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Ciudad | Día del Orgullo | Gualeguaychú

Intersexualidad: Tabú, mutilación y cambio de paradigma

Visibilizar lo invisible es la tarea, si de construir una sociedad más libre se trata. El domingo pasado se proyectó, en el Teatro Gualeguaychú, el documental "Abrazo con Orgullo", material que cumplió con creces su objetivo: mostrar lo que se ocultó durante mucho tiempo, darle vida, ponerle cuerpo y ponerle voz. Así nació esta nota.

Por Luciano Peralta

“Hay una forma de vincularse en la sociedad que corre a la persona distinta; corre al que piensa distinto, al que viste distinto, al que siente distinto. Una forma arraigada en la héteronorma: sos varón o sos mujer, y ya está”, dice la entrevistada. Seguidamente, se presenta: “Mi nombre completo es María Luján Erpen Lechini, pero no fue siempre mi nombre. Yo nací llamándome Luis y a los 19 días, más o menos, me hicieron un estudio genético de cromosomas y descubrieron que era mujer, que tenía órganos internos femeninos pero mis genitales eran ambiguos y se asemejaban más a los de un varón”.

El de María Luján es uno de los testimonios que conforman el documental “Abrazo con Orgullo”, realizado por el Área de Género y Diversidad de la Municipalidad y presentado en el Teatro Gualeguaychú, el pasado domingo, Día del Orgullo. Sin dudas, un muy buen material pedagógico, ideal para trabajar la Educación Sexual Integral (ESI) o para profundizar ciertos aspectos abordados, como es el caso de esta nota.

“Esto se da por una hiperplasia suprarrenal congénita -continúa María Luján-, me medican de por vida, pero eso no significaba que era necesario realizarme la operación de cambio de genitales que me hicieron”.

“Yo podría haber vivido muy tranquila con mis genitales ambiguos y seguro que iba a sufrir muchísimo menos que la cantidad de cosas que sufrí por esa operación que tuve al nacer y por la que tuve después, a los 13 años, para tener la posibilidad de tener un novio y recibir una penetración sin ningún tipo de problema”. El relato es tan fuerte como claro. María Lujan tiene 42 años y recién hace cuatro pudo sentarse a hablar con su madre de todo esto. Es la primera vez que lo dice frente a una cámara y el efecto es el esperado: sus palabras nos conmueven, nos interpelan y nos invitan a seguir desaprendiendo lo bien aprendido: se nace varón o se nace mujer, no hay otra alternativa. ¿No hay otra alternativa?

Lo primero que aclaran quienes hablan de intersexualidad es que se trata de una condición genética. No tiene nada que ver con la orientación de género o el deseo sexual de la persona. La intersexualidad refiere a una gran variedad de situaciones en las que una persona nace con cierta anatomía reproductiva o sexual que no se ajusta a lo que tradicionalmente en nuestra cultura se considera “masculino” o “femenino”.

Lo primero que aclaran quienes hablan de intersexualidad es que se trata de una condición genética. No tiene nada que ver con la orientación de género o el deseo sexual de la persona

“La intersexualidad no tiene nada que ver con la identidad, es un tema genital y no se trata de una patología”, aclara, tajante, Fernanda Spessot, psicóloga, formada en psicología clínica y psicología educativa, además, referente en diversidad sexual en niñeces y adolescencias.

“La diversidad, en general, y la intersexualidad, en particular, siguen estando muy invisibilizadas, a pesar de los avances logrados. A esta altura, no deberíamos estar sensibilizando, deberíamos estar trabajando activamente”, reclama.

“Las cuestiones que tienen que ver con la sexualidad, con el sistema sexo-género, parecería ser que son incuestionables y que los constructos biológicos no se pueden desarmar. Y, en realidad, acá no se trata de una cuestión médica, se trata de pararse desde una perspectiva de derechos humanos”, defiende Spessot. Y asegura que “hasta el día de hoy se siguen realizando cirugías correctoras falométricas ¿Qué significa esto? Que el parámetro que se considera para hacer la práctica es la posibilidad de que se desarrolle o de construir un falo que tenga los parámetros esperables”. Entonces, “si el diagnóstico dice que es posible que ese falo pueda responder como se espera, se lo denomina varón y se van a realizar todas las cirugías necesarias para que se construya un varón. De lo contrario, se va a hacer lo mismo para que sea una supuesta mujer”.

“A partir de ese momento, se empiezan a violar los derechos humanos de esa persona, porque Argentina adhiere a acuerdos internacionales, como son los Principios de Yogyacarta, donde estas cosas son consideradas torturas”, remarca la profesional en diálogo con ElDía.

Vuelvo al relato de María Luján: “Eso no puede pasar más, al día de hoy se siguen realizando ese tipo de intervenciones. No es para nada lógico, es perverso. Es profundamente perverso hacer eso”.

Es verdad. Estas cirugías se siguen practicando y con mucha más asiduidad de la que, en general, suponemos. Pero, más allá de las complejidades biológicas -hay más de 40 causas de intersexualidad-, el problema es de base cultural, porque todo aquello que no encasilla en el binarismo hombre-mujer debe ser “corregido”.

Consultada para esta nota, María Edith Martín, quien es médica pediatra, sexóloga y especialista en diversidad sexual, explica: “Cuando hablamos de personas que tienen características de un determinado sexo, sea macho o sea hembra, hablamos de una persona endosex. En cambio, cuando el cuerpo de la persona no se corresponde con las características de uno de los dos sexos biológicos hablamos de una persona que tiene un desorden del desarrollo sexual, como denomina la medicina, en la actualidad, a la intersexualidad”.

“Aunque esa idea no me gusta, porque un desorden implica que hay que ir a ordenar, y no siempre es así. Por eso, adscribo a la nomenclatura que habla de variación del desarrollo sexual, lo que implica diversidad, pero no patología”, aclara.

“Desde lo médico, deberíamos limitarnos a evaluar si, en determinada situación, está en riesgo la salud o la vida de la persona. Tenemos que diagnosticar y actuar en consecuencias en esos casos, no cuando el problema es estético”, enfatiza Martín. Y, sobre los casos de personas con genitales ambiguos, dice que “si no hay riego, la buena práctica sostiene que debemos postergar cualquier tipo de cirugía hasta que sea el propio niño o niña quien lo decida”.

“Estas cirugías normalizadoras -así se denominan- no son otra cosa que una mutilación”, acaró.

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En el documental
En el documental "Abrazo con Orgullo" María Luján cuenta parte de su historia y nos hace pensar

Generalmente, las personas intersex son diagnosticadas al nacer o durante la pubertad. Para cualquiera de los casos, se impone una pregunta: ¿cuáles son las esperables consecuencias psicológicas? Dar una única respuesta sería un error, cada caso es diferente. Spessot ofrece un ejemplo: “Soy parte de la coordinación de un consultorio de salud trans. Hace un par de años recibimos una chica trans, ella había nacido con pene, sin testículos y con órganos internos de hembra. Por eso le asignaron, en función de su genitalidad, un nombre de varón. Como no tenía testículos empezaron a darle testosterona, pero ella desde siempre fue una niña. Esto llevó a que fuera expulsada de su familia, a no tener acceso al sistema educativo, a tener que estar en circuitos de alta vulnerabilidad. Entonces, unos años antes de la Ley de Identidad de Género, se sometió a toda la serie de pruebas -psiquiatras, psicólogos, jueces, etc.- para acceder a una vaginoplastía y a cambiarse el nombre. Recién después de que pasó por todo esto, detectaron que era una persona intersex y que durante toda su vida se la había estado torturando, solamente por desconocimiento”.

La cultura del cuidado

“Se pueden tener variaciones en cualquiera de los aspectos que definen el sexo, como es el caso de los cromosomas. Las hembras tenemos XX y los machos XY (y lo pongo en estos términos para que quede bien claro que la intersexualidad es un tema biológico), pero también hay personas que nacen con sólo cromosoma X (Síndrome de Turner); otras que nacen con múltiples cromosomas X o múltiples Y, etc. También puede suceder que exista un déficit de hormonas, ya sea de estrógeno o de testosterona”, explica Martín, sobre la multiplicidad de posibilidades y variaciones genéticas.

En este sentido, Spessot aporta: “Nos enseñaron que, en la unión de los cromosomas, de un óvulo y un espermatozoide, sólo había dos posibilidades: XX o XY. Pero, gracias a los avances científicos, hoy sabemos que la mayoría de las veces el camino es, entre comillas, femenino. ¿Por qué? Porque no alcanza con que haya un cromosoma Y. Si no que ese cromosoma Y tiene que tener lo que se llama factor determinante testicular para que siga el camino en la formación de un macho, biológicamente hablando”, explica la psicóloga.

“Esto de la cuestión cromosómica con solamente dos posibilidades es uno de los primeros mitos que hay que empezar a romper”, enfatiza, seguidamente.

"¿Por qué tiene que ser así? ¿Esto me hace feliz? No, no es así. No, no me hace feliz. Entonces, puede ser de otra manera"

Otra vez, vuelvo a Luján: “Lo que me pasó a mí en mi cuerpo es lo que le hacemos a la madre naturaleza. Nos llevamos por delante la vida, el deseo del otro y nos importa nada. Tenemos que lograr respetarnos, cuidarnos y, como padres y madres, poder escucharnos y darnos los tiempos necesarios. Nuestros hijos tienen el tiempo para poder decidir. En mi caso no estaba en juego mi vida cuando me realizaron la operación. Con los corticoides, que hoy sigo tomando, era suficiente. No estaba en juego otra cosa más, someterme de esa manera fue una cuestión cultural”.

“Me parece que lo que tenemos que hacer es cuestionarnos. Cuestionarnos todo lo que la cultura nos trae. ¿Por qué es así esto? ¿Por qué tiene que ser así? ¿Esto me hace feliz? No, no es así. No, no me hace feliz. Entonces, puede ser de otra manera”, advierte, valiente, Luján. Y propone “respetar al otro más allá de lo que sea”.

“Yo vivo en un espacio de permacultura, milito la agroecología y me parece que ese tipo de militancia es militar el amor a la vida, el cuidado y el respeto. Dejemos de matarnos, dejemos de discriminarnos, de envenenarnos sistemáticamente y de envenenar a todo lo que tenga vida, y empecemos a generar la cultura del cuidado”, propuso Luján, antes de que el documental termine.

El documental "Abrazo con Orgullo" completo:

Abrazo con Orgullo

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