Incidentes durante el remate del inmueble que ocupó el “Hotel París”
El remate judicial del inmueble donde durante décadas funcionó el Hotel París, en calles Bolívar y Pellegrini, terminó en escándalo. Lo que parecía una simple jornada en la que se iba a conocer el comprador del viejo edificio, tuvo picos de tensión dentro del Palacio de Tribunales.Insultos, golpes, gritos, desmayos, descompuestos, personas desalojadas de la sala por la policía, habrían formado parte de la agitada escena, según pudo averiguar El Día.Mientras el martillero Miguel Liambra realizaba el remate judicial, del 50 % del apetecible inmueble ubicado en pleno centro de la ciudad, varios de los presentes comenzaron a dialogar entre sí y efectuar comentarios, lo que por reglamento está prohibido.Ante la situación, se detuvo el acto y se pidió la colaboración del personal policial para que desalojara a esas personas de la sala, situación que enardeció los ánimos y quienes debían ser retirados habrían comenzado con insultos, empujones y se dice que hasta hubo trompadas.Igualmente, la policía pudo controlar la situación, los revoltosos fueron retirados de la sala y tres de ellos llevados a la Jefatura Departamental para su identificación, tras lo cual fueron dejados en libertad.El remate continuo, pero hubo otra interrupción por una curiosa situación. Cuando el martillero Liambra bajó el martillo considerando vendida la propiedad ante una oferta de 1.200.000 pesos, el comprador expresó sentirse descompuesto y se desmayó. El hombre (que formaba parte del mismo grupo de personas que habían sido desalojadas) quedó sin reacción por lo que se solicitó la presencia de un médico.La situación era confusa, había incertidumbre. Por tal motivo, el Secretario del Juzgado Civil y Comercial dictó la nulidad de lo actuado y el remate se volvió a realizar vendiéndose finalmente la propiedad en 2.200.000 pesos, oferta efectuada por una mujer de nacionalidad uruguaya propietaria de campos en el departamento Gualeguaychú. Disturbios afueraPero los disturbios de adentro del edificio, se trasladaron a la calle. Unas 30 personas esperaban en la puerta, sobre Saenz Peña, con pancartas y en una ruidosa protesta de la que, según pudo saber El Día, habría participado la persona que minutos antes se había descompuesto y desmayado en la sala.Se desconoce desde que sector provenía este grupo de personas, aunque algunas fuentes consultadas coincidieron que formarían parte de lo que se conoce como "la liga" de Buenos Aires, un grupo de martilleros que van a los remates para comprar propiedades a bajo precio para después venderlas en sumas más altas.
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