo esté en orden?, se preguntó.Indicó que el cerdo es una especie de novillito de exportación de primera calidad, mientras que en el vacuno existen distintas categorías y calidad en los cortes de asado.Un poco de historiaIrigoyen integra junto a sus hermanos Francisco, Pedro y Juan, una empresa familiar que se dedica a actividades relacionadas a la producción agropecuaria. Para darle valor agregado a lo que se hace en el campo, comenzaron hace siete años a incursionar en la producción y comercialización de cerdos, siempre con el objetivo de llegar al consumidor final.Agregó que también siembran en el campo de su propiedad, por lo que buena parte de los alimentos que tienen como destino la "granja de cerdos se originan en el propio establecimiento", ubicado a unos pocos kilómetros de la localidad de Irazusta y de la Ruta 51.De esta manera se obtienen ventajas competitivas, tales como ahorrar costos y controlar "la calidad de lo que vendemos, estando los resultados a la vista en el local de Cerdísimo ubicado en la ciudad. La mayor parte de la producción tiene como destino Gualeguaychú, mientras que el resto va a frigoríficos de Buenos Aires", informó. La GranjaTrabaja con la última tecnología por el sistema de confinamiento. Tiene 320 madres, que producen 120 capones por semana, en promedio.Primero, están las madres gestantes, después un galpón conocido como maternidad donde las cerdas tienen sus lechones en jaulas especiales, donde permanecen tres semanas. Luego se destetan, pasan a un galpón que es donde se hace la recría por espacio de siete semanas, para, finalmente pasar a los galpones de engorde, cuatro en total, donde están 100 días para luego llegar a la etapa de faena que se realiza en un frigorífico de Victoria que tiene tránsito federal.
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