Insólito ataque a una abuela y su hijo discapacitado mientras dormían
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Marta Palacios y su hijo Miguel Constantino, de 73 y 43 años, fueron víctimas de dos delincuentes en la madrugada del jueves. Mientras dormían, a la anciana la sacaron de la cama y la arrastraron de los pelos hasta el living. Cuando la víctima comenzó a gritar, se fueron. No robaron nada. Carlos Riera El caso despierta la curiosidad de la Policía y de la propia Fiscalía, porque es un hecho que escapa a la lógica de los casos en donde las víctimas son atacadas, golpeadas y robadas. Este no es un caso al azar, no se trata de un hecho al boleo, y la prueba está en que para ingresar no forzaron ninguna puerta, sino que utilizaron llaves para abrir un candado y otra cerradura.La pregunta que queda en el aire es por qué no revisaron ni robaron nada. Por qué abandonaron el lugar cuando la mujer de 73 años comenzó a pedir auxilio. El hecho existió, eso está fuera de discusión, pero lo que genera intriga es todo el resto.Marta Palacios tiene "cinco enfermedades" entre ellas, osteoporosis, parkinson, fibromialgia, hernia de disco, prácticamente no tiene estabilidad, por lo tanto reducir a una persona con estas enfermedades se le hace muy fácil a un delincuente, y es por eso que resulta sospechoso que ante un grito hayan decidido abortar de forma apresurada lo que habría sido un intento de robo.Lo cierto es que en la casa que Marta y Daniel comparten en la esquina de Juan José Franco y Belgrano no hay nada de valor. Tampoco viven en una casa que hiciera presumir que en el interior pudieran encontrar una suma elevada de dinero, por lo tanto los interrogantes se acrecientan. ¿A qué entraron?"Uno me tenía de la mano derecha y otro de los pelos. Eran flacos, altos, y uno de ellos tenía una gorra de lana sin vicera", relató a ElDía la dolorida mujer. A esta abuela de 73 años la arrastraron desde su habitación hasta el living de la casa. En ese trayecto "me llevé un sillón por delante2 y como consecuencia de ello le quedó un fuerte dolor en su pierna derecha.Cuando la dejaron en el living, Marta comenzó a gritar llamando a su hijo Daniel y ahí es cuando los delincuentes huyeron. Lo hicieron por el frente del domicilio, por el mismo lugar por el que entraron sin forzar ninguna cerradura. La reja tenía un candado y la puerta la cerradura tradicional.Los intrusos abrieron estas aberturas utilizando llaves, pero se desconoce si podría tratarse de algún manojo de llaves que se pudo haber perdido en alguna oportunidad o que hayan visitado la casa anteriormente y en esa ocasión llevarse un llavero. Las víctimas niegan este tipo de posibilidad y se inclinan por otra posibilidad. "Ni nosotros tenemos llaves de la casa", agregó otra hija que llegó para acompañarlos.Tras el ataque y la posterior huida de los delincuentes, Daniel cruzó a la casa de unos vecinos y los alertó de lo que acababa de ocurrir. Tras esto, se llamó a la Policía y desde entonces se está en pleno proceso investigativo.No revolvieron ni un solo cajón de la casa, no faltó nada en el domicilio. Nadie los había escuchado hasta que despertaron a la anciana, por lo cual tuvieron todo el tiempo que quisieron para recorrer y buscar elementos de valor.Afortunadamente ninguno de los damnificados sufrió lesiones de gravedad, ni golpes que dejaran secuelas en ellos, sólo les quedó el susto enorme de atravesar por una situación como esta.
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