SU HISTORIA EN PRIMERA PERSONA
Ivana Valente y el gordoodio en el deporte: "Este no es el folklore del que se habla"
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Sufre de obesidad desde los 13 años. Los médicos le recomendaron la cirugía bariátrica con la que logró bajar 60 kilos. Los insultos en las canchas de fútbol la empujaron a tomar una decisión: alejarse del deporte.
Por Mónica Farabello
No es gordofobia. Nadie puede tener fobia de un cuerpo ajeno. Es odio. Se dice gordoodio y forma parte estructural de nuestra sociedad atravesada por valores estéticos que nos excluyen a casi todos.
Ivana Valente es, o era la arquera del fútbol femenino. Se desempeñaba en el club Independiente de Gualeguaychú, hasta que el fin de semana tuvo que tomar una drástica decisión.
“No pensé que se iba a hacer tan viral. Quería escribir en las redes para el dia de mañana ver todo lo que pasé. La obesidad la tuve siempre pero me costaba aceptarlo; para mi siempre estuve bien porque podía hacer deportes. Yo hacía hockey, básquet y fútbol. Luego el básquet lo tuve que dejar porque no podía correr, pero el hockey y el fútbol podía seguir porque estaba en el arco, entonces yo pensaba que estaba bien porque estaba haciendo deportes”, contó Ivana a ElDía.
A corazón abierto detalló todo su proceso: “La peor decisión que tomé, fue la de tomar pastillas para adelgazar. Lo hice en un momento de desesperación porque quería estar bien para el cumpleaños de una sobrina. Ese era mi objetivo. Pero después engordé el doble o el triple y ahí fue cuando tuve que dejar por primera vez el fútbol con el mayor dolor del alma, pero sinceramente no podía”.
“En ese momento me fui a hacer ver con un médico en Crespo y ahí surgió la posibilidad de la cirugía bariátrica. El doctor me fue muy sincero: si yo seguía así iba a terminar en una silla de ruedas porque desde los 13 años tuve sobrepeso”, cuenta con dolor.
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Ivana reconoce que se sufre mucho en cada deporte porque “no podes jugar bien porque te ajusta la remera, y son muchas situaciones fuertes de las cuales uno se va haciendo la tonta, hasta que ya no podes ocultarlo. Guardé todas las fotos del proceso que estoy viviendo porque si no lo veo, no lo creo”.
En junio del 2020 empezó su tratamiento. Tenía que bajar 15 kilos y bajó 20. Luego de terminar todos los papeles de la mutual, llegó el momento de la cirugía que se hizo el 28 de septiembre. “Fue un cambio total en mi vida. Es algo que no puedo explicar, todo lo que está pasando en mi cuerpo y en mi cabeza”, confiesa la arquera.
El fin de semana de quiebre
“Lo que yo sufrí el fin de semana en Gualeguaychú me chocó mucho porque estoy en un proceso de cambio muy importante y la cabeza está todo el tiempo maquinando para ver si estoy haciendo las cosas bien, aunque estoy segura que estoy haciendo las cosas bien. Ya bajé 60 kilos: me saqué una persona de encima… entonces, cuando escuché de nuevo tantos insultos, me quebré. Tal vez mi error fue pensar que eso ya no iba a suceder”, reconoce.
“'Tirá al arco que está la gorda. La gorda no llega', por solo decir algunas cosas…y todo en el medio del silencio y sumamente expuesta. Todos lo escuchaban. Ahí es donde la cabeza te empieza a jugar en contra y donde empezás a dudar sobre tu proceso, sobre tus logros y todo lo que estoy haciendo. Durante la semana no quise ni pensar en el partido de vuelta; y cuando llegó el fin de semana me levanté con mucha angustia. Me puse a llorar porque no quería ir a Concordia, no por el rival sino por la gente", relata.
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Fue tanto el dolor causado, que cuando le dijeron de la posibilidad de jugar sin público (por hechos de violencia) se puso feliz, pero finalmente no se dio.
“Yo fui mal, fui triste y enojada a ese partido. No puedo creer tener que pasar por esto para jugar un deporte que jugué toda mi vida. Yo digo que la gente paga una entrada a la cancha para no ir al psicólogo y se descarga con gente que no tiene nada que ver”, dice Ivana, y es muy probable que haya mucho de cierto en eso.
Angustiada, asegura que ella no da motivos para que la insulten, como si uno tuviera que justificar por qué es agredido.
"Nunca respondo y este no es el folklore del que se habla. Estas son las cosas que me hacen poner triste y me hacen tomar esta decisión de alejarme del equipo. Yo me fui para mejorar mi salud y mi calidad de vida, y ahora me tengo que volver a alejar porque mi cabeza está muy sensible a estos ataques.
Yo me vine con todo a jugar, con una persona menos encima, porque bajé lo que pesa una persona. Muchos me dicen “no des bola”, pero eso es lo que hice toda mi vida, y hoy no puedo. Estos insultos superan todo, al punto que mi familia ya no puede ir a verme a la cancha porque no soportan las cosas que me gritan", asegura.
"Es horrible que mi familia me pida perdón por no poder ir a verme. Y no es solo la violencia verbal, muchas veces se generan situaciones de violencia física. A mis compañeras también las insultan por otras cosas. Esto tiene que frenar, en el femenino y en el masculino. Los árbitros dicen que no pueden hacer algo, por eso hoy tomo la decisión de dar un paso al costado, y no sé si en algún momento voy a volver.
Hoy me tengo que priorizar, aunque me duela en el alma tener que dejar el equipo. Muchas nos callamos, pero no podemos seguir así. Me sorprendió que se haya hecho viral, pero si esto sirve para mejorar, bienvenido sea:, concluyó Ivana en un relato a flor de piel.
