LAS RECOMENDACIONES DE ESPECIALISTAS
Intoxicaciones por monóxido de carbono: Gualeguaychú sostiene índices estables pese al fuerte incremento provincial
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Aunque los registros locales se encuadran en los valores esperados, Entre Ríos figura entre las zonas con mayor suba de casos. Especialistas advierten sobre los riesgos de calefaccionar ambientes cerrados y detallan las medidas de prevención.
Con la llegada de las bajas temperaturas y el uso cotidiano de sistemas de calefacción, vuelven a cobrar importancia las medidas de prevención para evitar intoxicaciones por monóxido de carbono (CO). Este riesgo silencioso provoca numerosos casos en todo el país y se convierte en una de las principales causas de muerte por envenenamiento en todas las edades.
El CO es un gas inodoro, incoloro, insípido y no irritante que se produce por la combustión incompleta de materiales que contienen carbono, como gas natural, kerosén, carbón, madera o combustibles líquidos. Su carácter no perceptible por los sentidos lo convierte en un agente de exposición inadvertido, particularmente en contextos domésticos y laborales mal ventilados, donde puede acumularse sin que las personas se den cuenta.
Mientras la exposición avanza, comienzan a aparecer síntomas como dolor de cabeza, mareos, náuseas, somnolencia y cansancio, que muchas veces se confunden con otras afecciones. Es por eso que los especialistas insisten, año tras año, en la necesidad de controlar el correcto funcionamiento de los artefactos y garantizar una adecuada ventilación de los hogares para prevenir situaciones que puedan tener consecuencias graves e incluso fatales.
En Argentina, la mayoría de estos eventos se originan en “exposiciones no intencionales intradomiciliarias vinculadas al uso inadecuado, desperfectos o falta de mantenimiento de artefactos para calefacción o cocción, en ambientes cerrados y sin ventilación adecuada”, señala el Ministerio de Salud de la Nación.
Según el Boletín Epidemiológico Nacional, entre el 1 de enero y el 2 de mayo de 2026 se confirmaron 263 casos de intoxicación o exposición a monóxido de carbono en el país. De ese total, nueve personas fallecieron. El informe advierte un fuerte incremento de casos con respecto a los últimos cinco años, impulsado principalmente por las regiones Centro y Cuyo, donde las jurisdicciones más afectadas fueron Buenos Aires (71 casos), Mendoza (56), CABA (23) y Entre Ríos (17). Las cuatro concentraron la mayor cantidad de casos, superando entre 4 y 8 veces el valor esperado para este periodo del año. El dato más alarmante para nuestra provincia es el salto cuantitativo de los índices: pasó de registrar dos casos en el mismo periodo de 2022, a consolidar diecisiete en lo que va del año.
De acuerdo con el informe, el 64% de estos casos de exposición o intoxicación por monóxido de carbono se concentran en los grupos etarios de 0 a 39 años, con una media de edad de 30 años. En las estadísticas, sólo el 19% de los casos consigna información sobre la fuente de exposición: de ellos, el 26% corresponde a una exposición a estufas a gas, el 20% a cocinas, anafes u hornos, el 18% a incendios y el resto se distribuye entre otras fuentes.
¿Qué sucede en la ciudad?
Federico Gini Cambaceres, médico neumonólogo, afirmó: “Aunque se reportó un incremento de los casos a nivel provincial, en Gualeguaychú se mantienen dentro de los números esperados para esta época. El año pasado se registraron 11 casos y en lo que va de 2026 se reportaron 8. El último caso registrado se presentó el 5 de mayo y no ha habido consultas ni internaciones a pesar de la alerta que eleva el nivel de sospecha en el personal de guardia”.
Asimismo, recordó que este tipo de intoxicación es frecuente en épocas de bajas temperaturas, “ya que las calefacciones que estuvieron varios meses apagadas, y muchas veces no tienen el mantenimiento adecuado, generan una combustión incompleta (llama amarilla); cuando tapamos las rejillas o cerramos todo para intentar preservar el calor, la acumulación de CO en el ambiente se vuelve más probable”. Y agregó: “Además de las calefacciones con mal mantenimiento, el uso de métodos de combustión de biomasa como chimeneas, salamandras u hogares a leña pueden agravar el problema y generar el depósito de micropartículas que favorecen los broncoespasmos, en especial en pacientes con asma o EPOC”.
Gini Cambaceres describió los síntomas como los de “una gripe, pero sin secreciones”, y apuntó que “el nivel de sospecha es mayor cuando más de un miembro de la familia presenta dolor de cabeza, debilidad, mareos o náuseas”.
Otros síntomas posibles son cansancio, pérdida del conocimiento y/o convulsiones, palpitaciones, dolor de pecho y paro cardiorrespiratorio. A su vez, el Ministerio de Salud advierte que muchas intoxicaciones por monóxido de carbono parecen intoxicaciones alimentarias, gripes o accidentes cerebrovasculares. En niños pequeños, puede simular un cuadro meníngeo por la irritabilidad, llanto continuo y rechazo del alimento.
No obstante, cualquier persona puede padecer una intoxicación por CO, pero cuando las calefacciones no tienen su debido mantenimiento, son de combustión interna o queman leña o carbón el problema puede ser peor. Según explicó Gini Cambaceres: “Los sistemas de calefacción que no generan combustión, como los eléctricos, no traen aparejado este problema, así como tampoco los radiadores alimentados por agua caliente, si la caldera está separada de la casa. Pero sí es peligrosa, en cambio, la instalación de termotanques a gas en baños, por el espacio pequeño. Siempre se recomienda tener rejillas de ventilación y una ventana abierta al menos un centímetro para asegurar la renovación del aire. Otra situación que debe evitarse es encender motores en espacios cerrados o dentro de casa, como el caso de un generador eléctrico o del mismo auto. Siempre deben ponerse en funcionamiento en lugares abiertos en el exterior. El CO no tiene color ni olor, por lo que no lo detectamos con el olfato. Las calefacciones a gas con salida al exterior (tiro balanceado) son las ideales, pero hay que recordar que debe hacerse su mantenimiento, limpiar el quemador y verificar que la salida de gases no se obstruya durante los meses que estuvo apagada. Siempre lo debe controlar un gasista matriculado”.
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¿Quiénes corren mayor riesgo?
Aunque cualquier persona puede sufrir una intoxicación por monóxido de carbono, existen grupos especialmente vulnerables a estos accidentes. Entre ellos se encuentran las personas gestantes, ya que el feto absorbe entre 10 y 15 veces más monóxido de carbono que la madre y su organismo puede tardar hasta cinco veces más en eliminarlo. También integran este grupo los lactantes y niños pequeños, debido a que tienen una frecuencia respiratoria más elevada que los adultos y, por lo tanto, incorporan una mayor cantidad de aire (y de gas tóxico, en caso de estar presente) en menos tiempo.
Los adultos mayores también presentan un riesgo incrementado, ya que su organismo tiene una menor tolerancia a la falta de oxígeno provocada por el monóxido. Lo mismo ocurre con quienes padecen enfermedades respiratorias, cardiopatías crónicas o anemias, condiciones que pueden agravar rápidamente los efectos de la intoxicación y derivar en cuadros de mayor severidad.
A esta vulnerabilidad biológica se suma un factor social y económico. Los especialistas advierten que el riesgo aumenta en hogares con dificultades para acceder a sistemas de calefacción seguros. En estos casos suele recurrirse a braseros, salamandras, estufas a kerosén u otros dispositivos de combustión que, utilizados en ambientes cerrados o con ventilación insuficiente, favorecen la acumulación de monóxido de carbono. La situación se vuelve particularmente peligrosa durante la noche, cuando las personas permanecen dormidas y pueden comenzar a intoxicarse sin advertirlo.
En relación a esto último, desde el cuartel de Bomberos Voluntarios de Gualeguaychú indicaron que muchas familias recurren a sistemas improvisados o artefactos en malas condiciones para afrontar las bajas temperaturas, una situación que incrementa las posibilidades de siniestros. En ese sentido, tanto la ciudad como otras localidades entrerrianas han sufrido en lo que va del otoño distintos incendios de viviendas precarias, cuyo origen se presume en muchos casos ocasionado por este motivo, lo que obliga a extremar los cuidados tanto para cuidar la salud como para proteger el hogar.

