Isaías Ayala, el jockey de Ceibas que suma triunfos en los Estados Unidos

El jockey, nacido en Gualeguaychú, pero formado en Ceibas, habló sobre su presente en Estados Unidos. Dijo que hace dos años cuando le ofrecieron viajar al país del norte no lo dudó. Hoy compite como aprendiz, siendo su anhelo hacerlo como profesional. Divide su tiempo y trabajo entre Kentucky y West Virginia.

Por Fabián Miró

Isaías Ayala tiene 24 años y contó que se inició en el mundo del turf “gracias a quedos hermanos trabajaban con Edgardo Traba en la localidad de Ceibas. Desde pequeño los observaba trabajar con Traba y se me despertó la pasión por ser algún día jockey”.

Sostuvo que con el entrenador de Ceibas “hice mis primeras armas en carreras cuadreras en Villa Paranacito y Holt Ibicuy, para después hacerlo en los hipódromos de Gualeguay, Gualeguaychú y en Concepción del Uruguay”.

A los 19 años emigró a Buenos Aires. “Me sumé a la Escuela de Jockeys San Isidro, donde estuve dos años y un par de meses”. En Buenos Aires conoció a Norberto Palavecino, “un argentino que hace tiempo está radicado en USA, quien me propuso junto a un profesor de la escuela, probar suerte en los Estados Unidos. No lo pensé, hice el pasaporte, la visa y me vine. Por suerte salió todo muy rápido y ya van dos años que estoy acá”, contó en comunicación con ElDía.

Ayala dijo que en Estados Unidos vive en dos lugares. “Ahora, al momento de la entrevista, estoy en Lexington, pero estoy montando en un hipódromo de Mountaineer (West Virginia) que queda a seis horas de auto. Estoy tres días en un lado y cuatro en el otro, pero manejar acá es un placer, muy seguro, por lo que hay problemas para trasladarme de un lugar a otro”, indicó.

El jockey expresó que “gané 8 carreras, conseguí 9 segundos puestos e igual cantidad de terceros puestos en un total de 70 carreras. La última carrera la gané en el hipódromo de Mountanieer”, expresando que “durante un año tengo como correr como aprendiz, sin importar la cantidad de carreras que gane, para después pasar a profesional. Aclaró que correr como aprendiz no significa que lo haga en forma gratuita. A diferencia del profesional, lleva diez libras menos, por lo que el caballo que se monta, cuenta con mayores posibilidades de ganar y el jockey cobra lo mismo que el profesional, siempre dependiendo de la calidad del premio de la carrera”.

Señaló que el estilo de Estados Unidos “es distinto al de Argentina, más competitivo, debido a que los jockey están mucho más preparados. Se trabaja duro en el gimnasio para lograr una muy buena forma física”. Contó que en el país del norte “se trabaja con galopadores (vareadores) que van únicamente los días que le dan corridas o una pasada como decimos en nuestro país”. Dijo que los boxes de los caballos “están diseñados para un mayor confort de los mismos con pisos de tierra, los establos son cerrados y si llueve no hay problemas para hacer trotar a los caballos, debido a que son espacios grandes, sin necesidad de tener que salir si el clima no acompaña”.

También dijo que “lleva su tiempo aprender el idioma inglés, pero me las arreglo. Además hay jockeys de Perú, Puerto Rico, Panamá, México, Venezuela y República Dominicana con los cuales puedo hablar en castellano”.

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Dijo que "los argentinos no se destacan demasiado, porque no han sido demasiados los que han probado suerte en Estados Unidos. También esta aquello de que somos agrandados, sobradores, aunque en mi caso, saben que no es así, como la mayoría de los que venimos del interior”.

Isaías dijo que “extraño con locura a mi familia, pero estoy haciendo lo que me gusta, además puedo darle una mano a mi gente trabajando acá”.

Sobre la primera carrera que ganó en suelo estadounidense, el jockey dijo que “fue con un caballo propiedad de chilenos hace poco más de dos meses”, añadiendo que se corre en tres tipos de superficies, “lo hacemos en césped, tierra y en pista sintética, adaptándose el caballo sin problemas. Los caballos son unos 4x4, se adaptan a cualquier terreno”.

Sobre el público, opinó que “el púbico argentino es más apasionado que el americano, aunque no concurre tanta gente a los hipódromos como en Estados Unidos. En un clásico, como el Kentucky Derby, llega gente de todo el mundo a ver un espectáculo único”.

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