Ir hacia una cultura y una economía de lo suficiente
:format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/664/0000664773.jpg)
El paradigma consumista está detrás de la actual crisis socioambiental. Urge reemplazarlo por un modelo donde el deseo de bienes se ajuste a lo necesario. Para reconciliar al hombre con su hábitat. Eso explicó en Gualeguaychú Pablo Canziani, experto argentino en cambio climático. Por Marcelo Lorenzo ¿Cómo se detiene el deterioro del planeta, cuyos niveles de explotación son intolerables, y nos conducen a una colisión segura? ¿Qué debería pasar para una reconciliación necesaria entre el hombre y su hábitat?Estos interrogantes sobrevolaban en el auditorio que fue a escuchar a Pablo Canziani. Y esto a medida que este último describía, con datos y argumentos, los colapsos existentes en varios ecosistemas.Fue durante la conferencia que este investigador de procesos atmosféricos de la Universidad Católica Argentina (UCA) y el Conicet dio el miércoles 2 de octubre, en el aula magna del Instituto 'Sedes Sapientiae'.En el tramo final de su exposición, el científico intentó despejar las dudas del público -alumnos y docentes-. Fue entonces que planteó que la salida pasa por algo que se asemeja a un cambio de paradigma.Eso implicaría, según dijo, reemplazar la actual lógica extractiva, dominada por el puro afán de lucro y por consumos exacerbados, que no toma en cuenta los ciclos de la vida, por otro donde los deseos humanos sintonicen con los límites que impone la naturaleza."No se comprende que sin naturaleza no podemos vivir. La idea de la revolución industrial de que el hombre pude independizarse de ella es falsa", señaló al destacar que un modelo alternativo al actual debe incluir al planeta y sus suelos, aire, agua plantas y animales, y demás seres que representen la diversidad biológica.Canziani señaló que el ser humano es también la biosfera, en el sentido de que no le está permitido montar una civilización que desconozca su conexión orgánica con el cosmos.El ajuste ineludible al mundo natural, entonces, no reconoce atajos. "La tecnología por sí sola no va a resolver nada; puede llegar a incluso a empeorarlas cosas. Lo que necesitamos es ética y bioética", enfatizó al proponer reemplazar las convicciones economicistas en boga. Cultura de la sobriedad "Necesitamos una nueva cultura de la sobriedad o austeridad. Tenemos que ir hacia una economía de lo suficiente. Aprender a detectar lo que realmente necesitamos. Vivimos en un mundo donde la publicidad hace que cambiemos todo el tiempo los objetos, como los celulares. Eso es un desperdicio", señaló el conferencista.Según su visión, las prioridades humanas están trastocadas, y esto es herencia de la modernidad. "Vemos a la economía por encima de todo, por encima de las necesidades de la sociedad. Y por debajo de todo la naturaleza", indicó.Al enfatizar que en realidad la economía es un "subsistema" de la naturaleza, bregó por un cambio de las jerarquías. "En principio la economía está al servicio de las personas, y no al revés. Además ninguna economía es posible al margen de los servicios que prestan los ecosistemas", precisó."La economía es un subsistema de un sistema mayor que es la biosfera. Por lo tanto el crecimiento permanente como plantea la economía es imposible", afirmó. Bajo este concepto, censuró la actual relación económica de apropiación unilateral de los bienes de la naturaleza, sin ninguna obligación ecológica.El investigador aclaró que no se trata de que no se haga uso de la naturaleza. Al respecto afirmó que toda acción humana implica una ineludible alteración del entorno natural. De lo que se trata, insistió, es que exista un compromiso en asegurar la existencia continua de la biodiversidad.En este sentido, "la civilización tiene que cambiar el estilo de vida consumista por otro mucho más austero, que tenga como prioridad satisfacer las necesidades básicas de todos y cada uno de los habitantes del plantea".El conferencista recalcó que en la doctrina social de la Iglesia Católica los bienes de la naturaleza no están para usufructo particular. "Los escritos de los Papas hablan de que la tutela del medio ambiente es un desafío para la humanidad entera. Porque se concibe la naturaleza como un bien universal destinado a todos", indicó.Esta concepción, apuntó, "impide que se puedan utilizar impunemente las diversas categorías de seres vivos o inanimados, como mejor apetezca". Contra el uso discrecional particular, Canziani sostuvo que el medio ambiente es un bien común de la humanidad. En deuda con la naturaleza Canziani teorizó que la Tierra"es la única casa que tenemos", al señalar que la aparición de la vida en ella lo hace un planeta exclusivo, y el hombre como especie es emergente de esta cadena de vida.La humanidad apareció en el último tramo del proceso evolutivo vital, junto con las plantas y animales. Pero el "homo sapiens" pronto perdió su sentido de pertenencia con el sistema biótico.Se trata de una deficiente adaptación que hoy se observa en el fenómeno del cambio climático y en el colapso de varios ecosistemas. El modo de vida que adoptó el hombre, en un contexto donde ningún sitio del planeta ha quedado fuera de su intervención, lo ha hecho caer en un extrañamiento respecto de su propio hábitat.Según el científico, aunque ya el modo de producción agrícola generó problemas ambientales -y de hecho sociedades antiguas colapsaron por el mal uso de los recursos naturales- con el industrialismo el hombre vio a la naturaleza como algo infinitamente explotable.Esta concepción alimentó la creencia en una expansión ilimitada de la economía. "Cuando Adam Smith teorizó sobre el modelo neoclásico había poca población y el consumo era bajo. Se creía, por tanto, en el crecimiento infinito", recordó.Tras dos siglos y medio de industrialismo hoy tenemos crisis ecológica en un contexto donde los recursos se revelan finitos. Ya en el siglo XX, el crecimiento del producto bruto mundial superaba el crecimiento de toda la etapa anterior de la humanidad."O sea que en el siglo XX hemos consumido más recursos no renovables que en toda la historia de la humanidad", señaló el disertante.Y añadió: "En la década del '50 la humanidad consumía más o menos la mitad de lo que reponía la naturaleza. Tenía un excedente en la cuenta bancaria de la naturaleza. En el año 1985 se llegó al equilibrio entre lo que se consumía y lo que renovaba la naturaleza. Hoy ya estamos consumiendo un planeta y medio".De esta manera el consumo humano, globalmente considerado, es superior a la capacidad de la naturaleza para renovar sus recursos. En el mes de agosto último, recordó Canziani, se supo que los humanos habíamos agotado ya el "crédito ecológico" que teníamos para todo el año.Ello supone elevar el "débito ecológico", lo que se refleja en reducción de bosques, pérdida de la biodiversidad, colapso de los recursos de pesca, escasez de alimentos, disminución de la productividad del suelo y acumulación de gas carbónico en la atmósfera."Para el año 2050 se estima que, si no se modifican los patrones de producción y de consumo, vamos a necesitar dos planetas Tierra por año", explicó el físico. Factores detrás del desbarajuste Al evaluar las causas inmediatas de la degradación planetaria, el conferencista mencionó que en primer lugar se sitúa la generación de energía. "Estados Unidos y China, por ejemplo, dependen del carbón para esa generación; y esto es muy contaminante", dijo.La segunda causa se vincula a los cambios en el uso del suelo y la agricultura moderna, donde el empleo intensivo de agroquímicos denuncia, además, la fuerte dependencia con el petróleo."Argentina es uno de los mayores países con degradación de suelo a nivel mundial, junto con Estados Unidos, zonas de África, y algunos lugares de Europa", precisó el expositor.En cuanto a las otras causas del desbarajuste ecológico, le siguen según un orden de importancia: la industria, el transporte y los consumos domiciliarios.Tras señalar que el "cambio climático" es una realidad incontrastable -"no es algo que va a venir sino que está pasando"-, explicó que en el caso de Argentina el fenómeno tiene múltiples manifestaciones.Una de ellas es que "esta es la región del mundo donde varió más la tasa de lluvias". De ahí que los eventos meteorológicos, apuntó, sean cada vez más severos. En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, las tormentas se han triplicado desde 1980. El rostro de la inequidad La riqueza de la humanidad está directamente conectada con los bienes que obtenemos del planeta. Pero esos excedentes no se reparten en forma pareja. Lo que se observa, según Canziani, es que las capas más acomodadas, con sus excéntricos modos de vivir, se llevan la mejor parte.En términos de lógica ambiental, eso significa que unos pocos sobreexplotan los recursos del planeta, en provecho propio. "Hoy el 25% de la población mundial consume más del 80% de la riqueza del plantea", sostuvo el especialista.Actualmente coexisten el hiperconsumo en los países de mayor poder adquisitivo y el infraconsumo en los más pobres. Esto se echa de ver en los alimentos: "Hoy se producen más alimentos de los que realmente se necesitan. Sin embargo, hay cerca de un 10% de desnutrición severa en el mundo".Según Canziani, "los pobres son los más dependientes de los servicios ecosistémicos, y son la población más vulnerable cuando hacemos desastres con el medio ambiente". Gestionar la casa Según el disertante, la idea de mantener la naturaleza en toda su integridad es ilusoria. El hombre transforma la naturaleza para producir cosas útiles que le sirven para vivir.De lo que se trata, remarcó, es de medir las consecuencias de esa modificación en relación con los procesos vitales. En su opinión, el principio de una "gestión sostenible" de la biodiversidad se desprende de un imperativo: el de una colaboración entre el hombre y la naturaleza.El concepto 'sostenible' implica esencialmente, explicó, "que cada comunidad tiene el derecho para elegir un camino de desarrollo". Y eso debe hacerse en armonía con los vecinos, no contra su opinión.Una gestión en esta línea debe asumir, además, el principio precautorio. "No se puede implementar un proceso industrial si no se está seguro de que no va a generar algún daño ambiental. Hay que demostrar primero que no va a producir un perjuicio a la naturaleza. Este principio, lamentablemente, no se nota en la sociedad mundial", afirmó.En otra parte de su exposición, Canziani dijo que hoy predomina la "crematística", que remite a la idea de generar ganancias a cualquier precio. Frente a esta realidad, reivindicó el concepto de "ecología" (del griego 'oikos', que significa hogar o casa, y de 'logos', conocimiento).En su opinión tenemos que ir hacia un modelo "de gestión de la casa", donde preservar la biodiversidad sea más importante que los caprichos del consumo. Donde una serie de dimensiones hoy desbocadas, como la economica, se subordine a una "visión ética integral de la persona y su entorno". Ficha técnica Pablo Canziani presentó en Gualeguaychú, el pasado 2 de octubre, el libro de su autoría: "¿Cambio global? La humanidad ante la creación". La disertación fue organizada por el Instituto de Profesorado 'Sedes Sapientiae' y el Instituto Superior de Formación Docente 'María Inés Elizalde' (IES).El experto es doctor en Ciencias Físicas y se desempeña como investigador principal del Conicet y director del Equipo Interdisciplinario de Estudio de Procesos Atmosféricos en el Cambio Global de la Universidad Católica Argentina (UCA).El físico argentino fue laureado Nobel de la Paz en 2007, como Integrante del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC). Ha participado en equipos de investigación de la NASA y de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales.Canziani es miembro del Comité Científico de Conducción del Programa de Procesos Estratosféricos en el Clima - Programa Mundial de Investigación del Clima. E integrante del Panel Intergubernamental Sobre Cambio Climático de la ONU.Además es autor o co-autor de más de 50 trabajos de investigación científica.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios


